Mañana se reunirá Defendamos la Paz

Uribe y el Estado de opinión 2.0

Un referendo para derogar la Jurisdicción Especial para la Paz y revocar las altas cortes revivió la vieja tesis del expresidente de acabar con el Estado de derecho para construir el gobierno de las mayorías.

El expresidente Álvaro Uribe habló del Estado de opinión por primera vez en 2009. / El Espectador

En 2009, el entonces presidente Álvaro Uribe sostenía un duro enfrentamiento con las cortes por cuenta de las investigaciones de la parapolítica, que desintegró la coalición de gobierno en el Congreso, además del fallo que tumbó su segunda reelección. Fue en ese contexto cuando por primera vez se le escuchó la tesis de que Colombia debía avanzar hacia “el Estado de opinión”. Una tesis sin definición en la que lo único claro era que la institucionalidad, y en especial el sistema de justicia, debía someterse a la voluntad de las mayorías ciudadanas. Es decir, una versión moderna del populismo. La idea fue revivida esta semana por cuenta del aval que la Registraduría le dio a un grupo de ciudadanos para impulsar un referendo que pretende derogar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y revocar las cortes.

El comité promotor, liderado por el periodista Herbin Hoyos, se denomina Movimiento Libertad y Orden, y tendrá seis meses para recoger más de 1’800.000 firmas ciudadanas para convocar a dicho referendo, que busca modificar la institucionalidad. Y aunque para llegar a las urnas falta mucho trecho —incluyendo pasar un proyecto por el Congreso y por la misma Corte Constitucional—, el camino que abrió el máximo órgano para lo electoral puede convertirse en una vía por la que el Centro Democrático transite hacia su proyecto fundacional: reformar el sistema judicial colombiano, del que ahora es parte la JEP. La propuesta llega en momentos en que la Corte Constitucional y la Suprema de Justicia han tomado decisiones que impiden el avance de la agenda política del uribismo, como la negación de las objeciones, la decisión sobre el Código de Policía que afecta directamente el decreto de Duque sobre la dosis mínima y la puesta en libertad de Jesús Santrich.

Sobre la idea del referendo, el hoy senador Uribe garantizó que aportará su firma para que avance. Entre otras cosas, porque el expresidente es consciente de que los mecanismos legislativos tradicionales no marcharán a su favor. “No tenemos mayoría en el Congreso para estos temas”, dijo el viernes en La W, donde reiteró que el “Estado de opinión” está por encima del propio Estado de derecho y que, en sus propias palabras, será el pueblo colombiano el que irá creando las “condiciones de malestar” para obligar a sacar adelante las reformas que propone la iniciativa de Hoyos. Por si fuera poco, Uribe volvió sobre su idea de reducir el Congreso de la República, como lo propuso el mismo Iván Duque cuando era candidato a la Presidencia.

La propuesta ha generado un ambiente de crispación política entre los congresistas, quienes, dicho sea de paso, no darán su voto para hacerse un “harakiri”. La senadora Angélica Lozano, de la Alianza Verde, dijo que suprimir el sistema de justicia transicional, unificar las cortes y reducir el Congreso no solo pone en riesgo el Acuerdo de Paz, sino que se va directamente contra el Estado de derecho. “Se equivocan los que creen que esto es una controversia política en torno al sistema de justicia. Este referendo no solo es inviable y politiquero, sino que busca la agitación ciudadana de cara a las elecciones de octubre”. Y añadió que el “Estado de opinión” —del que el senador Uribe dijo que era la expresión máxima del Estado de derecho— es una postura que ambienta “la total desinstitucionalización del país y el abuso de poder. Colombia no tiene una crisis de las instituciones, pero es presa y objetivo de la voracidad de Uribe por destruir las cortes para lograr impunidad”, enfatizó.

En tal sentido, no solo Lozano sino otras voces del Capitolio se atrevieron a anticipar la derrota del referendo, si es que llega a sus manos para darle discusión, y prometieron que el resultado que tuvieron los reparos a la JEP podría repetirse. “Ya el presidente Duque perdió un año con las objeciones presidenciales. Ahora quiere perder el segundo. Estos son los problemas de tener un presidente con jefe. Les servirá para seguir sembrando odio, miedo. Mientras la economía de nuestro país se cae, ellos siguen estancados en el Acuerdo de Paz y en el temor en contra de las Farc”, agregó Lozano. El presidente Duque no se ha manifestado alrededor de la propuesta, pero eso no evitó que su mentor lanzara un leve llamado de atención por la “delicadeza” con la que ha venido actuando para tomar decisiones de esta magnitud.

En respuesta, anticipándose al “malestar” que, según Uribe, se va a ir configurando entre la ciudadanía, el movimiento Defendamos la Paz, del que son parte, entre otros, el propio exjefe de la delegación negociadora en Cuba, Humberto de la Calle, se reunirá este lunes en el centro de Bogotá. El propósito es discutir cuál será la estrategia de los defensores del Acuerdo con las Farc y la Constitución de 1991 para enfrentar el llamado uribista que revive los fantasmas de una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Un escenario en el que el país vuelve a partirse en dos, como en las peores épocas del plebiscito refrendatorio, y los políticos pescan votos en el río revuelto para promover sus candidatos. Mientras, los temas fundamentales para los ciudadanos se siguen aplazando.

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2019-06-15T21:00:00-05:00

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Redacción Politíca

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