Yo estuve en la aprobación de la Ley de marihuana medicinal

El senador Juan Manuel Galán, autor del proyecto de ley que permitió que se investiguen los usos medicinales de la canabbis, cuenta cómo el dolor de un familiar lo inspiró para dar esta lucha.

Foto: Cristián Garavito
Foto: Cristián Garavito

El cannabis para uso medicinal y científico ya es una realidad en el país. Podemos decir con gran orgullo que desde el 6 de julio de este año, bajo la Ley 1787, Colombia es de las pocas naciones de nuestro hemisferio que abrió el debate y aprobó un tema que causa bastante polémica y sobre el cual persiste la resistencia cultural. Así, una de las primeras preguntas que me hacen es: ¿de dónde surgió esta iniciativa? Debo decir que dentro de mi familia, un hermano de mi padre se encontraba en estado terminal por una enfermedad muy grave. El sufrimiento que él sentía era intolerable, una verdadera tortura. Por este motivo, gracias a la recomendación de un médico cercano, probó unas gotas de cannabis. El alivio fue inmediato, su calidad de vida de manera sorprendente mejoró y pudo pasar sus últimos días en forma tranquila, junto a sus seres queridos.

Debido a lo anterior y haciendo la salvedad de que no soy médico, decidí investigar, reuniéndome con expertos en el tema, sobre los beneficios que tiene esta planta, la denominada por muchos “la mata que mata” y encontré que no sólo servía para pacientes terminales, sino también como alternativa para todos los pacientes con enfermedades crónicas y dolorosas, como el cáncer, VIH/ SIDA, esclerosis múltiple, alzhéimer, trastorno de estrés postraumático y epilepsia, entre muchas otras.

Por estos motivos, tomé la decisión de radicar en el segundo semestre del año 2014 el Proyecto de Ley que finalmente reglamentaría el uso médico y científico del cannabis. Así, es pertinente señalar que desde su primera versión, el eje central siempre fue el paciente con base en cuatro principios rectores: acceso, seguridad, calidad y precio.

En el camino logré conocer personas maravillosas que apoyaban de manera incondicional el Proyecto, entre las cuales debo mencionar a Natalia Tangarife y su hijo Jacobo que sufre de epilepsia, fármaco resistente a todos los medicamentos que le formulaban logró disminuir los ataques de su hijo de 34 a sólo 8 diarios para el año 2014 con una preparación artesanal y quien hoy lleva una vida “normal” para un niño de su edad. Natalia es el mejor testimonio del amor maternal.

Para muchos dentro del Congreso de la República este Proyecto constituía la “puerta” definitiva para la legalización total de las drogas y, peor aún el aumento del consumo en niños y adolescentes. Así, consciente de que las decisiones deben ser tomadas con base en la evidencia y no en el mito, invité en noviembre de 2014 a varias instituciones del Estado, como el Ministerio de Salud y Ministerio de Justicia, entre otros, a la conformación de mesas de trabajo que permitieran la elaboración de una Ley con una base científica fuerte que acabara con muchos de estos señalamientos erróneos.

El 25 de mayo de 2016 se aprobó en último debate en la Plenaria de la Cámara de Representantes el proyecto, pero a su vez el Ministerio de Salud abrió el proceso de licenciamiento. El 1 de junio pasó la conciliación entre Senado y Cámara de Representantes, y 26 días después, sólo restándole la sanción presidencial, es decir el 27 de junio, el Ministerio de Salud y Protección Social expide la primera licencia de cannabis medicinal a la empresa Pharmacielo Colombia S. A. S., mediante resolución 2712. Un día después de su sanción, el 7 de julio se otorgaron dos licencias más por parte del Ministerio de Salud y Protección Social a las empresas Cannavida S. A. S. Y Ecomedics S. A. S. Resoluciones 2945 y 2946, respectivamente.

Como pueden observar, el trámite no fue fácil y aún persisten grandes retos en la materia, pero debo confesarles mi satisfacción. Colombia podrá llegar a ser un centro de investigación del cannabis que producirá el material necesario para las discusiones en la comunidad internacional. Por mi parte, me comprometo a que desde el Senado lucharemos por los pacientes y haremos los debates que sean necesarios para que sus derechos sean siempre respetados.

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