Unasur para la paz de Colombia

Ernesto Samper propuso que la fuerza de paz Cruz Sur sea la encargada de verificar eventuales acuerdos de paz entre el gobierno y las Farc.

Archivo - El EspectadorErnesto Samper

Desde que se conoció que el expresidente colombiano Ernesto Samper sería el Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se rumoró que sus tareas estarían encaminadas a viabilizar el proceso de paz del gobierno de Juan Manuel Santos con las guerrillas. Y las tareas desempeñadas por el exmandatario en este organismo le dan razón a los rumores. La semana pasada Samper Pizano propuso que, de alcanzar un acuerdo para el fin del conflicto en Colombia, Unasur podría realizar las tareas de verificación. En concreto señaló que la “Fuerza de Paz Subregional Cruz del Sur", podría acompañar “el proceso de desarme y desmovilización” de las guerrillas.

“Una fuerza suramericana sin ningún tipo de compromiso hegemónico podría ser un aporte atractivo y daría valor agregado al proceso que viene adelante con la desmovilización y el desarme” Podría ser un acompañamiento positivo y eficaz”, detalló Samper. La propuesta fue acogida por el Fiscal Eduardo Montealegre, quien se desplazó hasta Caracas, donde se encuentra la sede de Unasur, para participar de la conferencia “Justicia Transicional y la Paz en Colombia”. A su llegada al país, Montelegre precisó algunos aspectos de la iniciativa.

En entrevista con El Tiempo, Montealegre explicó que la Fuerza de Paz Cruz del Sur está integrada por militares de Argentina y Chile y opera bajo el mandato de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en operaciones de mantenimiento de la paz. El jefe del ente investigador enfatizó en que uno de los puntos del acuerdo general de La Habana es la verificación de los acuerdos, el cual estaría a cargo de alguna fuerza extranjera. “La idea es que Unasur canalice las posibilidades de cooperación que pueden resultar útiles”, expresó.

Montealegre consideró que “una fuerza de paz binacional puede encargarse de ubicar y proteger a los desmovilizados en unas zonas determinadas. Adicionalmente, dentro de sus funciones se pueden incluir labores relacionadas con asistir, monitorear y facilitar un cese del fuego entre las partes en el conflicto”. Y aunque la propuesta que hoy defienden Samper y Montealegre no ha recibido apoyo de las partes negociadoras que avanzan en el ciclo de diálogos 35 en La Habana (Cuba), no cabe duda de que es una fórmula que se ajusta al criterio de creatividad, que tanto el Gobierno como las Farc han pedido para encontrarle el punto final a la larga guerra colombiana.

La propuesta de verificación, que resulta oportuna en este momento puesto que en Cuba se avanza en medidas de desescalamiento que deben derivar en el cese bilateral y definitivo del fuego, está acompañada de otra idea que ya se había ventilado públicamente: la creación de una Corte Penal Suramericana. Sobre esta, el Fiscal Montealegre también dio detalles en la entrevista con El Tiempo, y aseguró que en 2016 este tribunal debía tener consolidados sus estatutos. Y aunque sus impulsores, Samper, Montealegre y el Fiscal ecuatoriano Galo Chiriboga, sostienen que esta corte sólo serviría para investigar “ciertos delitos transnacionales”, las Farc han expresado su intención de someterse a una instancia alternativa a la Corte Penal Internacional (CPI).

Pero la idea de que esta corte sirva como instancian de juzgamiento internacional, alternativa a la CPI, ha sido tajantemente rechazada por Montealegre y Samper. El Fiscal, por ejemplo, refirió al respecto que “mienten categóricamente” quienes dicen que este tribunal servirá para juzgar los crímenes de las Farc. “Esto no podría pasar porque la corte en ningún caso tendría jurisdicción sobre crímenes de lesa humanidad ni sobre delitos cometidos en el marco del conflicto armado colombiano”, puntualizó Montelegre.

Y aunque las propuestas que vienen de Unasur no han dejado de ser eso, propuestas, está claro que éste organismo internacional quiere jugar un papel protagónico en la confección del acuerdo de paz entre el Gobierno y las guerrillas. Y a juzgar por los aires que corren en Suramérica, de cooperación entre naciones continentales, el escenario está dado y sólo falta un motivo que selle esa unión, ¿será la paz de Colombia el motivo perfecto?