Una vida feliz para tu perro

Intentar establecer normas en el hogar, comprarle juguetes, peinarlo, bañarlo y pasearlo a diario son acciones que contribuyen a establecer un vínculo afectivo con el canino y pueden hacer de su existencia un suceso alegre.

123rf.com
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El primer consejo para la felicidad de tu perro es la disciplina, que se considera clave para mantener una relación armónica en el hogar. Pero, ¿qué es la felicidad? Gómez afirma que las personas a veces confunden este término con humanizar al perro, permitiéndole tomar el control. Pero en realidad, dice, la felicidad no está en dejar que él haga lo que quiera o darle la comida con la mano, es dejarlo ser perro y educarlo para que viva su animalidad.

Otra sugerencia es crear normas, como por ejemplo establecer qué es propiedad de quién para evitar que pueda coger los juguetes de los niños o terminar comiéndose los zapatos.

El bienestar físico es otro ingrediente para su felicidad. Según Juan Carlos Guerrero, instructor de perros, para una vida saludable resulta fundamental procurar darle “un concentrado adecuado y agua permanente, limpiarle las orejas cada ocho días, bañarlo cada mes y medio y peinarlo cada dos días”.

El tercer consejo corre por cuenta de las manifestaciones afectuosas. El baño y el peinado crean vínculos con el perro, ya que entiende que se le está haciendo un bien y se siente querido y cuidado. Estos espacios se convierten en un momento de intimidad y crean lazos más fuertes.

La última recomendación es esforzarse por proveerle diversión. No es muy aconsejable que permanezca encerrado todo el día porque esto le genera ansiedad y sufrimiento. Hay que tratar de llevarlo a un campo o pasearlo diariamente al menos 30 minutos para que se ejercite y socialice con otros perros.

Intenta recordar estas sugerencias al momento de comprar o adoptar una mascota y en caso de no contar con la disponibilidad de tiempo suficiente para garantizar estos cuidados, no olvides que se puede recurrir a guarderías y colegios caninos que también contribuyen a su felicidad.

No olvides que cuando compartes con tu perro momentos especiales como la práctica de un deporte o una buena alimentación se generan valores en ambos que estrechan aún más los lazos afectivos e incluso contribuyen a la buena salud. Por ejemplo, se aumenta la autoestima, se combate la depresión al sentirse querido y acompañado, se le da sentido y un propósito a la vida del dueño, mejora la habilidad y la coordinación motriz, se reduce en un 3% la mortalidad por ataque cardiaco, se fortalece el sistema inmunológico y aumentan los niveles de endorfinas.

La felicidad de tu mascota abraca aspectos fundamentales como alimentaros de la mejor forma para que goce de una buena salud, compartir ciertos momentos con tu perro, darle espacio para la actividad física, entre otras cosas. Todo esto hará, no solo a tu mascota, sino a ti como su dueño y familia, pasar momentos gratos. 

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