Verdes y el costo de la diversidad

El continuo tire y afloje en la Alianza Verde pone en riesgo la posibilidad de tener una candidatura sólida para las presidenciales.

Las diferencias entre Enrique Peñalosa y Gustavo Petro han generado profundas grietas en la Alianza Verde. / El Espectador

Es una apuesta que suele salir costosa. La conformación de movimientos o partidos independientes compuestos por diferentes vertientes políticas que buscan ganar un espacio en el Congreso y tratan de convertirse en una opción de poder a la Presidencia pero, pese a tener claras estas metas, las evidentes diferencias terminan haciendo agua estos proyectos. Ese el principal reto que enfrenta hoy la Alianza Verde, a la que su diversidad le pude pasar una costosa cuenta de cobro.

El 9 de marzo será el día clave para la Alianza Verde y en el cual se sabrá si, más allá de las diferencias, se pueden cohesionar como partido. Lo primero será superar los 450 mil votos para mantener la personería jurídica, en esa labor están los candidatos al Congreso. No obstante, se mantiene la preocupación por la diáspora que puede generar el resultado de la elección de candidato a la Presidencia entre Enrique Peñalosa, Camilo Romero y John Sudarsky, que se hará en la consulta popular el mismo día.

Peñalosa tiene la mejor opción de ser favorecido por las urnas. No obstante, dentro del partido es el que genera mayor resistencia y existe la posibilidad de que un sector de la colectividad se declare en desobediencia como ya lo hizo el sector progresista, que anunció que no se acogerán a la decisión de la consulta. Además, plantean una convención para tomar una decisión independiente.

Si bien el tono entre Peñalosa y el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, máximo jefe del progresismo, ha bajado, teniendo en cuenta los últimos mensajes que se han cruzado por Twitter, en el que Petro señaló: “A nadie se le puede obligar a apoyar a otra persona; dejen a Peñalosa tranquilo. Mi nombre no debe usarse para vetar candidatos”. La respuesta fue: “Agradezco posición constructiva Alcalde. Opinaré constructivamente sobre Bogotá y me mantendré al margen del tema revocatoria”.

Pero las diferencias no quedaron saldadas. En la Alianza Verde hay un manifiesto ético de cuatro puntos en el que se le pide al ganador de la consulta rechazar la revocatoria de Petro, escoger el candidato a la Vicepresidencia en acuerdo con la dirección del partido, apoyar la paz y seguir los lineamientos políticos de la Alianza. Ninguno de los precandidatos ha asumido este compromiso. En síntesis, las posiciones antagónicas en los verdes pueden afectar el proyecto.

No obstante, el candidato al Senado Antonio Navarro, quien prefiere la conciliación al enfrentamiento, sostiene que “somos un partido diverso. Dicen que es un matrimonio por conveniencia, pero están equivocados, es un matrimonio necesario por la democracia. No pueden pensar que una Unidad Nacional es democrática, acá se debe aprender a vivir entre la diferencia”.

Una posición similar plantea Claudia López, quien afirma que Peñalosa no sólo es legítimamente miembro del partido, sino también uno de sus fundadores. Sin embargo, argumenta que es claro que no puede volver a hacer alianzas con el uribismo, porque “eso es como tratar de mezclar el agua con el aceite”. López sí está comprometida con la defensa del mandato de Petro, pero asegura que el partido debe ir cohesionado para defender la paz desde el Congreso.

Pero hay sectores más radicales. El senador Luis Carlos Avellaneda, miembro del progresismo, advierte que “la Alianza Verde no es un partido monolítico, somos una tendencia y desde el principio planteamos nuestra posibilidad de apartarnos de las decisiones y por eso no acogemos la consulta”. Planteamiento similar tiene Ángela María Robledo quien dice que sólo apoyará “al ganador si acoge el manifiesto ético del partido, porque el hecho de ganar una elección no le da autoridad para imponer su punto de vista”.

Posiciones encontradas en las que el gran perdedor podría ser la Alianza Verde y los ciudadanos que a través de su voto le darán respaldo a la naciente política que apuesta a la diversidad en medio de la disputa.