Opinión

Ya aprendimos a lavarnos las manos…Y ¿El corazón?

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Algunos dicen que la violencia en contra de la niñez nos hace un país inviable. Lo cierto es que acá estamos y seguiremos como país: uno de los peores para ser niño o niña, uno de los más violentos, uno de los más desiguales; pero país al fin y al cabo. Y como tendremos país para rato, lo que tenemos que hacer es buscar, qué es eso que nos hace tan violentos en contra de quienes, como país decimos que debemos proteger de manera Superior y Prevalente: La Niñez.

No vamos a referirnos a las matanzas, que son el pico de esta pandemia de muerte, vamos a hablar de lo que pasa en el seno de las familias y que sigue siendo aterradoramente invisible, perturbador y lo peor, generador de aplausos y de poco o nulo rechazo de la sociedad, de las familias y del Estado.

Las comillas que van a leer son diálogos sostenidos entre actrices, humoristas, madres de actrices… las llamadas “influencers” que desastrosamente inciden en la permisividad y normalidad de la violencia.

Dado que estoy hablando de algo tan permitido culturalmente hacia la niñez y la adolescencia, como es “el castigo físico, humillante y degradante”, voy a pedir a los lectores que me permitan cambiar los personajes a los que se refieren, para hacer evidente en los siguientes diálogos, lo incoherente que suenan sus mensajes con relación con los derechos humanos, la razón y el amor.

Mensaje 1: imagine usted una escena en la que una señora al hablar acerca de lo que le faltó en su relación con su pareja diga: “Le hubiera dado más fuete”.

Mensaje 2: imagine usted que en un diálogo entre un actor y un humorista, que hablan sobre grupos minoritarios (indígenas, afrocolombianos, LGBTI) para un amplio público que les sigue, digan:

Actor-"Soy una persona demasiado a la antigua… No soy una persona moderna de… ‘hablen con sus (indígenas, afros, LGBTI) con amor’ ¡NO!".

Humorista--"Existe una subordinación, porque entonces ¿De qué estamos hablando?"

Actor-"No quiero esos (Indígenas, afrocolombianos, LGBTI) basura, inservibles"

Humorista-- “Me gusta tanto lo que acabas de decir…”

Estos fragmentos de diálogos hubieran suscitado en medios de comunicación, en instituciones del Estado, en otros influencers, un rechazo rotundo. Pero en realidad NO fueron hechos contra esos grupos, sino en contra de la niñez.

Los estudios científicos demuestran que el efecto de esas prácticas de crianza es totalmente contrario; pero eso parece no importarle a los ‘likes’ de dicho público. Así que mejor les dejo este documental sobre niños habitantes de calle, realizado en 1990 por Beatriz Bermúdez y Carlos Bernal.

Como pueden ver en el mismo, estos niños se fueron de casa, empezaron a consumir drogas, a robar, a vivir bajo los puentes, porque les pegaban. Ninguno de ellos relata ataques tan fuertes que hayan requerido un ingreso al hospital: recibían tratos humillantes, encerramientos y golpes, así que pensaron que nos los querían y buscaron en la calle lo que no hallaron en su hogar. No eran “hijos basura”, no eran “niños inservibles…”

Eran niños, que con las prácticas violentas, de las que fueron objeto en sus familias, esas mismas promovidas tan inconscientemente hoy por algunos influencers, fueron expulsados a la calle enfrentando otras formas de violencia, hasta llegar a concluir, como lo afirma uno de estos niños: “Ya se nos ha ido quitando la maña de tenerle miedo a la muerte”.

* Secretaria Ejecutiva, Alianza por la Niñez Colombiana.

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