Y ahora, coca medicinal

Según el senador liberal, los beneficios médicos y terapéuticos, además de alimenticios, de la hoja de coca hacen pertinente pensar en esa posibilidad, de cara al posconflicto tras un acuerdo con las Farc.

Colombia es el primer productor de hoja de coca del mundo, con cerca de 96 mil hectáreas sembradas, según la ONU.
Colombia es el primer productor de hoja de coca del mundo, con cerca de 96 mil hectáreas sembradas, según la ONU. Archivo

La hoja de coca, tan estigmatizada por su destinación hacia la producción de narcóticos, tiene un significado muy especial para los indígenas de los Andes. En Ecuador, Perú, Colombia y principalmente en Bolivia, ha sido utilizada por cientos de años por los aborígenes como una ofrenda para la Pachamama (Madre Tierra). Con el paso de los años, también los mismos nativos descubrieron que la hoja de coca traía beneficios para mejorar el rendimiento físico, quitar el hambre y el sueño, facilitar la adaptación a las alturas, además de contar con funciones medicinales y analgésicas.

Pero ha sido la mala reputación del último siglo –suscitada por el narcotráfico– la que ha llevado a que el milenario cultivo sea desacreditado y se busque disminuir el número de plantaciones en la región. Una realidad que ahora desde el Congreso de la República se quiere cambiar para darle una nueva mirada al tema, pensando en los tiempos de paz que se avecinan. Y es precisamente el senador liberal Juan Manuel Galán, el mismo que impulsó el proyecto sobre la marihuana medicinal, el que ahora abre el debate sobre la posibilidad de darle el mismo alcance a la hoja de coca.

“La experiencia que hemos tenido con la marihuana nos ha indicado que la regulación del uso medicinal y terapéutico, alimenticio y ancestral, que tiene la hoja de coca es una iniciativa pertinente en estos momentos”, manifestó. Además, para Galán, la iniciativa serviría también para darle un alcance especial a la sustitución de cultivos ilícitos, de acuerdo con lo pactado entre el Gobierno y las Farc en el proceso de paz de La Habana: “En el esquema de posconflicto, de superación de dificultades que viven los campesinos e indígenas al ser estigmatizados por cultivar la hoja de coca, esto servirá para generar productividad y procesos de asociación de cooperativas que les permitan ser viables y cultivar este producto”, agregó.

La intención apunta igualmente a que Colombia tome como punta de lanza este debate local para que el mundo fije su mirada en una política de lucha contra las drogas con énfasis en los derechos humanos y la salud pública. El proyecto está en etapa de socialización y ya comienza a sumar respaldos.

El senador indígena Marco Aníbal Avirama dijo que la propuesta sería de gran beneficio para la sociedad colombiana, porque llevaría a suplir muchas de las necesidades de acceso a la salud. “Hoy se está sacando el aceite de la coca para muchos usos medicinales, entre ellos, problemas de artritis, reumatismo, dolores neurálgicos y tratamientos estomacales, que son recetados con éxito por parte de los médicos tradicionales de las comunidades indígenas”, explicó.

Pero hay voces contrarias. El médico Iván Augusto Gaona, especialista en el manejo del cannabis medicinal, cree que Colombia aún no debería dar el paso hacia la hoja de coca con fines paliativos, porque no existe suficiente evidencia científica sobre sus beneficios. “Se debe primero hacer una búsqueda juiciosa en la literatura médica, porque con hoja de coca lo que se tiene básicamente es la experiencia de los indígenas, pero no una investigación de fondo por parte de asociaciones médicas”, recalcó.

Lo cierto es que en el proceso de elaboración de la iniciativa comienza a surgir otro tipo de propuestas. Teniendo en cuenta que Colombia es el primer país del mundo en hectáreas sembradas de cultivos ilícitos, hay quienes formulan que el manejo de la producción se circunscriba a laboratorios especializados para la producción de medicamentos –como sucede en Bolivia, Ecuador y Perú– y así acabar de carambola con el señalamiento mundial contra el país.

El debate apenas comienza y, como sucedió con la marihuana medicinal, es de esperar una ardua polémica. Y la realidad muestra que, de cierto modo, en el mundo se ha empezado a dejar de poner en tela de juicio la siembra de matas de coca. De hecho, a mediados de 2015, cuando el papa Francisco hizo un recorrido por Ecuador y Bolivia, decidió consumir té de hojas de coca para mitigar el impacto de la altura de La Paz. ¿Está Colombia preparada para dar ese paso?

 

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