Una cúpula para frenar a las bacrim

Nueve oficiales pasarán al retiro. Director de la Policía fue el único ratificado.

Desde antes del anuncio de la designación de Juan Carlos Pinzón como ministro, en los pasillos del Ministerio de Defensa ya se rumoraban los nombres de la nueva cúpula militar que ayer oficializó el presidente Juan Manuel Santos. La redirección en los planes estratégicos y las operaciones conjuntas contra el terrorismo, la guerrilla y las llamadas bandas criminales, herederas del narcoimperio de las autodefensas, fueron las principales razones del alto gobierno para reconfigurar las Fuerzas Militares.


El curtido general Alejandro Navas, hasta ayer comandante del Ejército, fue designado como comandante de las Fuerzas Militares, en reemplazo del almirante Édgar Cely, quien pasará a integrar el servicio diplomático como embajador en República Dominicana. Conocido en las filas castrenses como uno de los troperos, Navas ha sido fundamental en el arrinconamiento de las Farc en el sur del país. Su nombramiento vuelve a poner al Ejército al mando de las Fuerzas Militares.


En sus primeras declaraciones como comandante, el general Navas advirtió que no va a ahorrar esfuerzos en la lucha contra la criminalidad, que quiere fortalecer la Justicia Penal Militar y seguir avanzando en el arrinconamiento de los violentos. Al restarles importancia a los rumores sobre el supuesto descontento de los militares con el exministro Rodrigo Rivera —“estamos altamente agradecidos con él”, dijo—, el alto oficial reconoció que existe “alguna desconfianza en materia de la administración de justicia” por parte de los soldados. Pero negó que exista una desmoralización en las filas castrenses.


Con respecto a los cambios, a nadie sorprendió que el director de la Policía, general Óscar Naranjo, fuera ratificado en su cargo. Sus constantes resultados en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia, así como la confianza de la que goza por parte del presidente Santos, anticipaban su segura continuidad. En cambio sí sorprendieron los cambios en las demás fuerzas. Por ejemplo, en la Armada, con la designación del almirante Roberto García Márquez fueron retirados cuatro vicealmirantes, quienes son más antiguos en la línea de mando que el nuevo comandante.


En el Ejército el remezón es similar. Cinco generales pasarán a uso de buen retiro con la designación del general Sergio Mantilla Sanmiguel, hasta ayer jefe de operaciones especiales castrenses. Uno de los generales sacrificados es Leonardo Barrero, comandante de la III División, responsable del orden público, entre otras regiones, del Cauca. Del mismo modo, los generales José Javier Pérez Mejía y Tito Saúl Pinilla asumirán como comandantes del Estado Mayor Conjunto y la Fuerza Aérea, respectivamente.


“Estoy seguro de que este equipo —que se conoce muy bien entre ellos y a quienes conozco porque trabajé con ellos como ministro de Defensa y ahora como presidente— va a ser de lujo. Doy fe de la competencia, idoneidad y eficiencia de estos nuevos comandantes”, advirtió el jefe de Estado en rueda de prensa ofrecida en la Casa de Nariño. La presentación oficial de la nueva cúpula militar se adelantó varios meses. En todo caso, esta reconfiguración de poderes pone punto final a las especulaciones que se tejían desde hace meses y dan paso al redireccionamiento estratégico de las Fuerzas Armadas.