"En Urabá sigue el 'paraestado'"

Carmen Palencia, la reconocida líder de restitución de tierras y ganadora del premio Nacional de Paz, ahora aspira a la Cámara de Representantes por Antioquia en el liberalismo para que su región tenga una voz en el Congreso de la República.

Carmen Palencia. /Archivo

La violencia la dejó viuda, sin tierra y con huellas imborrables en su cuerpo. Sin embargo, Carmen Palencia no ha desfallecido en su intento y sigue trabajando con la comunidad del Urabá antioqueño. Con la fortaleza que la caracteriza y un tono de voz alto, advierte que en las últimas horas la volvieron a amenazar de muerte. Para ella se trata de algo que se ha convertido en su día a día, pues en el pasado se vio obligada a abandonar su región para salvar su vida. Hoy, más de diez años después, dice que regresa con el objetivo de escuchar a la gente y pedir su apoyo para ocupar una de las curules a las que aspira en la Cámara de Representantes por el Partido Liberal.


¿Cómo está el Urabá actualmente?

La situación en el Urabá sigue siendo la misma: está la misma presión sobre las víctimas, los líderes y los reclamantes de tierras; las amenazas han aumentado, hemos tenido hostigamientos, y nos siguen persiguiendo.

Los victimarios están actuando a su libre albedrio porque el Estado allá no opera, allá sigue el ‘paraestado’. Pero somos 600 mil habitantes y si al caso el 3% de la gente sigue montada en la película de la guerra, el resto le apuesta a la paz. Obviamente, no son tan suicidas como yo, pero ellos insisten en que la vía es la paz. Y eso es muy positivo para la región.


¿En qué va el proceso de Restitución de Tierras?

El proceso no ha avanzado nada. Los obstáculos son la falta de voluntad política de la Unidad de Restitución, porque incluso hasta el Ministerio de Defensa, que había puesto unas restricciones fuertes por el tema de orden público, ya dio un concepto favorable para microfocalizar varias de las zonas. Sin embargo, no ha servido para nada porque en dos años que va de instalación en el Urabá solo han fallado dos sentencias: en un caso de un lote en un barrio de Apartadó y otro en la vereda Paquemas. Allá son 100 parcelaciones entre cuatro y 20 hectáreas, y de eso 70 han instalado la solicitud de restitución y solo han fallado uno. Hay mucha lentitud.

Por ejemplo, hay reclamantes en la vereda Bella Rosa que esta semana les dijeron que no quedaban incluidos en el registro y por escrito les dieron papeles muy técnicos que ellos no entendieron y habían firmado varios documentos, pero no sabemos de qué se trata.


Y entonces si el panorama está así de complejo, ¿por qué está aspirando al Congreso?

Precisamente por eso voy a la Cámara por Antioquia. Necesitamos tener una voz que hable de la restitución y ayude a dinamizar este proceso y que pelee por una reforma para la Ley, porque aunque ha sido buena, tiene unos artículos que van en contra de nosotros como reclamantes.


¿Como cuáles?

Mejor dejémoslo así, porque nos gastamos por ahí dos horas discutiéndolo. Por ejemplo, los proyectos productivos a largo plazo que tienen los despojadores, eso va a favor de los victimarios, y se llama consolidación del despojo.


¿Y eso no le da miedo?

Claro, mucho. Hace dos días me llegó otra amenaza. Entonces lo que hago es tener mucha precaución y fe en Dios. Yo soy creyente y le digo que me dé licencia para terminar con esto.

Recibí un hostigamiento por parte de un hijo de un victimario, alias 'el doctor Suárez', que despojó varias familias en el corregimiento Blanquicet y, aunque ya murió, sus hijos siguen en la zona y ahora están alegando la posesión de varios terrenos y no permiten que la gente entré a las fincas. Por ejemplo, íbamos para la vereda La Uvita, entramos por la carretera que es pública, y él alega la posesión de los terrenos que hay a cada lado. Nosotros íbamos a visitar a unos campesinos que ya retornaron con nuestro acompañamiento. Éramos 15 campesinos y varios escoltas, cuando veníamos de regreso vimos que había unos hombres en unos caballos que nos estaban filmando y a medida que nos movíamos ellos nos seguían y se acercaban, y nos dimos cuenta que era Sergio Suárez, el hijo de alias ‘doctor Suárez’.

Ellos en 2011 ya nos habían hecho una campaña de desprestigio, diciendo que habíamos ido a na finca a desplazar campesinos con hombres armados y ese tipo de mentiras se caen por su propio peso y nadie le va a quedar que Carmen Palencia va a ir con un grupo de personas armadas a desalojar a la gente. Yo he estado a punto de perder mi vida, por defender esta causa.


