"Uribe nos ofreció mermelada... y mucha"

El director del Partido Liberal dice que la alianza Uribe-Pastrana contra la paz debe convocar a los liberales para defender el proceso de La Habana.

Simón Gaviria asegura que el Partido Liberal tocó piso en las elecciones de 2010 y ahora espera tener las listas de mayor votación en el país el 9 de marzo. / Luis Ángel - El Espectador

Desde el viernes pasado y durante todo el fin de semana, el Partido Liberal —liderado por su director, el representante a la Cámara Simón Gaviria— adelanta lo que ha denominado la “retoma de Antioquia”, estrategia que apunta a recuperar políticamente lo que en los últimos años le arrebató en esa región el uribismo. El lunes pasado, en la instalación del Comité Político para la reelección del presidente Santos, se vio a Gaviria sonriente al lado del exministro Germán Vargas Lleras, comprometidos en halar para el mismo lado, pese a las discrepancias de los últimos tiempos y que algunos analistas atribuyen a la lucha por el poder.
Gaviria habló con El Espectador de la actual efervescencia electoral, tanto a Congreso como a Presidencia, y de las metas del liberalismo. Y fija también posición frente al proceso revocatorio contra el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, respondiéndole al reto que le planteó Francisco Santos, quien lo trató de “gallina” por no decidirse.


¿Cuánto podría afectar a la Unidad Nacional la llegada del Centro Democrático?

Al Partido Liberal no nos afecta mucho. Hemos mantenido nuestra consistencia política y diría que los que fueron aliados de Uribe sí pueden verse afectados. Nosotros tocamos piso en nuestra votación en 2010 y ahora esperamos ser las listas de mayor votación en el país.

Claro que eso no es lo que dice la reciente encuesta de YanHaas...

No es por cuestionar la integridad de YanHaas, pero la metodología de esa encuesta fue algo exótica, porque en vez de preguntar por los partidos, preguntaban exclusivamente por las cabezas de lista.

 

¿No es cuestionable que por primera vez en la historia el Partido Liberal no tenga candidato propio a la Presidencia?

Tenemos candidato propio: Juan Manuel Santos. Para nadie es un secreto que llegó a la Presidencia aliado de Uribe y una vez ahí, empezó a hacer correctivos y cada vez gobierna más con ideas liberales y progresistas. Sin duda, tiene añoranza liberal.

 

¿Es posible pensar entonces en que, si Santos es reelegido, se podría dar la dichosa reunificación liberal?

Tenemos un gran respeto por la U y Cambio Radical. Somos tres partidos de extracción liberal trabajando para elegir a un presidente liberal.


¿Qué les responde a quienes dicen que el partido está con Santos es por la tal mermelada?

No entiendo las críticas de muchos uribistas que aspiran a que después de ocho años de oposición, nosotros estemos con ellos. Eso es absurdo y creo que el ladrón juzga por su condición. Ellos estuvieron con Uribe, nosotros no y rechazamos los muchos ofrecimientos que nos hicieron de mermelada en aquella época. El partido trabajó duro, en condiciones adversas, y sobrevivió y hoy está mucho más fuerte que antes.


¿Qué tan real es el pulso interno que, dicen, se da en el partido entre gavirismo y samperismo?

Esas épocas de la consulta liberal de los años 90 están superadas y acá no hay ‘ismos’. Parte del tema de los años de oposición fue aprender que debemos estar unidos, tener disciplina y cohesión, asumir los debates internos, pero mantener posición de bancada.


Difícil hablar de que no existen los ‘ismos’ siendo usted director único y a la vez hijo del expresidente César Gaviria…


Nosotros no estamos en la agenda de hace 25 años, sino en la de los próximos 25. No soy una persona de rencores u odios. Estamos es promoviendo la agenda liberal.
¿Y en esos próximos 25 años, en lo personal, en dónde se ve?

Primero lo primero. Esperamos llevar al partido a su fortalecimiento en estas elecciones y promover nuestra agenda de asumir la defensa política de la paz, porque la alianza Uribe-Pastrana en contra del proceso de La Habana es algo que nos convoca a los liberales.

