Uribe, la revolución molecular disipada y la protesta como objetivo militar

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El investigador Richard Tamayo Nieto explica los alcances de la “revolución molecular disipada”, mencionada por el expresidente Álvaro Uribe, y por qué está erróneamente relacionada con lo expuesto por el filósofo Félix Guattari.

La mención que hizo en Twitter el expresidente Álvaro Uribe Vélez sobre “Resistir Revolución Molecular Disipada” resultó extraña para muchos y, por supuesto, puso al país tuitero a intentar descifrar a qué se refería el exmandatario. El tema resultó no siendo tan superficial y, lejos de una parafernalia, lo mencionado por Uribe parece ubicarse dentro de las maneras, o si se prefiere, la doctrina, en las que las nuevas derechas en Latinoamérica conciben la protesta social.

El término lleva directamente a Alexis López, un investigador chileno, entomólogo, que en la voz de varias voces consultadas, adoptó la revolución molecular disipada para referirse a pequeñas acciones de resistencia que, a medida que escalan, se masifican y llenan espacios, terminando por desatar grandes revoluciones.

Incluso, el término se confunde con la revolución molecular (pero sin la palabra “disipada”), una tesis planteada por el filósofo francés Félix Guattari en 1977, pero que nada tiene que ver con las definiciones y las intenciones que tiene la primera de atender la protesta social como un objetivo militar.

En diálogo con El Espectador, el investigador Richard Tamayo Nieto, doctor en derecho de la Universidad del Rosario y maestro en Filosofía de la Universidad Javeriana, explica los alcances de lo dicho por Uribe y por qué está erróneamente relacionado con lo que fue expuesto por Guattari.

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A raíz del trino del expresidente Uribe, en el que habla de la revolución molecular disipada, mucho se ha empezado a hablar de ese concepto, de Félix Guattari, de la protesta. ¿Qué es eso exactamente?

Lo primero es que esto no tiene nada que ver con Guattari. Es importante decirlo porque, si bien se utiliza y se supone que hay unas fuentes teóricas y filosófica que hacen referencia a la revolución molecular, que es un concepto de Guattari, es completamente deformado y tratado de una manera paranoide, y en unas coordenadas de seguridad nacional que no tiene nada que ver con lo que Guattari desarrolló en su momento. De hecho, es por eso que el creador de la doctrina de la revolución molecular disipada le pone ese apellido de “disipada” para diferenciarla de Guattari porque, me imagino, cuando todo el mundo empezaba a buscar el término, se encontraba, obviamente, con lo dicho por Guattari y este señor Alexis López no podía propagarla como quería.

¿Y quién es Alexis López?

Es un chileno que fue muy polémico en su país hace 20 años, porque lideró un encuentro internacional nacionalsocialista que fue cancelado en su momento, pues se dieron cuenta de que podía ser muy peligroso. El tipo alcanzó a saltar un poco al ambiente político y dirigía en esa época un movimiento claramente nacionalsocialista, o sea, nazi. Hoy es reconocido como neonazi, esa no es una novedad ni un apelativo que se le esté dando desde la oposición. López ha sido reconocido como neonazi y es quien inventa ese concepto, que tampoco es un concepto, sino una doctrina que se pretende explicativa del problema del vandalismo en las manifestaciones sociales y que buscan enmarcarlo como un problema de seguridad nacional.

¿Cómo poner en contexto, en la situación de Colombia, lo que dijo Uribe? ¿Cómo cabe esa revolución molecular disipada en medio de las actuales protestas?

Es importante decir que Uribe no habla en un solo trino de esa revolución molecular disipada. En otros trinos, él ha hecho referencia a dos conceptos que están relacionados con eso, o a dos fases de lo que se supone es la tal revolución molecular disipada, que son el copamiento y el escalamiento. Si uno se fija en su Twitter, nos encontramos con que hace referencia a eso. Uribe utiliza su plataforma en esa red social para adoctrinar en los lineamientos de este constructo y lo que supone es que los grandes movimientos que desestabilizan al Estado, y que darían inicio a lo que ellos llaman una guerra civil permanente, comienzan de manera molecular.

Molecular entendido como a acciones diminutas...

