La alegría del caribe

El Caribe sabe a ron. De hecho, este destilado de los dulces jugos de la caña es, en mi opinión, uno de los grandes aportes de nuestro trópico al mundo.

/Gustavo Torrijos

 De aquellos ásperos brebajes que libaban los corsarios en medio de sus travesías a los finos y delicados rones añejos que se comercializan actualmente hay una distancia enorme. La realidad es que los rones modernos han alcanzado una calidad tan alta que se pueden beber puros, tan sólo con un par de hielos, especialmente aquellos que han pasado suficientes años en sus barriles de solera. Sin embargo, el ron sigue siendo un ingrediente infaltable en la coctelería, y para tales efectos se suelen utilizar los rones blancos o los añejos jóvenes. Desde el clásico Cuba Libre, que reúne pacíficamente el ron cubano con la Coca-Cola gringa, pasando por el refrescante mojito o la tropicalísima piña colada, esas notas caribeñas que aporta el ron son inigualables. Por eso, y continuando mi serie de recetas de cocteles frutales, traigo el ron a la barra para mezclarlo con una fruta muy colombiana, la curuba, y ya verán qué resultado tan emocionante.

  INGREDIENTES (para 4 personas)
110 gramos de pulpa de curuba congelada
1,5 onzas de ron añejo
1 onza de sirope (jarabe de bar)
3 hojas de albahaca fresca


PREPARACIÓN

Licue los ingredientes menos la albahaca hasta lograr una mezcla homogénea semicongelada. Sirva en copa de Martini y decore con las hojitas de albahaca fresca.


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