Voces en el Capitolio y la Plaza se unieron por las víctimas

En el Congreso se presentó un nuevo acto legislativo que busca revivir las 16 curules para las víctimas, mientras que en las afueras del claustro ellas mismas tomaron la palabra.

Archivo particular

Mientras hombres y mujeres de trajes impecables entraban al Capitolio Nacional, parecía que afuera se celebrara una fiesta. Había gritos y baile. Y una chirimía que hizo que más de cincuenta personas rasparan sus gargantas con cada canción. Sin embargo, al lado de la multitud descansaban decenas de ataúdes negros decorados con mensajes y flores, y un cartel que advertía que la cifra de líderes sociales asesinados en dos años asciende a casi 300. Este lunes, en el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, unas pidieron no ser olvidadas al son de la resiliencia a la que invita la música; otras, agarraron el micrófono para exponer su lucha.

Dentro del recinto el panorama era distinto. No hubo alboroto, marchas ni zapateos. Pero sí discursos y clamores justicia y reparación. Este lunes, 9 de abril, nuevamente y esta vez junto a las víctimas del conflicto, fue presentado un nuevo acto legislativo que busca darles representación política a las comunidades más afectadas por la guerra en la rama legislativa a través de 16 curules en la Cámara de Representantes.

Contexto: Nuevo intento para darles curules a las víctimas del conflicto

Efraín Cepeda, quien en noviembre de 2017 en su calidad de presidente del Congreso interpretó que no se obtuvo la debida aprobación para las Circunscripciones Especiales para la Paz al obtener 50 votos -se necesitaban 52-, fue quien radicó el proyecto. Según el senador, a partir del derrumbe de una de las columnas vertebrales de lo acordado en La Habana, diferentes sectores políticos se unieron en una Comisión Accidental para formular, con algunas modificaciones, una nueva iniciativa en la dirección de darle representación a las víctimas en el Congreso.

Cepeda aseguró que logró un consenso entre los voceros de todos los partidos, “superando dificultades y riesgos para las víctimas”, a través de una de las diferencias sustanciales que tiene su proyecto con el de la Comisión de Paz. Esta consiste en vigilar que las curules estén a la cabeza de legítimas víctimas del conflicto armado a través de la exigencia de que los aspirantes estén inscritos en el Registro Único de Víctimas, lo cual los “acreditaría en su condición evitando manipulación y participación de otros sectores políticos o armados que, en nombre de las víctimas, usen este mecanismo de representación”, manifestó el parlamentario.

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Por su parte, Rodrigo Lara Restrepo, presidente de la Cámara de Representante, admitió que esta es una “tarea pendiente” de todos los legisladores. “Más que un compromiso político, es un imperativo ético que debemos asumir: dar voz y voto a las personas que han sufrido en carne y hueso las atrocidades del conflicto”, declaró, pese a que se opuso al proyecto que finalmente se hundió en el Congreso en el último día de Fast Track. Aún así, Lara invitó a sus colegas a aceptar esta nueva propuesta afirmando que “podemos concordar o discrepar en torno al proceso de paz, pero no podemos, de ninguna manera, omitir nuestras obligaciones con las víctimas, debemos reconocerlas, visibilizarlas y escucharlas”.

Mientras tanto, a las afueras del Capitolio, una víctima del desplazamiento forzoso gritaba con tanta fuerza que las venas de su frente parecían estallar. “No es cierto que nos estén reparando, por el contrario, están complejizando nuestras prioridades. Necesitamos menos letras y más acciones”, decía a todo pulmón Guillermo, de la Mesa Distrital de Víctimas de Bogotá, en una tarima ubicada en la Plaza de Bolívar.

Jairo Caicedo, representante de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados, quien llegó a la capital debido a las amenazas que recibió en Buenaventura, también expresó que “estamos aquí hace tiempo esperando que las curules se hagan realidad. Es mentira que no van a ser para las víctimas, tanto mico y tantas trabas son productos del miedo que genera tener a un campesino, un indígena o un afro en un escenario donde se toman decisiones, pero nosotros queremos y debemos estar allí”.

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Lo dijo también el senador Juan Manuel Galán, presidente de la Comisión de Seguimiento de Ley de Víctimas del Senado. “El proceso de ganar la paz requiere de la participación y la actuación plena de las víctimas. Sin las víctimas y su reconocimiento a la reparación, a la verdad histórica y judicial, y a la no repetición, no es algo posible”.

Los discursos dentro y fuera del Congreso, a pesar de venir de lugares tan distintos, parecen coincidir en que ahora es el momento, sin más dilaciones, de abrir un espacio para la participación directa de las víctimas del conflicto armado en las tablas políticas. Falta esperar a que el proyecto de acto legislativo presentado por Cepeda Sarabia supere los debates y, quizá, en un año, cuando se conmemore nuevamente el 9 de abril, las víctimas puedan manifestarse y continuar su lucha desde una silla propia dentro de la Cámara de Representantes.

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-Redacción Política

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