Con molecular se refieren a que, básicamente, comienza de manera cotidiana o nadando en la normalidad, sembrando de manera micro distintas formas ideológicas y de conductas que, en la medida en que van escalando y van copando el campo social, van generando condiciones para que se produzca una guerra civil. El ejemplo que más le gusta a López es el de los secundaristas chilenos del “evade”. Uno de los gestos con los que inicia el estallido social en Chile fue cuando los chicos de colegio empezaron a saltar las talanqueras del metro, a evadir el pago del metro. Ese gesto, según López, no fue espontáneo, sino que era planeado y estos chicos hacían un plan para llegar a la constituyente. Lo que López supone es que esos gestos simples buscan, en realidad, desestabilidad al Estado. Por lo tanto, deben ser atendidos como un problema de seguridad nacional. Es decir, que para que Chile no llegara a la constituyente, el Estado debió haber tratado como un enemigo interno a los chicos de colegio.

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¿Cuál es entonces la diferencia entre lo que dice Guattari y lo que dice López?

En realidad, el concepto de revolución molecular de Guattari surge con varias aristas. La más importante hace relación al deseo. Guattari se forma en el psicoanálisis y desarrolla toda una línea teórica que se denomina “psicoanálisis institucional”. También estudia de manera profunda los problemas de economía política. Su tesis central es que el problema del capitalismo debe ser comprendido como un problema de deseo. Es decir, que la producción capitalista no es solo una producción de mercancías, sino de unas formas de deseo. Por tanto, supone que los procesos de cambio social y de revolución también suponen unas formas de producción de deseo que son particulares y que generan estos movimientos sociales que eventualmente producen cambios en el status quo.

Mejor dicho, no tiene nada que ver con lo que plantea Alexis López...

Claro, no tiene nada que ver, porque López entiende molecular como pequeño y que la revolución comienza en cosas pequeñitas y termina escalando a guerras civiles. Guattari nunca hace referencias a las guerras civiles y mucho menos pretende que las revoluciones del deseo lleven a una guerra.

Es decir, ¿Uribe sugiere que las protestas de hoy deben ser tratadas como un problema de seguridad nacional?

Sí. Para ellos las manifestaciones no son simplemente descontento popular, sino que todo hace parte de un plan organizado y de carácter continental, relacionado con situaciones que ocurren en otros países de la región. Entonces, la Fuerza Pública tiene que atender el fenómeno de las manifestaciones como si se tratara de terroristas que ponen en riesgo la seguridad nacional. En ese sentido, e inspirado en Alexis López, el manifestante es entendido como un enemigo interno al que hay que tratar militarmente. La forma en la que vemos cómo la Fuerza Pública aborda las manifestaciones apuntan a eso.

En pocas palabras, a su juicio, a lo que se refiere Uribe ya se está ejecutando en Colombia...

Claro que sí. El mejor ejemplo de eso es que en todos los videos y testimonios sobre cómo el Esmad atiende las manifestaciones, no hay ni siquiera intentos de captura. Si supuestamente hay unos actos de vandalismo, se supone que las personas son capturadas y llevadas ante un juez, pero lo que vemos es que directamente se ejecutan manifestantes. No hay una mediación de palabra, ni de acción que busque neutralizar al vándalo, sino que se le dispara directamente. Hay un problema gigante en el que a los manifestantes, que por bioseguridad están obligados a tener mascarillas, los tratan como encapuchados y como riesgos para los cuerpos de seguridad. Están realizando ejecuciones sumarias.

¿La llamada revolución molecular disipada es como la derecha o las nuevas derechas están entendiendo las revoluciones?

Lo que están pretendiendo dar a entender es que las manifestaciones sociales deben ser abordadas militarmente. No hay, para ellos, demandas sociales legítimas, sino que cualquier tipo de malestar que surja por el lado de las comunidades debe ser entendido como un riesgo para el Estado y, por lo tanto, debe ser reprimido.

O sea, la protesta como objetivo miliar...

Es así, y no es simplemente paranoia. La Universidad Militar les dio espacio a estas personas para dar líneas doctrinarias. Incluso, el círculo más cercano a Uribe, desde hace casi dos años, viene refiriéndose a este tema.

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