Vientos de paz entre Uribe y Santos

El expresidente Álvaro Uribe sostuvo una reunión, a puerta cerrada, con el ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez.

El ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez. El expresidente Álvaro Uribe, hoy senador por el Centro Democrático. / Archivo
Así como se sabe que el tema de justicia es el principal reto para la firma de un acuerdo de paz, cada día es más claro para los negociadores de las Farc y el Gobierno que sin el concurso del sector que representa el expresidente Álvaro Uribe, Colombia no alcanzará la verdadera reconciliación. Y aunque desde hace tiempo la orden desde la Casa de Nariño era tender puentes con el exmandatario, sólo ayer se pudo materializar una reunión entre Uribe y el ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez.

La reunión duró cerca de una hora y media, y se realizó en la oficina del expresidente, en presencia del senador del Centro Democrático Honorio Henríquez. A la salida del encuentro, Uribe y Martínez dieron declaraciones por separado. “Le agradezco mucho al presidente Uribe por darme esta oportunidad. Él es un patriota, nosotros trabajamos por Colombia, luego no puede haber sino una agenda amplia, de comunidad de intereses por el país”, expresó el superministro de Presidencia.

A lo que contestó en el mismo tono el exmandatario: “Fue una reunión amable. Tengo que ser justo y darle las gracias al ministro por su interés de dialogar con nosotros”. Uribe aprovechó para detallar que la conversación con Martínez versó sobre “el deterioro de la seguridad, de la economía, las dificultades para darle sostenibilidad a la política social” y especialmente sobre el proceso de paz.

“Le reiteramos nuestra tesis de la urgencia para que las Farc se concentren, cesen sus actividades criminales, estén supervisadas en un sitio y le den un mensaje de confianza al país. Y de ahí para acá manejar con paciencia el diálogo. Incluso creemos que sin levantar la mesa el diálogo debería suspenderse hasta que se acuerde la concentración. Diálogo sin afán es nuestra propuesta”, concluyó el expresidente y senador Uribe.

En una segunda declaración, Martínez aseguró que Uribe “no se opone a la paz” y que “en el país no hay enemigos de la paz”. De igual manera, el superministro de la Presidencia detalló que la reunión fue una reunión convenida desde el martes y que “es muy importante dialogar con la oposición y con el expresidente Uribe para lograr identificar puntos de desencuentro y puntos de identidad hacia delante para hacer un trabajo mancomunado para el país. Uribe ve con buenos ojos la política social incluyente y repasamos lo que él hizo y lo que hemos hecho. La decisión del presidente Santos es abrir diálogo político”, expresó Martínez.

Y aunque el episodio es inédito, pues desde que Santos llegó a la Presidencia no ha tenido un día de tregua con su antecesor, algo ha empezado a cambiar en las relaciones entre el expresidente y el jefe de Estado. La más clara muestra fue la declaración de Uribe en la que “celebra” que el Gobierno hable de que no habrá cese bilateral de fuego hasta que se firme el acuerdo final y que plantee la necesidad de exigir cárcel para los guerrilleros.

Fue tan sorpresiva esta coincidencia, que el procurador Alejandro Ordóñez, tan critico del proceso de paz como el expresidente, la celebró y recordó su propuesta de crear un pacto por la paz. “Ese pacto es necesario para lograr la concordia nacional, la reconciliación, superar las divisiones creadas en la sociedad alrededor de los diálogos con la guerrilla y garantizar que lo que se acuerde con las Farc se cumpla y se pueda cumplir”, refirió el jefe del Ministerio Público.

Pese al ambiente de entendimiento entre el Gobierno y su más fiero detractor, el expresidente Uribe, el senador uribista Ernesto Macías aseguró que el superministro buscó al presidente Uribe, al estilo del Gobierno, en privado hablan una cosa y en público hacen otra cosa. “Yo no lo veo como un acercamiento del Gobierno, si ellos creen que los problemas se arreglan en una reunión social, al lado de una taza de té, están muy equivocados. Esto es con hechos”.

Sea cual sea la interpretación sobre el encuentro, llega en un momento crucial para la mesa de conversaciones. Hace tres días se inició el ciclo 36 de diálogos, el primero desde que se presentó el trágico suceso en el que murieron 11 soldados a manos de las Farc en el norte del Cauca, y ocasionó la reactivación de los bombardeos y el deterioro de la imagen del presidente Santos, con rechiflas incluidas.

Pero, además, en Cuba se trabaja fuertemente en la concreción de acuerdos. Tanto así, que durante estos días las delegaciones de paz del Gobierno y las Farc han trabajado por separado. Se rumora que es en la confección de acuerdos escritos. Valga recordar que actualmente la mesa de diálogos trabaja sobre la satisfacción de los derechos de las víctimas y, al mismo tiempo, —a través de subcomisiones— se avanza en medidas de desescalamiento del conflicto y la efectiva implementación del plan piloto de desminado humanitario.

Precisamente por eso el cronograma del ciclo incluyó el traslado a Bogotá del jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y el comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo. Los dos negociadores viajaron a consultas en la Casa de Nariño, donde se reunieron con el presidente Santos y algunos ministros. Incluso se rumora que la conversación fue sobre la implementación de acuerdos y la financiación de los mismos. Los plenipotenciarios del Ejecutivo deben volver a Cuba en las próximas horas.

Asimismo, se tiene pensado que la subcomisión para el desminado humanitario sesionará los días 2, 3 y 4 de mayo, mientras que la subcomisión para el fin del conflicto, integrada por altos oficiales activos y jefes militares de la guerrilla, trabajará los días 5, 6 y 7 de mayo. Un día después terminará el ciclo y desde ya hay expectativa sobre los avances que se puedan lograr en la mesa. Incluso hay quienes afirman que el acuerdo en víctimas está caliente y se espera un buen clima para darlo a conocer. ¿Será que el ambiente entre Santos y Uribe son los vientos que se esperan en La Habana?