Afros, más resistentes al dengue severo

Investigadores encontraron que las personas con una composición genética amerindia o europea son más susceptibles a desarrollar la fase más grave de esta enfermedad.

Los afrodescendientes pueden contraer el virus del dengue, pero no desarrollan las complicaciones de la infección. /Archivo

La composición genética de los afrodescendientes los hace menos proclives a desarrollar las complicaciones derivadas del dengue. A esa conclusión ha llegado el grupo de investigación en genética molecular de la Universidad de Antioquia (Genmol), encabezado por Gabriel Bedoya, biólogo, químico y docente de esa institución.

Desde 1994 han centrado su atención en el estudio de la composición genética ancestral de los colombianos, para determinar la forma como ésta interviene en el desarrollo de patologías como la diabetes, la hipertensión, el cáncer, la obesidad, las enfermedades psiquiátricas, síndromes como el autismo, entre otros.

Guiados por esta perspectiva, un grupo de investigadores, conformado por Berta Nelly Restrepo, del Instituto Colombiano de Medicina Tropical de la Universidad CES; Gabriel Bedoya, coordinador del Genmol; los profesores Efrén Avendaño, Omer Campo Nieto y Winston Rojas Montoya, y Juan Camilo Chacón Duque, exestudiante de la maestría en biología, cuantificaron los porcentajes de “ancestría genética” de dos poblaciones en el Urabá antioqueño y en la subregión del Valle del Aburrá.

Al finalizar el proceso, los científicos descubrieron que aquellas personas que cuentan con una “herencia genética africana predominante” son más resistentes a desarrollar el dengue hemorrágico, la fase más grave de una enfermedad que, en promedio, afecta a 50 mil colombianos anualmente, según indicó recientemente a El Espectador Luis Villar, profesor de la Universidad Industrial de Santander y coordinador de la Red de Cooperación para Investigación en Dengue (Aedes).

Este mal tiene dos fases: la infección y la progresión de la misma. Esta última puede resultar inocua (sin mayores consecuencias para la salud) o puede convertirse en un dengue severo que normalmente conlleva al “síndrome de choque”, capaz de conducir a la muerte.

“Las personas con una composición genética fundamentalmente amerindia o europea son más susceptibles a las hemorragias producidas por la infección. Los genes africanos, por el contrario, se muestran resistentes a ellas”, explica Gabriel Bedoya.

Dependiendo del porcentaje o la fracción del componente africano, los individuos pueden tener hasta un 50% de inmunidad a las manifestaciones hemorrágicas que pueden complicar el virus.

La identificación de los genes de susceptibilidad o resistencia, indica Bedoya, “podría dar lugar a nuevas terapias o mecanismos de prevención de la enfermedad”.

La identificación de los rasgos físicos correspondientes a los tres tipos de composiciones genéticas (amerindia, europea y africana) podría resultar, según Bedoya, una herramienta bastante útil para realizar diagnósticos y ofrecer tratamientos más ágiles y oportunos a los afectados.

“Esta investigación constituye un primer acercamiento a toda la epidemiología de una enfermedad y puede ser decisiva a la hora de crear nuevos tratamientos”, dijo Juan Camilo Chacón para UdeA Noticias.

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