¿Por qué no volver al Congreso? Dicen que aspira a ser ministro en un eventual segundo mandato de Santos...
Una persona presidente de un partido y al mismo tiempo candidato tiene una ventaja descomunal sobre los demás aspirantes. Eso rompe cualquier unidad de criterio, cualquier posibilidad de construir consensos y quiero hacer mi tarea bien hecha.

 

¿No será que quiere ser candidato presidencial en 2018?

No hay afán.

 

¿Cómo ve el hecho de que en las encuestas ninguna candidatura presidencial despegue, ni siquiera la de Santos?

El presidente Santos tiene una ventaja sobre los demás candidatos: los triplica en la intención de voto. Ahora, más que estar polarizado, el país tiene una gran apatía que debe ser escuchada. Yo interpreto esa apatía como una gran molestia frente a lo que está pasando, y no estamos hablando sobre inflación o revaluación sino a lo que yo llamo costo-país. Estamos hablando de las mejoras en la calidad de vida de la gente. No niego que las cifras macroeconómicas son muy importantes, pero el bienestar tiene que traducirse también para los ciudadanos.

 

¿Qué tanto incide en la contienda electoral el pulso por el Congreso?

Sin duda eso dará un mensaje de contundencia política. Pero en el caso del Centro Democrático, los votos de Uribe no son endosables y eso ya se ha visto. Un buen o un mal resultado de Uribe el 9 de marzo no va a afectar la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.

 

¿Y será que a Santos sí le ayudaría la designación de su fórmula vicepresidencial?

Esa es una decisión estrictamente del fuero presidencial y que se va a ver reflejada en el acuerdo de coalición con Cambio Radical y la U. Nosotros ni promovemos ni vetamos a nadie.


Se habla de Germán Vargas Lleras, con quien usted acaba de hacer las paces ¿cuáles eran sus diferencias?

Nosotros veíamos a Buen Gobierno como algo nefasto. Era una fachada donde hacían actos académicos por la mañana y por la noche convocaban a la dirigencia de Cambio Radical. Por eso tomamos la decisión de no participar de ese proceso, pero ahora, con la liquidación de la fundación y un nuevo espíritu de armonía entre nosotros, la U y Cambio, los temas de puja política están resueltos.

 

¿Exactamente en qué quedaron o están ahora?

Estamos trabajando armónicamente, planificando las giras de la campaña presidencial, evaluando fechas tentativas para la inscripción del presidente Santos, nombrando comités regionales, empezando una campaña que tiene que ser popular y tener en cuenta las bases del país.


Hay quienes piden que el anuncio de Vargas Lleras como fórmula vicepresidencial se haga a última hora para que no interfiera a favor de Cambio Radical…

Hemos planteado nuestras opiniones dentro del Comité Político de la campaña, con fechas tentativas para ese anuncio, pero esa es una competencia del presidente.


¿Cómo así que Francisco Santos lo trató de “gallina” por no tomar una postura frente al proceso revocatorio del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro?

Le tengo afecto a Pachito, pero me parecen infantiles y de poca madurez las posturas que asume. Lo quiero ver ahora que el Centro Democrático lo abandonó en ese propósito y tomó una posición parecida a la del Partido Liberal, a ver si le va a decir gallina a Uribe. Vamos a ver si es tan valiente.


¿Y cuál es esa postura del partido?

Las elecciones son costosas, pero cuando la gente trabaja largo tiempo en el Estado, pierde el sentido de la proporción de las cifras. Originalmente se estaba convocando a unas elecciones por $55 mil millones, con la alta posibilidad de que ya después de contratadas, el Consejo de Estado se pronunciara sobre esa materia y nos llevara a botar a la basura los recursos de la revocatoria. Lo sensato es tener una claridad jurídica frente a los temas de ciudad.

 

¿Qué tan cierto es eso que dice el expresidente Pastrana, que Santos está gobernando con Samper?

El expresidente Pastrana no ha podido superar la década de los 90 y vive obsesionado con esos temas. Yo veo a un presidente Santos que tiene agenda propia, que está promoviendo una Colombia más justa y más moderna y que tiene un estilo y un sello propios. Si de algo no pueden señalarlo es de ser títere de alguien. Es una persona que no se deja manosear.