En Argentina hay un psicoanalista en cada esquina

Buenos Aires, capital de un país que concentra un tercio de los psicoanalistas del mundo, reúne durante esta semana a más de 700 profesionales del ramo que debatirán sobre los nuevos síntomas que aquejan a la sociedad actual.

La depresión, los transtornos alimenticios y, sobre todo, las dificultades en las relaciones interpersonales son los principales males del mundo globalizado, según explicó Ricardo Seldes, director del congreso de la Asociación Mundial del Psicoanálisis, que comenzó en la capital porteña.

“Los ideales de la sociedad actual exigen una mayor productividad en cada vez menos tiempo, lo que provoca que las personas se alejen de sus propios deseos para cumplir esos objetivos”, apuntó Seldes.

Añadió que el psicoanálisis permite, “mediante las palabras y los silencios”, modificar lo que provoca la satisfacción de cada uno para que sea lo que realmente la persona quiere y no lo que le impone la sociedad. El argentino Seldes reconoció que en su país hay mucha más estima por el psicoanálisis que en otros países del mundo. De hecho, hay 154 profesionales por cada 1.000 habitantes.

Los números confirman el tópico de que en Argentina hay un psicoanalista en cada esquina, a los que además no les falta trabajo, ya que son muchos los argentinos que recurren a las consultas y acuden religiosamente a sus citas.

Sin embargo, Seldes aseguró que no se trata de que sus compatriotas tengan más problemas que en otros países, sino de que la tradición del psicoanálisis en Argentina viene de hace décadas y se ha acabado implantando en hospitales, escuelas e incluso en la política.

La afición del argentino por el psicoanálisis, dijo, tiene también parte de una “argentinidad” difícil de explicar que los lleva contracorriente y les hace empeñarse en “no someterse a las exigencias de la sociedad capitalista”. Según el director del congreso, estas son las razones, junto a las recomendaciones del paciente que pasa por la experiencia, para que los argentinos sigan acudiendo a esta terapia, mucho menos popular en el resto del mundo, donde se tiende más a medicar.

Así, en Argentina es más frecuente que cuando una persona acude a un hospital con un problema de angustia, sea visitada primero por un psicoanalista. En los colegios ayudan a los padres a combatir el “aburrimiento generalizado” de los adolescentes, e incluso, bromeó Seldes, hay algunos políticos argentinos que deberían acudir a una consulta.

El congreso, que reúne a psicoanalistas seguidores de las teorías de Jacques Lacan agrupados en nueve asociaciones de todo el mundo, se celebra hasta el 25 de abril en Buenos Aires, bajo el título “Los Objetivos 'a' en la experiencia psicoanalítica”.

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