Venezuela y la paz de Colombia

Cronología de este respaldo.

Henrique Capriles. /EFE
Henrique Capriles. /EFE

La influencia del país vecino en el proceso que se adelanta en Cuba no es menor, pero a estas alturas no sería definitiva para determinar el curso de las conversaciones.

La tensión que desató el encuentro del opositor venezolano Henrique Capriles con el presidente Juan Manuel Santos tomó ribetes delicados cuando el ministro de Relaciones Exteriores del vecino país, Elías Jaua, anunció que por esta visita fue llamado a Caracas el embajador Roy Chaderton, representante Venezuela en las negociaciones de La Habana. "Es muy difícil trabajar por la paz de un pueblo hermano cuando de las más altas instituciones de ese pueblo hermano se estimula y alienta la desestabilización en Venezuela", dijo Jaua en una alocución televisada por la estatal VTV. Aunque aún no se conoce una declaración oficial del presidente Nicolás Maduro al respecto, la pregunta que empieza a tomar fuerza es ¿Qué tanta incidencia tiene Venezuela en el proceso de paz?

A la luz de las declaraciones, la influencia y participación de Venezuela en el proceso no ha sido menor. Incluso en el último comunicado conjunto, donde anunciaron la antesala del acuerdo sobre el tema agrario, los delegados de las Farc y el Gobierno agradecieron la presencia de Venezuela en las conversaciones: "Igualmente agradecemos a Chile y Venezuela, países acompañantes, a quienes las delegaciones informan periódicamente sobre la marcha de los diálogos".

Cuando murió el presidente venezolano Hugo Chávez, el presidente Juan Manuel Santos dejó clara la importancia de Venezuela en el proceso de paz. Dijo que al tercer día de su Presidencia, -el 10 de agosto de 2010-, se sentó con el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en Santa Marta, "frente a frente, sin más testigos que sus propias conciencias” para reconstruir las relaciones entre los dos países, duramente averiadas durante la administración de Álvaro Uribe. Desde entonces, Santos se ha ufanado casi en todas sus intervenciones de renovar los vínculos diplomáticos y comerciales con el país vecino. Siendo la paz "la obsesión y el fundamento" que los unió, como lo reconoció el 5 de marzo, cuando lamentó la muerte de Chávez.

Ese día además agregó: "Si hemos avanzado en un proceso sólido de paz con avances claros y concretos, avances como nunca se han logrado con la guerrilla de las Farc, es también gracias a la dedicación y compromiso sin límites del presidente Chávez y del Gobierno de Venezuela".

Cuando se inició el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, en su fase secreta a principios de 2011, El Espectador publicó que las conversaciones estaban soportadas en el apoyo del país anfitrión, Cuba, y la asistencia permanente de Venezuela. El 25 de agosto de 2012, este diario contó que desde la fase exploratoria, Venezuela estaba al tanto de las conversaciones y estuvo atenta a prestar su colaboración para aliviar cualquier tensión. De hecho, se rumoró que Iván Márquez estuvo en Cuba, y en un encuentro con delegados del gobierno colombiano, se levantó de la mesa cuando se quiso discutir sobre la responsabilidad de las Farc ante la justicia internacional. Las mismas fuentes sostuvieron que desde Venezuela se alivió la crisis.

Antes de la muerte de Chávez, cuando el proceso de paz salió a la luz oficialmente, el entonces jefe del Estado venezolano, elogió la madurez de las partes y felicitó a los gobiernos de Cuba y Noruega por sus labores de facilitación. También dijo que le constó el esfuerzo que por la paz hizo el presidente Santos y que "modestamente hemos ayudado en algo".

Más adelante, cuando la mesa de discusión en La Habana fue tomando forma, se habló también de que uno de los aspectos que se había tocado por los delegados era el problema de la disolución de las estructuras armadas de las Farc y el modelo de reinserción de los combatientes a la vida civil. Y aquí se habría escuchado una propuesta que tenía buen ambiente: y era la de brindarle a los eventuales desmovilizados unas áreas para que pudieran dedicarse a tareas de campo. Unas especies de "zonas de reserva campesina" que podrían estar ubicadas —por ejemplo— en la frontera con Venezuela, para que los exguerrilleros fungieran como guardias fronterizos.

Cuando el presidente Hugo Chávez murió, fueron muchos los que hablaron de la posible influencia que podía tener en el proceso de paz del país. Sin embargo, prontamente el entonces presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que en caso de ganar las elecciones -que consiguió el 14 de abril- se pondría "al servicio del Presidente Santos" porque su "Gobierno se mantiene firme con las partes en conflicto que están sentadas en La Habana para ayudar con todo lo que sea posible". Luego agregó que Chávez, "fue el articulador, por petición del presidente Santos" de los contactos que se mantuvieron entre las partes para firmar el acuerdo marco para que las Farc y el Gobierno se sentaran a hablar.

No se puede desconocer que Venezuela fue fundamental para que la mesa en La Habana fuera una realidad, sobre todo en la fase exploratoria y disolviendo las tensiones que surgían en la mesa. Pero también es cierto, como lo plantearon varios analistas, que si la muerte de Hugo Chávez, el gran aliado de la paz, no impactó el proceso de paz, al punto que el pasado domingo se anunció que existía un acuerdo en el primer punto de la agenda, es muy posible que si el Gobierno colombiano actúa con cautela, este episodio solo pasará a la historia como un momento incómodo.

Lo cierto es que hoy, aunque la tensión binacional es incierta, el presidente Nicolás Maduro no se ha manifestado, y es muy posible que no lo haga a través de los micrófonos, como lo decidió también la canciller colombiana María Ángela Holguín. En todo caso, hay quienes creen que Santos se equivocó recibiendo a Capriles. Para la presidenta del Polo, Clara López, recibiendo a Capriles, Santos cayó en su trampa y deshizo todo el esfuerzo de recomposición de las relaciones bilaterales realizado luego de la crítica situación en que las dejó el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. "Capriles vino a Bogotá a involucrar a la institucionalidad colombiana en asuntos internos de Venezuela", agregó la dirigente política.

Para otros, que el presidente Juan Manuel Santos reciba en su despacho al principal opositor venezolano, y gobernador en ejercicio, Enrique Capriles, no debería ser un impedimento para que Venezuela renuncie a la paz, el mandato mayor de todas las naciones. El mismo que Santos dijo sería la mejor forma de honrar la memoria del expresidente Hugo Chávez.