Vargas Lleras en la campaña del plebiscito: ¿une o divide?

Después de que el presidente Santos le ordenara a su vicepresidente que se sume a la campaña por el sí en la refrendación de los acuerdos de paz con las Farc, desde los partidos de la U y Liberal surgen voces de molestia que hacen saber que no aceptarán su vocería.

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La orden que le dio el presidente Juan Manuel Santos al vicepresidente Germán Vargas Lleras de que se sume a la campaña por el sí en el plebiscito por la paz, generó reacciones de todo tipo en el país político y en la opinión pública en general.

“Lo quiero ver a partir de la semana entrante ayudando en el sí al plebiscito (…) con su tremenda habilidad política también se va a dedicar a empujar esta votación, que es la más importante para Colombia”, le dijo el primer mandatario en el acto de inauguración de la doble calzada Bogotá-Villeta.

Tarea que Vargas Lleras se mostró dispuesto a emprender: “Es un favor muy especial que el presidente me ha pedido y por supuesto que lo voy a acompañar con toda decisión para que este proyecto salga adelante. Ni más faltaba que no vaya a ser así”, respondió el vicepresidente, en declaraciones a los medios de comunicación.

Ahora, más allá de la orden del jefe a un subordinado, lo que hay que tener en cuenta son las implicaciones de la presencia de Vargas Lleras en la campaña del plebiscito. Como se sabe, el mismo presidente Santos le encargó al expresidente liberal César Gaviria la coordinación de la estrategia electoral, aunque es claro que cada partido tiene ya tolda aparte y trabaja cada uno por su lado. Y también es cierto que las relaciones entre Gaviria y Vargas Lleras no es que sean muy fluidas. Harto se ha hablado de discrepancias y disputas políticas, por ejemplo, como cuando Jorge Perdomo, ficha del exmandatario, fue excluido de la terna para elegir fiscal, donde sí se incluyó a Néstor Humberto Martínez, que es de la casa del vice. 

Pero además, si en un comienzo, cuando se habló de Gaviria, muchos salieron a decir que no se iban a dejar “tirar línea” del exmandatario, ahora con Vargas Lleras, que genera fuerte resistencia en algunos sectores, la cosa es peor. Al vicepresidente no le perdonan el silencio que hasta el momento ha mantenido frente a las negociaciones con las Farc y muchos le han pedido que se pronuncie. Recientemente, en entrevista para Noticias Caracol, señaló que lo haría una vez se conocieran los textos completos del acuerdo, algo que ya se dio.

De entrada, el senador Armando Benedetti, copresidente del Partido de la U y uno de los más duros opositores políticos de Vargas Lleras, calificó de oportunista su llegada a la campaña por el sí. “Es un salvavidas que Santos le tira para sacar a Vargas Lleras del olvido, de las cavernas, del clientelismo, de la guerra. Él no tiene votos para el tema de la paz”, manifestó.

A su vez, desde el Partido Liberal comenzaron a escucharse voces incluso pidiendo la salida de la colectividad de la Unidad Nacional, la coalición política que respalda a Santos. En diálogo con el diario El Pilón, Basilio Padilla, dirigente de esa colectividad en el departamento del Cesar, expresó que en los últimos días el presidente ha estado muy cerca de Vargas Lleras, quien suena como candidato en 2018, pese a que ya el primer mandatario se había comprometido con apoyar a un aspirante del liberalismo, que sería Humberto de la Calle. "No vamos a estar con Vargas Lleras", enfatizó. 

Como era de esperarse, en la red social de Twitter, que se ha convertido en un escenario de la discusión política, la mayoría de las veces con insultos de por medio, también se abrió el debate.  “Me encantó lo de Santos a Vargas Lleras, así deja de estar de oportunista”. “Santos a Vargas Lleras lo quemará con la falsa paz. Lo bueno es el fortalecimiento del uribismo”. “Qué cantada la de Santos a Vargas Lleras”, fueron algunos de los trinos de la gente.

Falta ver entonces cómo se alinean las fuerzas del Gobierno de cara a la campaña por el sí en el plebiscito, ahora con Vargas Lleras de protagonista. Por lo menos, en la U y el liberalismo no están dispuestos a hacerle caso. Todo indica que, como se dijo cuándo se puso sobre la mesa el nombre de César Gaviria, cada partido seguirá por su lado. Lo preocupante para el Gobierno es que ello podría ir en detrimento del resultado positivo en las urnas que tanto espera.