Gobierno, partidos aliados y de oposición, incluido el de las FARC, en una misma mesa

Una foto con mucho significado

El cerrar filas en la lucha contra la corrupción fue el pretexto para comenzar a consolidar el “gran pacto por Colombia” que propone el presidente Iván Duque.

Al fondo, a la cabeza de la mesa, el presidente Iván Duque junto al expresidente César Gaviria. En la esquina derecha, Rodrigo Londoño y Carlos Lozada, voceros del partido FARC. / Presidencia

Lo que sucedió el miércoles pasado en la Casa de Nariño es, sin duda, el primer paso de eso que el presidente Iván Duque ha denominado “el gran pacto por Colombia”, esa invitación que le hizo al país desde el 7 de agosto, cuando asumió el poder, para construir juntos un futuro por encima de las diferencias, del odio y de las divisiones de derecha e izquierda.

Esta semana, sentados en la misma mesa, estuvieron Gobierno, presidentes de las mesas directivas del Congreso, directores y voceros de todos los partidos políticos y promotores de la consulta anticorrupción, que fue la justificación del encuentro. Con una postal para la historia: en una esquina, no importa si la más apartada al primer mandatario, estuvieron Rodrigo Londoño y Carlos Antonio Lozada en representación del partido FARC.

No hay un acuerdo sobre hace cuánto tiempo no ocurría un encuentro de esa magnitud. Algunos hablan de que el antecedente más reciente es el del “Pacto Social” que convocó el gobierno de Julio César Turbay (1978-1982) con los dirigentes de todas las colectividades políticas, buscando sacar adelante una serie de reformas, en aras de la paz y la reconciliación del país. Una idea que, a la larga, guarda similitud con lo que ahora plantea Iván Duque: “No se trata de pensar igual, no se trata de unanimismos, no se trata de eludir las sanas discrepancias de ideas que enriquecen la democracia; se trata de ser capaces de darle vida a los consensos necesarios para que seamos una nación grande, sólida y segura”.

Consensos que comienzan a explorarse teniendo como cimiento los 11,6 millones de votos que sacó la consulta anticorrupción, el pasado domingo, uniendo en una sola causa a todos los sectores del espectro político que, al menos de cara al país, han dicho que respaldarán los proyectos que en esa línea ya han sido presentados por el Gobierno nacional, la Fiscalía y la Procuraduría. Y que serán complementados por otras cuatro iniciativas, que corresponden a algunos de los puntos planteados en las preguntas del mecanismo de participación popular. La idea, dijo el jefe de Estado, es trabajar con mucha velocidad para lograr acuerdos en todos los proyectos, abordados en una mesa técnica con representantes de todos los partidos, coordinada por la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez. El objetivo: que en diciembre todo ese paquete esté aprobado.

La mesa técnica será instala el próximo jueves 6 de septiembre y desde ya, aunque todos los partidos salieron con buena disposición de la reunión con el presidente Duque, se prevé que habrá discusión en varios puntos de lo que se planteó en la consulta anticorrupción. Eso quedó en evidencia el viernes, cuando la ministra Gutiérrez señaló que ya había un acuerdo con los promotores de la consulta para que en vez de rebajar el salario de congresistas y altos funcionarios del Estado de 40 a 25 SMMLV, estos se congelarán por un tiempo que aún no se ha especificado. Las razones de este acuerdo, según el presidente Duque y la ministra, es que habría problemas constitucionales con esa medida.

Casi que de inmediato, Angélica Lozano, senadora y una de las promotoras de la consulta, señaló que defenderían hasta el último minuto los mandatos ciudadanos, tal y como fueron consignados en el tarjetón del domingo 26 de agosto, comenzando por la reducción de salarios a un tope de 25 SMMLV. “Si las mayorías quieren incumplirlo y decidir otra cosa, que ellos argumenten y le pongan la cara a la gente. Para rebajar o congelar hay que modificar los mismos artículos. Defenderemos hasta el final la reducción”, expresó. Horas después, en una carta radicada en el Ministerio del Interior, Lozano y Claudia López le recordaron a Gutiérrez que en la reunión del miércoles no hubo acuerdo de contenido sobre ningún tema. Además, manifestaron su molestia con las declaraciones entregadas por la ministra y señalaron que lo dicho “afectaba la confianza y el buen ambiente”.

No obstante, fuera de este episodio, desde el mismo miércoles empezaron a llegar propuestas puntuales desde diferentes partidos para que sean incluidas en los proyectos de ley y de acto legislativo que llegarán al Congreso desde el próximo 17 de septiembre. El senador Gustavo Petro y su movimiento Colombia Humana, por ejemplo, propuso la eliminación de la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes para, en su lugar, crear un tribunal de aforados que haga parte del poder judicial. En ese mismo sentido, expuso la idea de reemplazar el Consejo Nacional Electoral (CNE) por una corte que se encargue de los delitos al sufragio y una especie de “gran fiscalía anticorrupción”, la limitación de los derechos políticos de los ciudadanos solo a través de decisiones judiciales y el recaudo de los recursos del Estado en una única cuenta pública.

El Partido Conservador, por su parte, se unió a la discusión con cuatro propuestas concretas: la creación de una cátedra para la cultura anticorrupción, de un sistema único de información en el que la ciudadanía pueda monitorear las solicitudes de gasto e inversión de los servidores públicos y de un bloque de búsqueda que utilice alertas tempranas y fortalezca la denuncia ciudadana mediante las veedurías. Por último, acogieron el punto uno de la consulta de reducción de salarios de congresistas y altos funcionarios del Estado o, en su defecto, su congelación con la creación de otra escala salarial.

Ideas que van y vienen, en las que seguramente no habrá un consenso total, pero que, de todas maneras, marcan un nuevo escenario político en el que la polarización que protagonizó la reciente campaña electoral da una tregua, al menos en ese objetivo común de luchar contra la corrupción. Muchos siguen siendo escépticos, pero quiérase o no, ver en un mismo recinto, en la misma mesa y en una misma foto al presidente Duque y a los exjefes guerrilleros envía un mensaje de reconciliación a un país que poco a poco parece comenzar a entenderse en las diferencias.

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-Redacción Política

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