30.000 médicos de Argentina exigieron prohibir el glifosato en su país

30.000 trabajadores de la salud en Argentina manifestaron luego que la Organización Mundial de la Salud llegara a la conclusión de que el herbicida es un cancerígeno probable para seres humanos.

Archivo EFE

Los trabajadores nucleados en la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), se pronunciaron esta semana sobre la disposición de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud y que concluyó que las aspersiones con glifosato podrían ser perjudiciales para la salud, puesto que es un cancerígeno probable para los humanos.

A través de un comunicado, la Entidad difundió los resultados del estudio que derrumbaría ‘‘el tablero del modelo de agronegocios’’, por el que cobra un nuevo impulso las denuncias hechas desde hace años por vecinos afectados y científicos fuera de las órbitas de las corporaciones.

"En nuestro a país se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas cada año, más de 320 millones de litros, lo que significa que 13 millones de personas están en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados (RMPF). No solo la soja es adicta al glifosato, el herbicida se utiliza también para el maíz transgénico y otros cultivos. Donde cae el glifosato, solo crecen los organismos genéticamente modificados, todo lo demás muere”, aseguró Fesprosa en la misiva.

El sindicato argentino, que representa a más de 30 mil médicos y profesionales de la salud del país latinoamericano, es Miembro del Colectivo Sanitario Andrés Carrasco.

Andrés Carrasco, fallecido en 2014, fue un investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), quien demostró los daños del glifosato en embriones. Según Fesprosa, Carrasco fue atacado por la industria y las autoridades del CONICET por difundir sus investigaciones.

‘‘Hoy la OMS le da la razón. El glifosato no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas”, aseguró el colectivo de trabajadores de la salud argentina.

Finalmente, afirmaron que las autoridades sanitarias, en particular el Ministerio de Salud de Argentina y los poderes políticos ‘‘no pueden seguir mirando para el costado, el agronegocio no puede seguir creciendo a costa de la salud de los argentinos’’.

Por tanto, los 30 mil profesionales de la salud de Argentina de la Fesprosa pidieron que se prohíba el glifosato en el país y que se abra un debate sobre la necesaria reconversión de los ‘agronegocios’, con la aplicación de tecnologías que no pongan en peligro la vida humana.