10 consejos para cuidar su corazón

La enfermedad coronaria es la primera causa de mortalidad en los países occidentales.

Ocurre cuando las arterías que suministran la sangre al músculo cardíaco se endurecen y estrechan. Esto se debe a la acumulación de colesterol y otros materiales llamados placa en la capa interna de las paredes de la arteria.

La hipertensión arterial es otro enemigo silencioso para la salud del corazón y uno de los factores de riesgo que llevan a la insuficiencia renal. Como lo define Gabriel Robledo Kaiser, cardiólogo de la Clínica del Country y director del Centro Cardiológico de Bogotá, la hipertensión arterial (HTA) es como el estado del tiempo, todo el mundo habla de esto, pero la gente no hace nada por evitarla y se olvidan de que la HTA es la principal causa de accidentes cerebrovasculares e infarto de miocardio.

La pregunta que todos se hacen es: ¿Cómo obtener un estilo de vida más saludable desde el sitio donde se encuentre? La respuesta no es sencilla, pero una de las formas de lograrlo es llevar unos hábitos saludables, donde se aprovechen al máximo los espacios disponibles para realizar actividades que favorezcan una mejor circulación en el organismo.

Es importante enseñarles a los niños a tener mayor actividad física y menos tiempo en un computador o al frente del televisor, lo cual va a aumentar el riesgo de obesidad en la infancia, lo que a la larga va a generar mayor propensión a enfermedad cardiovascular en edades tempranas de la vida.

La noticia buena es que la enfermedad coronaria se puede prevenir casi en todo el mundo, controlando los factores de riesgo para evitar un evento cerebrovascular. Los factores de riesgo que no se pueden controlar son: edad, sexo, raza y antecedentes familiares de la enfermedad en edades tempranas de la vida.

Disminución del peso: es el primer paso que debe seguir para evitar futuras complicaciones como tensión arterial alta, que va asociada a problemas de diabetes.

Actividad física: dedicar por lo menos entre 30 y 40 minutos diarios a ejercitarse. No olvide calentar antes de iniciar la actividad y después de terminar hacer el estiramiento del grupo de músculos que haya trabajado. También es importante hidratarse antes, durante y después del entrenamiento.

Alimentación balanceada: eso quiere decir baja en grasas saturadas y preferir por el contrario las grasas insaturadas derivadas de pescados como salmón, atún y trucha, ricos en omega 3. Además de verduras y frutas frescas.

Restricción del uso de la sal: la ingesta de grandes cantidades aumenta las cifras de presión arterial, ocasionando daño renal, vascular y de paso aumentando el riesgo de sufrir osteoporosis.

Controlar las cifras de presión arterial: en edad adulta lo normal es tener una presión tanto en hombre como en mujeres de 120/70.

Suspender el consumo de cigarrillo: la adicción al tabaco es la responsable del 20% de las muertes de origen cardiovascular en individuos de 65 años o más. En edades menores a los 65 años es la causante del 45% de las muertes cardíacas.

Limitar la ingesta de harinas y azúcares refinados: lo recomendable es no sobrepasar 55 gramos de azúcares diarios, aportados por alimentos naturales y elaborados. Por el contrario, es bueno preferir harinas integrales.

Mantener cifras de colesterol en niveles normales: el colesterol total debe estar por debajo de 200 mg/dL; el colesterol bueno o también llamado HDL debe estar por encima de 40 mg/dL en el hombre y mayor de 50mg/dL en la mujer, y los triglicéridos en menos de 150 mg/dL. La buena noticia es que es posible reducir el nivel de colesterol en sangre entre un 5 y 10% consumiendo una dieta saludable.

Reducir el consumo de alcohol: los estudios demuestran que el riesgo cardiovascular es menor en las personas que beben cantidades moderadas de alcohol que en las personas que no beben. El consumo moderado es de una o dos bebidas por día para hombres y de una bebida diaria para mujeres.

Recurrir al cardiólogo cuando el paciente presente varios factores de riesgo y que con el paso del tiempo no haya disminuido el riesgo de tener un evento cardiovascular. En caso de pacientes con enfermedades congénitas, el especialista es el indicado para manejarlas.

Omega-3 favorece el corazón

Estudios especializados han demostrado que los ácidos grasos omega-3 o comúnmente denominados “aceite de pescado” son beneficiosos para el corazón de un individuo sano, de aquellos con alto riesgo cardiovascular o de los que ya sufran de una enfermedad cardiovascular.

Se ha comprobado que el aceite omega-3 reduce el riesgo de arritmias, baja los niveles de triglicéridos, retarda el proceso de acumulación de placa grasa en las arterias y reduce la presión arterial. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda comer especialmente pescados grasos por lo menos dos veces por semana. Algunos son la caballa, trucha de lago, arenque, sardinas, atún blanco y salmón. La AHA también recomienda consumir soya, nueces, linaza y aceite de canola.

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