Incertidumbre que ronda al ELN

Informe del International Crisis Group advierte que unos eventuales diálogos con esa guerrilla están ligados con las negociaciones que el Estado lleva con las Farc.

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A pesar de que el ELN se encuentra en "uno de sus momentos más débiles de las últimas tres décadas", es necesario que se sume a la oportunidad histórica que tiene el país de terminar el conflicto armado interno. Esa es la premisa del informe del International Crisis Group (IGC) titulado "¿Abandonado a su suerte? El ELN y los diálogos de paz en Colombia".

El análisis del IGC parte de la debilidad que hoy trata de ser superada por esta guerrilla. El dato clave: pasó de ser el segundo grupo armado ilegal en número de combatientes para el 2001 a ser el tercero en la actualidad, después de las Farc y los Urabeños. Hoy, en las filas del Ejército de Liberación Nacional cuenta con cerca de 1300 efectivos en sus filas.

Este informe sostiene que tras la expansión paramilitar que comenzó en la década de 1990, el ELN se debilitó en posiciones históricas como Barrancabermeja, el sur de Bolívar y San Vicente de Chucurí (Santander). Allí, perdió el control de rentas claves producto de actividades extorsivas relacionadas con la extracción de petróleo.

Ahora, en 2014, mientras busca reconsolidarse en esas zonas, ejerce fuerte presencia militar y política en Arauca, zonas de Cauca, Nariño, Putumayom, Chocó y Antioquia, de la mano de un evidente usufructo de la minería ilegal.

Además, según el IGC, el ELN ha traicionado un principio de sus estatutos orgánicos que es la no inmersión en el negocio del narcotráfico.

Coincidencialmente, en las zonas donde su fuerza militar ha repuntado, las asociaciones con organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de estupefacientes han estado a la orden del día, sostiene el informe.

La organización insurgente se enfrenta a un dilema. Por un lado, ha cobrado fuerza militar y sigue permeando la política local en algunas zonas periféricas del país, pero, por el otro, sabe que para salir con dignidad del conflicto armado "la solución más rentable es una negociación con el gobierno colombiano", dice el informe.

Dice el ICG que los procesos infructuosos de negociación con los últimos cinco gobiernos han fracasado, en buena medida, por las divisiones internas en esa guerrilla para entablar condiciones. Incluso, lo que se ha conocido de los acercamientos entre el Estado y esa guerrilla dan cuenta de la dificultad que existe para entablar una agenda que se adecúe al ritmo que llevan las conversaciones con las Farc y a los preacuerdos que están establecidos.

Además, el ICG sugiere que "las exigencias de una agenda amplia y mayor participación social en las negociaciones se oponen a la confidencialidad del modelo de conversaciones" que lleva el Estado con las Farc en La Habana, Cuba. "Solo existe un espacio limitado para discrepar con el modelo de La Habana. A menos que el gobierno esté dispuesto a menoscabar el progreso conseguido hasta la fecha con las Farc", sentencia el documento.

Por último, el informe plantea la necesidad que tiene el Estado de entrar en negociaciones con el ELN para aplicar los acuerdos a los que, eventualmente, llegue con las Farc pues, ambas guerrillas coexisten en territorios donde se aplicarán las reformas, ambas insurgencias están relacionadas con temas políticos y sociales aunque se distancien en temas identitarios como derechos campesinos (por las Farc) y políticas de extracción de recursos naturales (el ELN).

Las recomendaciones al gobierno y el ELN:

1. Intensificar aproximaciones
2. El ELN debe aceptar que el proceso se trata de poner fin al conflicto y que luego vendrán las transformaciones políticas, económicas y sociales en la transición del posconflicto.
3. El Gobierno debe aceptar al ELN como una parte negociadora equivalente a las Farc reconociendo las iferencias entre ambas guerrillas.
4. Demostrar flexibilidad en la definición de la agenda y la metodología.
5. Al ELN, demostrar compromisos con el Derecho Internacional Humanitario y las normas internacionales de Derechos Humanos.
6. A ambas partes, utilizar las aproximaciones actuales para adoptar un conjunto de medidas de manera unilateral para buscar mayor confianza.
7. A la comunidad internacional, facilitar los diálogos, utilizar su influencia sobre las partes y prepararse para respaldar el posconflicto.
 

 

 

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