Cómo evitar los comportamientos indeseados de tu gatito

Existen diferentes creencias sobre el comportamiento de los gatos, la mayoría de las personas piensan que son muy independientes y que no son igualmente cariñosos que los perritos; y que a diferencia de estos últimos no son tan fieles y agradecidos porque pueden llegar a abandonar su hogar.

EFE

Son innumerables las percepciones que se tienen sobre los gatitos y que nos impiden gozar de las inmensas bondades que nos brindan. Lo cierto es que los gatos son mascotas maravillosas con un mundo propio que podemos aprender a descubrir y disfrutar.

Es cierto que los gatos tienen mucho menos tiempo de domesticación que los perros, es decir, tienen menor tiempo dentro del hogar humano (6.000 años vs 16.000 del canino), lo que hace que ellos conserven comportamientos instintivos (como la casería, la reproducción y su horario de sueño y vigilia) menos modificados. No obstante, esas conductas hacen que ellos sean muy inteligentes e independientes y no tengamos que brindarles tantos cuidados como los demanda un perro: paseos, comidas a horas fijas, no poder dejarlos solos por tiempos tan prolongados etc.

Además, al no haber compartido tanto tiempo con el humano los hace más estables, predecibles y con menos problemas de comportamiento que un canino por el menor nivel de influencia que el humano ha tenido sobre ellos.

¿Cómo prevenir los malos comportamientos?

Los mininos son unas mascotas muy especiales y por el contrario de lo que se piensa cuando son alejados de su mamá entre el mes y veinte días (tiempo adecuado de destete) podemos acostumbrarlos a nuestras caricias y estilo de vida de tal forma que se vuelvan profundamente mimados y tiernos con nosotros. Es importante tener en cuenta que ellos conciben el mundo de forma diferente al nuestro, no les interesa competir con nosotros, ni dominarnos como es la naturaleza de un canino. Estas son algunas consideraciones importantes para que evites la manifestación de conductas problemáticas:

Un gato no es un perro: Un gato es el mejor compañero de apartamento, no intenta competir para convertirse en su líder. Por lo tanto, debes respetar sus espacios, no subordinarlo ni hacer que te vea como el que manda. Admira su naturaleza y disfruta del tiempo en que él te busca. No le juegues con las manos para que ellos no las perciban como unas presas y nos arañen.

No presiones su contacto: Si deseas que tu gato te busque y te respete debes consentirlo cuando se acerque. Abre tu palma de las manos y frótale suavemente en la parte inferior de su mandíbula. Si no se quiere acercar, no lo obligues. Recuerda que a los felinos no les gusta que los alcen, si lo logras y él desea bajarse debes inmediatamente hacerlo. De tal forma que ganes su confianza, seas predecible y disfrute de tu compañía.

No lo saques a pasear: Lo que más reconforta a un gato es el plácido descanso en un lugar tranquilo, donde pueda recibir el sol y le permita divisar todo su territorio. Llevarlo en cochecitos, ponerle collar y sacarlo a pasear es algo que definitivamente lo estresa.
Crea un territorio adecuado: El territorio es el recurso que más privilegia un gatito, créale zonas de actividad: con pelotas que pueda perseguir, juguetes pendulantes que cuelgues del marco de las puertas, túneles, juégale con un indicador de luz láser por unos minutos y construye un gimnasio artesanal donde él pueda treparse, afilar sus garras y sea lo suficientemente alto para que pueda permanecer en él y cuide todo el territorio. Además, es muy importante asignarle un lugar donde pueda ocultarse y dormir sin que se le moleste.

Siempre dos: Si eres una persona ocupada, que sale de su casa muy temprano y llega tarde, lo ideal es tener dos gatitos que se acompañen y puedan redirigir a través del juego el instinto de casería. Siempre es mejor tener dos gatos de sexo opuesto para que no haya peleas. Si ya tienes uno, consigue un compañerito de juegos que sea muy pequeño para que no se aburran y el mayor lo pueda adoptar sin tener que competir con él.

