Denuncian fuertes deficiencias en las clínicas de cirugía plástica británicas

Menos de la mitad de los quirófanos tienen disponible el llamado equipo de "resucitación" para casos de emergencia.

Un informe médico sobre el estado de las clínicas privadas de cirugía plástica en el Reino Unido revela fuertes deficiencias tanto en la formación de los cirujanos como en el equipo que manejan.

Esas deficiencias ponen en peligro en algunos casos la vida de los pacientes, señala el documento de la organización "National Confidencial Enquiry into Patient Outcome and Death" (NCEPOD), en el que se reclama una estricta regulación del sector por parte del Gobierno.

El texto plantea numerosos interrogantes sobre la ausencia de controles estrictos pese a sucesivas investigaciones efectuadas y llamamientos a favor de una regulación y revela todo tipo de malas prácticas.

Más de la mitad de las clínicas investigadas incumplieron las reglas establecidas por el regulador al negarse a rellenar el cuestionario que se les presentó, informa hoy el diario británico "The Guardian".

"Ha sido muy difícil conseguir información sobre el sector", se quejó al periódico el cirujano Ian Martin, uno de los autores del informe.

Según éste, los hospitales y clínicas de cirugía estética ofrecen una variedad de servicios muy amplia que va desde el agrandamiento de los pechos hasta la liposucción o la corrección de la nariz, pero muchos cirujanos que trabajan en ellas no tienen la suficiente experiencia en todas las operaciones que ofrecen.

Con excepción del agrandamiento de los pechos, la operación más habitual de todas, la mayoría de los centros realizan al año menos de veinte de los procedimientos que ofrecen, lo que da lugar a una preocupante falta de experiencia por parte de los profesionales que trabajan allí.

Menos de la mitad de los quirófanos están convenientemente equipados y un 22 por ciento no tienen siempre disponible el llamado equipo de "resucitación" para casos de emergencia.

Casi un tercio de las clínicas tampoco ofrecen, como se les exige, un período de reflexión, lo que, una vez discutido el procedimiento, da tiempo al paciente para decidir si se somete o no a él.

Sólo un tercio de las clínicas proporcionan asesoramiento psicológico y muchas violan las reglas de la profesión al ofrecer en su publicidad incentivos financieros y descuentos, aprovechando la vulnerabilidad del paciente.

Tras publicarse el informe, la Asociación Británica de Cirujanos Estéticos expresó su preocupación por los datos que revela y reiteró su llamamiento a favor de regular estrictamente esa industria.

"Del mismo modo que quien come en un restaurante no tiene por qué inspeccionar personalmente la cocina, el público debería poder esperar de quienes ofrecen servicios de cirugía estética que estén debidamente supervisados y regulados por parte del Gobierno".

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