Verdes y uribistas, a pescar en río revuelto

La división en el liberalismo por la escogencia del candidato dejó al conservatismo con amplias posibilidades de ganar. Sin embargo, se gesta una coalición liderada por la Alianza Verde.

Reinaldo Velásquez, candidato del Partido Liberal. / “Diario del Sur” || Sorrel Aroca, candidata por la Alianza Verde. / miputumayo.com || Jorge Coral Rivas, candidato del Partido Conservador. / “Diario del Sur”

A la tradicional disputa entre liberales y conservadores por la Gobernación del Putumayo, en la que históricamente el partido rojo ha sido el ganador, se suma para estas elecciones un fenómeno particular: cobra fuerza una tercería de la Alianza Verde, que ha ganado terreno aprovechando el desgaste de los partidos tradicionales y las grietas en el interior del liberalismo, producto de la decisión de elegir a Reinaldo Velásquez Ramírez como el candidato oficial del partido.

Ciertamente, la decisión del Partido Liberal dejó un sinsabor a varios líderes regionales de la colectividad, que vieron la entrega del aval a Velásquez Ramírez como un acto arbitrario. Algunos de los inconformes incluso se declararon en rebeldía para apoyar al candidato. Por ejemplo, Jesús Fernando Checa Mora, que competía con Velásquez para obtener el aval, anunció que su respaldo sería para la candidata de la Alianza Verde, Sorrel Aroca.

El disgusto de Checa Mora se debe a la forma como la Dirección Nacional Liberal designó a Reinaldo Velásquez como el candidato único, pues a pesar de que la directriz inicial había sido realizar una encuesta, al final el nombramiento se hizo a dedo. “El 29 de mayo se reunió la Dirección Nacional Liberal y determinó que no había acuerdo para la realización de la encuesta, porque Reinaldo Velásquez no había consignado los $27’840.000 en el plazo que se nos había dado. Es decir, pese a que no cumplió lo acordado, la Dirección Nacional tomó la decisión de otorgarle el aval por el solo hecho de ser el hermano de la representante a la Cámara Argenis Velásquez. No hay otra explicación para eso”, asegura Checa.

Sin embargo, desde la gerencia de campaña de Velásquez insisten en que la decisión tomada por el partido correspondió a un análisis del comportamiento político de los candidatos y que en contra de Checa jugó el hecho de que en 2000, para las elecciones a la Alcaldía de Mocoa, decidió apoyar al candidato del Partido Conservador, lo que supuestamente llevó al liberalismo a perder las elecciones.

Además, señalan, Velásquez cuenta con el apoyo de los 13 candidatos liberales a las alcaldías del departamento, lo que prueba que, más que división, sólo hay algunos disidentes inconformes.

A Reinaldo Velásquez también se le critica su falta de experiencia en cargos públicos, cuestionamiento al que responde asegurando que lleva más de 12 años en su trabajo político con el partido, lo cual le ha valido un importante reconocimiento en la región.

Algunos de los sectores disidentes del liberalismo, por su parte, tomaron la decisión de apartarse de Velásquez y apoyar otras candidaturas, como la del conservador Jorge Coral Rivas, otro de los pesos pesados en la contienda.

El caso de Coral Rivas es particular, pues cuenta con el respaldo popular, aunque el pasado no lo perdona. Tan pronto se conoció su voluntad de aspirar a la Gobernación, le recordaron que en 2011, cuando oficiaba como alcalde de Puerto Asís, su nombre estuvo en entredicho cuando los medios de comunicación revelaron un video en el que se le veía escuchando una oferta de dinero para financiar su campaña política a la Alcaldía. El material fue encontrado en poder de Miguel Ángel Bastidas Erazo, alias Gárgola, jefe de la Constru, una banda criminal al servicio del narcotráfico que operaba en la región. Sin embargo, las revelaciones no tuvieron consecuencias judiciales.

Aun así, Jorge Coral cuenta en el Putumayo con reconocimiento regional y —tras ser elegido tres veces alcalde de Puerto Asís— ha ganado el respaldo del Partido Conservador, apalancado por el representante a la Cámara Orlando Guerra de la Rosa (cercano al Centro Democrático), con el propósito de conservar el puesto en la Gobernación que obtuvieron en las pasadas elecciones con Jimmy Díaz Burbano.

En ese escenario, la candidatura de la exdiputada Sorrel Aroca, de la Alianza Verde, coge fuerza en una región donde ha imperado la ley del partido más fuerte. No sólo ha ganado el respaldo de liberales, sino también del Partido de la U, y está a la espera del apoyo de Cambio Radical. Además, sus líneas programáticas están relacionadas con el posconflicto, algo que tiene gran valor para el Gobierno Nacional.

De lograrse la firma de un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc en La Habana, Putumayo sería uno de los principales pilotos del posconflicto. Al fin y al cabo ha sido uno de los departamentos más afectados por la guerra. Un trabajo que se dificultaría en caso de que resulte electo un candidato como Jorge Coral, pues es conocida su cercanía con el Centro Democrático, al que apoyó durante las pasadas elecciones presidenciales.

Lo cierto es que, puestas las cartas sobre la mesa, una de las preocupaciones generalizadas es que los comicios de octubre resulten afectados por problemas de orden público, sobre todo en municipios como Mocoa, Puerto Asís y Puerto Guzmán, en los que históricamente se han registrado hechos de violencia política en época electoral.

A esta situación se suma la disputa que sostienen el frente 48 de las Farc y las bandas criminales al servicio del narcotráfico, como los Urabeños o la Constru, que buscan apoderarse de las rutas de comercialización de droga en un departamento que, según el último reporte oficial de Naciones Unidas, es el segundo del país con más hectáreas de cultivos de coca, superado sólo por Nariño.

 

 

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