Problemas conductuales más frecuentes:

Hábitos de aseo inadecuados: Los gatos orinan para eliminar sustancias tóxicas como el humano o para comunicarse con otros animales a través de sus feromonas de reproducción eliminadas en su orina o su materia fecal. En el primer caso se manifiesta con orina en gran cantidad, en lugares indiscriminados y en ocasiones acompañada de materia fecal. Cuando elimina fuera de su bandeja para comunicarse feromonalmente lo va a hacer en pequeñas cantidades, más difuminado, oloroso, en lugares recurrentes (la misma zona del sofá, cortinas, camas, etc.). En un 85% de las ocasiones el gatito no está esterilizado o castrado.

Educar al minino desde que llega a casa: Apenas llegue a casa debes llevarlo directamente a su bandeja de desperdicios, tomar sus paticas delanteras y ayudarle a que rasque y revuelque su arena, además de dejarlo allí por un rato.

Usar la o las bandejas adecuadas: Es ideal tener por lo menos una bandeja por gato. La gran mayoría prefiere las bandejas cubiertas cuya tapa no sea tan dura que les impida entrar o salir con facilidad o tan flexible que el vaivén de la misma los golpee. Se debe ubicar su arenera en un lugar escondido y lejos de su alimento. Cuando se ubican sobre superficies altas e inestables suelen evitarlos.

Arena: Cuando la bandeja contiene mayor cantidad de arena o sustrato del que se requiere, el gato entrará sacudirá la arena y la esparcirá aún por fuera de su bandeja. Muchos también se echan y hasta duermen por el calor que esta les proporciona. Si por el contrario es una cantidad muy reducida, el gatico entrará y no sacudirá casi nada, es posible que sólo entre la mitad de su cuerpo. Lo ideal es colocar la arena a dos centímetros de profundidad pero que cubra toda la superficie de la bandeja.

• Limpieza de la bandeja: Se recomienda una limpieza profunda de la bandeja cada quince días y diariamente recoger la materia fecal y retirar un poco de la arena mojada con orina para que el resto sea esparcida y mezclada con la de arena limpia de la bandeja.

Limpieza de los sitios donde ha orinado: Es aconsejable evitar limpiar con detergentes que contengan cualquier tipo de sustancia amoniacal porque esto podría atraerlos más. Evita limpiar en su presencia. El uso de feromonas sintéticas y agua con bicarbonato ayudará a mantenerlos alejados.

Visita al veterinario: El 36% de los gatos ha sufrido alguna vez de problemas renales, esto les aumenta la necesidad de eliminar porque produce en muchos casos ardor e incontinencia urinaria. Por ello, se hace necesario una revisión del Médico Veterinario antes de iniciar cualquier programa de modificación de conducta.

Hormonas: La eliminación de feromonas en la orina es una conducta sexual por excelencia. Cuando se esteriliza o castra el gato el problema se soluciona en un 98% de las veces.

Agresividad: La agresividad es una conducta natural en cualquier ser vivo pues permite sobrevivir en presencia de un estímulo peligroso. Sin embargo, cuando el felino manifiesta este comportamiento ante situaciones o personas inadecuadas para el dueño, esta conducta se percibe problemática.

Agresividad por contacto: Es cuando el gatito busca el contacto con el humano y en medio de los mimos reacciona y muerde. Para evitar este comportamiento es necesario acariciarlo muy suave preferiblemente con la palma de la mano abierta y frotando exclusivamente sus mejillas. Las caricias deben ser cortas para evitar reactivar al peludo pero además para marcar un poco la jerarquía. Nunca rascar su panza para que no lo tome como un castigo.

Raspado y destructividad de los muebles: Los mininos tienen en sus almohadillas digitales unas glándulas que eliminan feromonas de identificación que les ayudan a marcar su territorio y relajarse, éstas sólo pueden ser liberadas cuando trepan o escalan. Los gatos necesitan estar descascarando sus uñas permanentemente contra superficies rugosas. Facilitarles un trepador de por lo menos un metro y medio de alto que asemeje un árbol, le permitirá al felino expresar esta conducta necesaria y natural evitando así que acabe con los muebles o cortinas. Recuerda que operarlo para quitarle definitivamente sus uñas sería mutilarle y maltratarle además de estimular su agresividad. El 72% de los gatos operados de sus falanges desarrollan algún tipo de agresividad.

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