“No hemos entendido que los partidos no se construyen con unanimismos”: Victoria Sandino

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La senadora de Comunes habló sobre la decisión de su partido de negarle la curul para 2022. Asimismo llamó la atención sobre algunas prácticas que serían poco democráticas al interior de la colectividad que nació de los acuerdos de la Habana.

En el último tiempo, las peleas internas del Partido Comunes, anteriormente FARC, se han sellado con procesos disciplinarios y expulsiones. Así pasó con Benedicto González, que fue sacado del partido por presentar sus reparos a varias directrices de las cabezas. Varios meses después, los senadores Victoria Sandino e Israel Zúñiga, conocido en la guerra como Benkos Biohó, están en una situación similar.

A estos, por presentar reparos al actuar del partido y no asistir a la convención nacional, el comité disciplinario les abrió varios procesos que pueden terminar hasta con la expulsión de la colectividad. Además, este fin de semana, Comunes determinó que repetirían tres de los cinco senadores que actualmente ocupan las curules dadas por los acuerdos, solo Sandino y Zúñiga no seguirían en el Congreso.

Ante este panorama de una posible expulsión de la colectividad, El Espectador habló con la senadora Victoria Sandino sobre lo que está ocurriendo en Comunes y las implicaciones sobre su posible salida de este partido. Asimismo, llamó la atención sobre la falta de practicas democráticas que habría en la colectividad y fue crítica con la posición tomada por la izquierda en contra del partido nacido del proceso de paz con las extintas Farc.

¿Qué está pasando en el partido Comunes para que usted y Benkos Biohó tengan en riesgo su permanencia en el partido y ya se haya definido que no siguen en el Congreso para 2022?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que este partido es nuevo frente a todo el ejercicio político. Como estamos en una etapa de transición, la dirigencia del partido fue trasladada de lo que había sido la dirigencia de Farc. De eso se trae varias prácticas como una experiencia jerarquizada y otras que chocan con el presente de partido político. Aunque varios fuimos incorporados a la dirección nacional del partido, realmente es el antiguo secretariado el que ha ejercido la dirección, con alguna excepciones como Joaquín Gómez. No hemos sabido abordar el ejercicio democrático interno y no hemos entendido que los partidos no se construyen a través de unanimismos sino sobre discusiones políticas permanentes y debates constantes.

¿Su caso es parecido al de Benedicto y otros miembros del partido?

Tiene elementos parecidos. Benedicto venía haciendo críticas al consejo político nacional y a las posturas de algunos de sus integrantes. Esas críticas fueron interpretadas de mala manera y fueron llevadas a instancias disciplinarias sin siquiera abordarlas de manera personal con el compañero. Eso desembocó en la expulsión de Benedicto o, como ellos dicen, retiro de la organización.

Usted, con Julián Gallo, fueron los que más se destacaban en el Congreso en estos primeros tres años, ¿Pierde el partido con su salida del Congreso?

Considero que he hecho un ejercicio político de mucho aprendizaje allí en el Congreso y de un compromiso absoluto con la paz, las mujeres y los sectores excluidos. También lo hice con los territorios, antes de la pandemia no había un fin de semana que yo no viajara a encuentros y audiencias para escuchar la gente. Creo que el problema no es si se me cambia o no. Yo considero que en un ejercicio democrático hubiéramos podido contemplar cosas como “vamos a rotar a todos los compañeros y compañeras que estamos haciendo ejercicio en el Congreso”. Pero eso no fue el consenso o la discusión. La discusión es que a nosotros no se nos contemplan nuestros nombres para el 2022-2026 por nuestras posiciones políticas, no por nuestro trabajo. Eso es triste y lamentable en un partido que predicamos la más amplia democracia cuando estábamos en la Habana. Eso tenía que corresponder en la vida interna del partido pero no lo hemos sabido entender así.

Usted sale de la comisión de la mujer, aunque en ese momento usted da otras razones¿desde ese momento estaba viendo mermado su representación en el partido?

No. La composición de las comisiones están relacionadas con las curules y los números de votos, eso un asunto que se hace de cocientes y eso todavía no lo logro entender. Los partidos alternativos teníamos dos cupos en la comisión de la equidad de la mujer los cuatro años y un cupo por dos años. Luego tenía que entrar el partido conservador por los otros dos años. Entre nosotras las representantes de los partidos alternativos tuvimos dudas sobre la que salía, estaba la del Verde, Aida Avella y yo. Efectivamente yo tenía reparos a las directrices que la Comisión estaba teniendo y por eso decidí que fuera yo la que se retirara.

¿Qué viene para usted en el partido?

Aspiro que en el Partido Comunes seamos lo suficientemente audaces para entender que las diferencias las tenemos que dirimir en la discusión política, en el debate y en la práctica revolucionaria permanente junto al pueblo colombiano. Me preocupa porque ya tenemos una experiencia y es lo de Benedicto, porque fue retirado del partido por las diferencias, en vez de hacer una discusión, que fue lo que propusimos siempre en el Consejo Político Nacional. Nuestra propuesta era que escucháramos a los compañeros y diéramos las discusiones de manera civilizada. Me preocupa porque a mí me han abierto un proceso disciplinario a raíz de mis posiciones políticas y mis declaraciones, que las he hecho con mucho respeto y convicción. Yo aspiro que ese proceso no termine con una sanción injusta o, peor aún, con una expulsión del partido.

