Las verdaderas bases de Marta Lucía Ramírez

El Espectador acompañó a la exministra de Defensa en el Meta. Los políticos locales le rinden pleitesía a la candidata y se quejan de la falta de apoyo de la Unidad Nacional para la región.

La candidata conservadora con sus seguidores de Cubarral. / Cristian Garavito

A diferencia de los demás presidenciables, Marta Lucía Ramírez no cuenta con el respaldo de todos los parlamentarios de su partido. Tampoco tiene certezas sobre la continuidad de su campaña, pues el Consejo Nacional Electoral no ha definido la legalidad de la convención conservadora que la eligió candidata. Ni le ha llegado el anticipo que el Estado entrega a los competidores para financiar sus correrías políticas.

Pese a esas adversidades, su campaña busca fuerza en las regiones. Después de visitar el Cauca, el Valle del Cauca, los Santanderes y otras regiones, Ramírez viajó al Meta. El Espectador la acompañó por el noroccidente de ese departamento y encontró las contradicciones que vive el conservatismo.

En un vuelo chárter proveniente de Bogotá, pagado de su bolsillo, la candidata llegó a Villavicencio. Antes de subirse al convoy de camionetas que le prestan seguridad, la exministra de Defensa saludó a los trabajadores del aeropuerto Vanguardia.

Luego, camino al municipio de Cubarral, tuvo que parar en un restaurante donde el gerente de campaña del departamento le había organizado una reunión con políticos de Guamal, incluidos concejales de otros partidos, como la U.

Después de expresarle sus preocupaciones sobre la situación de la región, los líderes le advirtieron que no se sentían representados en los parlamentarios conservadores que están en la campaña reeleccionista del presidente Santos, sino en la voluntad expresada en la convención del pasado enero.

Al llegar a Cubarral, Ramírez fue agasajada por un diputado del departamento que organizó un recibimiento con líderes comunitarios. Allí, la candidata se encontró con una mujer que hace años cuidó a su hija, en un cruce emotivo de peticiones y agradecimientos que se vio interrumpido por las promesas de campaña para la región. En específico: el cuidado de las estribaciones del páramo de Sumapaz, que cruza la zona rural del pueblo y que es fuente hídrica de los municipios de la zona.

Luego, en Acacías, la reunión fue a puerta cerrada. Pero tuvo el mismo ingrediente que en Guamal: líderes locales manifestando su inconformidad con la repartición de las regalías, la falta de representación en el Gobierno Nacional, los invisibles beneficios de las locomotoras y la apatía de los parlamentarios con la región.

La siguiente cita era en Restrepo, sin embargo, el gerente de campaña le pidió a Ramírez que se detuviera en Villavicencio para ‘un pequeño homenaje’ que le quería rendir un concejal. A raíz de una manifestación de arroceros, el desespero imperó en la caravana conservadora cuando los carros tuvieron que meterse en una trocha en la que, por el cruce de camiones en ambos sentidos, estuvieron parados por cerca de una hora.

Pese a que en Restrepo la aguardaba una manifestación, Ramírez tuvo que parar en la casa del concejal, saludar a señoronas y barones políticos, y luego pedirle a sus escoltas que apretaran el paso hasta llegar a la cita con la gente que la esperaba con bombas y camisetas alusivas a su campaña. En la calle central del municipio se bajó de la camioneta, entregó publicidad con su programa de gobierno, expresó someramente un par de propuestas de campaña y partió de nuevo hacia la capital del Meta, luego de caminar junto a la gente por tres cuadras.

En plena plaza pública habló —para una multitud que desplegó bombas y banderas azules— sobre seguridad, empleo, regalías, infraestructura y otras promesas de campaña.

Y así vive Ramírez sus correrías políticas. Líderes locales en la mañana y manifestaciones por las tardes. Bases conservadoras en las regiones y la apatía de los conservadores que prefirieron respaldar a la Unidad Nacional. La lucha de la candidata sigue siendo por hacer su campaña viable en una pelea que cada día se torna más cerrada y definida, por lo menos en las encuestas y en los medios de comunicación.

 

 

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@CamiloSeguraA