¿Y si no es Naranjo, quién?

El exdirector de la Policía le dijo definitivamente que no al Partido de la U, que lo quería tener como cabeza de lista al Senado. Se sigue buscando alguien que transmita liderazgo, más ahora que el presidente Santos se apresta a anunciar la búsqueda de la reelección.

El Partido de la U está metido en la grande. Mientras el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe avanza en la búsqueda de votos para convertirse en una gran fuerza política en el próximo Congreso de la República, la decisión del exdirector de la Policía, general (r) Óscar Naranjo, de no aceptar ser su cabeza de lista al Senado para las próximas elecciones, pone a pensar a la colectividad en la búsqueda de una figura que le signifique un importante respaldo electoral. Mejor dicho, alguien que le dé la pelea a Uribe y a los otros partidos.

En el Partido Liberal se habla de Horacio Serpa o Viviane Morales para ese primer renglón. Los conservadores mencionan a Roberto Gerlein, todo un barón electoral en la Costa Caribe. Cambio Radical le apostará a Carlos Fernando Galán. Jorge Robledo, líder de la oposición, irá por el Polo Democrático. Y en los Verdes crecen los rumores sobre la posibilidad de que Antanas Mockus acepte ser su cabeza de lista.

Como quien dice, la U tiene el peso de la obligación de buscar una figura con prestigio, recorrido, reconocimiento y caudal electoral. Nada fácil en estos tiempos de tanta turbulencia política. Además, si se tiene en cuenta que esta noche o a más tardar el próximo fin de semana el presidente Santos anunciará su decisión de buscar otros cuatro años en el poder, con el aval precisamente del Partido, pues esa figura tendrá que ser también símbolo de unidad en torno al primer mandatario, deberá tener la capacidad de mostrar los logros de su gobierno e igualmente dar la lucha por mantener las mayorías alcanzadas en 2010.

A Naranjo, desde hace varios meses se le venían haciendo coqueteos. Y en algún momento, se llegó a pensar que aceptaría, cuando en cierta ocasión dijo que “cada día trae su afán”. Pero hoy, cuando los periodistas le preguntaron por esa posibilidad –en el marco de un conversatorio organizado por la Fundación Buen Gobierno sobre seguridad ciudadana, con la participación del exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani-- las dudas quedaron despejadas. “Me he comprometido con el presidente Santos a acompañarlo desde la Fundación para repensar la política pública, de tal manera que sea posible refrescar institucionalmente el desempeño colombiano frene al delito para finalmente derrotar la violencia y tener seguridad. Por eso, he dicho no a mi participación al Congreso”, manifestó.

En el mismo Partido de la U hay quienes creen que serán muchos los votos que se perderán el 9 de marzo próximo, fecha de las elecciones a Congreso. Por ejemplo, el senador Armando Benedetti, en recientes declaraciones para El Espectador, reconoció que nunca han sido una colectividad unida, aunque a la hora de las elecciones, todos confían en que han trabajado individualmente para conseguir sus respectivos votos y sacar adelante su curul. “Acá nos toca operación avispa: cada uno en sus regiones y donde tiene sus votos”, agregó.

Otros, como el también senador Plinio Olano, considera que les está cogiendo la noche: “Estamos atrasados, eso es indiscutible”, advierte, aunque considera que hay otros problemas más de fondo que el de la simple escogencia de la cabeza de lista al Senado. Y es que, para Olano, la renuncia del expresidente Álvaro Uribe a la colectividad para irse a armar tolda aparte y aspirar con listas propias al Congreso es un hecho que les impactará negativamente: “Este no es el mismo partido de antes. Quien piense que la U es electoralmente igual de sólida sin Uribe, no conoce la realidad política o está en otro mundo. Pero tampoco podemos tomar decisiones apresuradas”.

Y hay posturas como la del senador Roy Barreras, quien dice que la U no tiene el afán de los “partidos chiquitos”, que “necesitan rápidamente enmascarar su debilidad en una cabeza de lista que atraiga electores”. Es la suficiencia de sentirse mayoría. “¿Qué porque los otros partidos ya tienen cabeza de lista, quiere decir que son ordenados? Los verdes se acabaron, el Polo se fragmentó en cinco, el Partido Liberal está dividido entre serpismo, samperismo y gavirismo, y los conservadores no han terminado de deshojar la margarita entre Santos y Uribe”, enfatizó.

Sea como sea, la U vive hoy su propia encrucijada. Quizás el anuncio de la reelección de Santos, que como ya se dijo sería su candidato propio, le dé un nuevo aire. Pero la búsqueda de la cabeza de lista promete convertirse en un dolor de cabeza. En el interior del Partido ha venido tomando fuerza la postulación del general (r) Freddy Padilla de León, excomandante de las Fuerzas Militares, quien recientemente renunció al cargo de embajador en Austria. Sin embargo, la denuncia en su contra ante la Corte Penal Internacional por los llamados “falsos positivos”, así no haya investigación formal y mucho menos condena, hace que su nombre genere resistencia. Como quien dice, les toca seguir deshojando la margarita.