De salir expulsada, ¿Seguiría en su curul o la entregaría?

No aspiro a que me expulsen, no es eso lo que quiero. Lo que quiero es que en el partido avancemos en la construcción democrática interna, pero también de cara al país, con propuestas claras para ser una alternativa política con base en la construcción de la paz y los cambios sociales. Definitivamente soy una revolucionaria, una feminista, una militante de las causas de la mayoría de este país.

¿Existe la posibilidad de volver al Congreso con otra colectividad? ¿Qué va a pasar con su carrera política?

Estoy vinculada a esta lucha por la paz y las luchas sociales y políticas. Si no vuelvo en 2022, como lo plantearon este fin de semana, seguiré en el ejercicio político, que, desde mi entendimiento, no es exclusivamente en el Legislativo. Si volveré en otra oportunidad al Congreso dependerá de las condiciones del país, de las correlaciones de las fuerzas y el impulso que tenga las mayorías colombianas, si consideran que un ejercicio como el mío es válido en el Congreso.

Se ha venido hablando de que los antiguos miembros del secretariado se tomaron los puestos más importantes en el partido y han dispuesto de las curules, pero que los exguerrilleros rasos que han querido vincularse en el trabajo político no han tenido un ambiente de participación. ¿Es cierto esto?

Yo no me atrevo a decir que se tomaron la dirección del partido, porque ellos han estado desde el comienzo en ella, porque ellos eran la dirección político-militar de Farc-EP. Obviamente siguen en la dirección. La discusión no es si deben estar o no. Yo no estoy pidiendo la salida de ellos, lo que estamos diciendo es que tenemos que fortalecer los liderazgos territoriales y eso incluye de manera especial a las mujeres, que estuvimos ausentes en la dirección en la insurgencia. Insistimos en que es necesario escuchar esos liderazgos, promocionarlos, darles visibilidad y ponerles en escenarios de toma de decisiones. Creo que hace falta plantear esto a profundidad. Nosotros en 2017, en un pleno, designamos a unas regiones que iban a ser tenidas en cuenta en esas curules que se iban a recibir. La gente tenía que salir de esas regiones. Hoy un sector importante del partido está planteando que esas regiones se roten y se estimulen el trabajo que ha hecho los compañeros y compañeras. Pero resulta que la dirección optó porque se mantengan las mismas regiones para las curules, pero creo que esa una decisión equivocada.

¿En Comunes hay espacios para los debates?

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¿Qué va a pasar con Comunes en 2026, lo ve sobreviviendo a la necesidad de conseguir votos por sí solos?

El fin de semana me llevé una sorpresa grande cuando estábamos discutiendo toda la política electoral. Hay una estrategia que han planteado los compañeros y que fue aprobada. Pero, definitivamente, no se contempla el tema de que sea posible permanecer o ganar la personería jurídica en materia de alcanzar el umbral electoral que se requiere. Me pareció una sorpresa y lo planteé porque prácticamente se acepta que lo más probable es que no se va a tener el umbral. Es decir que en 2026 sería la muerte política del partido si no hay una reforma política como la que se planteó en la Habana, que no solo es el anhelo para nosotros, sino para muchos sectores y movimientos políticos que requieren una personería jurídica más allá de mantener un umbral determinado.

¿Qué está pasando con el partido frente a las coaliciones? ¿Lo han marginado los partidos de izquierda?

Hay una lectura equivocada de muchos sectores alternativos que le tienen mucho temor a la estigmatización por parte de la extrema derecha. Y no es un temor infundado porque se hizo en la práctica en las elecciones pasadas. Creo que en esta etapa tienen la misma posición de no querer tener el partido firmante del acuerdo. Pero eso es muy preocupante porque aquí hay que reconocer un aspecto fundamental y es que por ese acuerdo y paso que dimos los que estábamos alzados en armas es que hemos logrado, con toda la sociedad, abrir unos mínimos canales para que los sectores alternativas sean una opción. También digo que la posición nuestra, con Israel Zúñiga y Joaquín Gómez, es que el tema del Gran Pacto Histórico o de las grandes coaliciones que tanto añoramos no serán únicamente entre partidos o varones políticos, sino que debe incorporar a toda la sociedad, sobre todo los excluidos, como las etnias indígenas, mujeres y las diversidades sexuales, identitarias y de género. Todo esto hace parte de lo que tenemos que aprender en la sociedad colombiano para el reconocimiento del otro.

¿No cree contradictorio que mientras el partido busca tener presencia en las coaliciones y participación se silencien voces como la suya?

Es un poco contradictorio, lamentable y triste. Confío plenamente que nosotros y nosotras sepamos dar los debates y sobre todo lleguemos a consensos. Nosotros venimos con una práctica que es el centralismo democrático, del que estoy de acuerdo, pero este no es una imposición, no es el unanimismo. El centralismo democrático también implica la dirección colectiva y la confianza en ella, y esos principios se han desconocido.

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