Hablando de su campaña ¿qué es lo que propone?

Mis propuestas son para las subregiones. La primera es educación superior integral, porque los jóvenes terminan el bachillerato y buscan carreras, y la Universidad de Antioquia, que es la única pública que tiene sede allá, solo tiene 13 carreras. No hay más posibilidades y además primero hay que pasar el examen, y la dificultad es la distancia para llegar. Por ejemplo, la gente de San Juan, Necoclí, o Arboletes, tiene que desplazarse hasta Turbo. Los de Dabeiba, Mutata, Chigorodo, tiene que ir hasta Turbo. Pero eso implica muchos costos. Y los que están lejos no pueden llegar, o los de San Pedro de Urabá no pueden ir.


Y entonces, ¿qué pasa con los que no acceden a educación superior?

Les toca buscar trabajo en las pocas empresas que hay en la región, pero solo los que tienen libreta militar porque quien no la tenga no puede tener trabajo. Entonces, les toca irse un año a la guerra para tener un empleo digno.

Y como no hay suficientes ofertas laborales, el 70% de los jóvenes quedan en el limbo, y se van para las Bacrim, o al microtráfico. O los que pueden se van a la Policía.
Pero eso es con los hombres, las niñas se van para el microtráfico, la prostitución o buscan un marido que las mantenga, y se quedan en la casa a parir muchachitos.
Esa es una de las preocupaciones grandes que tengo, y la he tenido siempre, no solo en campaña. Por eso quiero buscar que más universidades públicas lleguen y se queden en la zona. Y que además brinden todas las carreras, para que los muchachos puedan escoger entre todo el pénsum.

También quiero que se construyan pensiones dentro de las Universidades, que les cobren un mínimo para que puedan dormir, comer y lavar su ropa.


¿Y aparte de la educación?

La construcción del puerto es muy importante. Desde 1992, la Gobernación de Antioquia ha dicho que para el 2020, es decir en seis años, Urabá será la mejor esquina de América. Pero no han hecho nada, no hay infraestructura, educación, y un verdadero saneamiento para combatir la corrupción. Hay que consensuar con los congresistas antioqueños y el pueblo para que se presione y se construya el puerto de aguas profundas.

Esa propuesta tiene un inconveniente y es que los empresarios antioqueños que tienen empresas de exportación en Urabá tienen el monopolio de los embarcaderos y a ellos les perjudica el puerto porque terminan perdiendo el dinero que manejan ahora, por ser los únicos que exportan. Pero el puerto sería generación de empleo y desarrollo, y ligado a esto va el ecoturismo. Nosotros tenemos el único puerto de agua dulce, eso es un plus que no tiene ninguna otra parte del país. Así que las comunidades pueden crear empresas de ecoturismo y así son más amigables con el medio ambiente.


Por otro lado, ¿cómo ve al Urabá en un escenario de posconflicto?

Veo al Urabá como la región más próspera del país. En cinco años creo que será la zona que mande en el país en materia de desarrollo, empresarial y económico.
Para eso es necesario que se desmovilicen las Farc y que se desarticulen las bandas criminales. Yo tengo fe que en el próximo periodo de Santos va a pasar.


¿Y cuál sería el papel de la verdad en el proceso de reparación?

La gente dice que lo único que necesita es que se acabe la guerra, eso es lo que me han dicho y es que si bien es cierto, Urabá es una región de reinsertados, primero con el M-19, luego el EPL, la Corriente de Renovación Socialista, los paramilitares, y ahora tiene que seguir en ese escenario. Así que luego de firmar la paz se hablaría eso, y tiene que ser un proceso distinto al de los paramilitares, porque mire que alias ‘El Alemán’ sale ahora en agosto y no ha confesado ninguna verdad.

No queremos que la petición de la verdad se le atraviese a la paz, pero eso tampoco significa que permitamos la impunidad. Hay otros países en América Latina, Europa, África, donde la verdad apenas está llegando, 30 años después.

Si me preguntan a mí, Carmen Palencia, que he sido víctima de los paramilitares, de la guerrilla, del Estado, les digo: yo prefiero que esos 23 mil hijueputas que tienen las Farc dando plomo en el monte estén acá. Camuflados entre nosotros, caminando, trabajando, haciendo lo que tengan que hacer según su ideología pero no matando, y que poco a poco vayan diciendo la verdad. Pero que ese no sea el impedimento para lograr la paz.
 

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