Basura

Texto de nuestra convocatoria #MesaDeNoche.

Reciclada le decían, desecho de la sociedad. Era mucho más, o mucho menos, todo depende de quién la mirase. ¿Qué era? Ni siquiera podía considerarse madera. Era solo lo que no servía de cualquier otro producto de aquel fino material. Alguna vez brilló en un bosque de verde inagotable elevándose hacia el cielo, era vida pura. Crecía y sus frutos los sacaba de la tierra, justa, dándole exactamente lo que necesitaba. Su ciclo de la vida era perfecta, recibía vida y daba vida. Algún día, nadie sabe cuándo, fue cortada y separada de su raíz, arrancada de su lugar de nacimiento. Nadie le avisó que sucedería. Fue mutilada y transportada en espacios divididos, era una en cada una de sus partes, pero ya sus partes nunca pudieron ser un todo.

Luego fue procesada, cambiada, pulida. Fue múltiples cosas, pero nunca más fue ella. Fue pincel, fue lápiz, fue hoja... Pero esta historia no es la de esos productos, esta historia es la de esa... Esa que no fue ni pincel, ni lápiz, ni papel, porque fue la que sobró al hacerse todas las anteriores. En algunos casos la llamaron vulgarmente aserrín, acá la llamamos por su nombre: basura. A ella le hubiera gustado que la llamáramos vida, nunca pudo olvidar cómo día a día se elevaba hacia las nubes y el sol la llenaba de aquello que ella era, vida.

Pero la basura que alguna vez fue vida fue bien vista por algún soñador que aunque no podía devolverla a su esencia, quería hacerla soñar. La recogió meticulosamente en todas sus partes -sobrantes-, la compactó, la moldeó, la unió para darle una nueva forma. Una forma que no la vería crecer, pero sería soporte y sustento. Soporte y sustento para un escritor que ahora sobre ella, llamada genéricamente mesa de noche, sueña, sueña con lo que fue, es, y será. Y si tal vez ella nunca vuelve a la vida, quién sabe si le hubiera gustado que al menos alguien que la utiliza pudiera soñar y visualizar lo que ella hubiera querido ser.

*Este texto surge de la propuesta de El Espectador para que sus lectores escriban sobre sus mesas de noche.
 

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