Desarrollan un test genético para diagnosticar cáncer de vejiga

Un grupo de investigadores catalanes indentificó 14 genes marcadores de cáncer de vejiga para diagnosticar esta enfermedad a través de la orina, sin utilizar métodos invasivos más dolorosos para el paciente, como la cistoscopia, que consiste en introducir un endoscopio en la vejiga.

Tras cuatro años de investigación en la Fundación Puigvert y bajo la dirección del doctor Antonio Alcaraz, se recogieron 1.373 muestras biológicas procedentes de 422 pacientes con cáncer de vejiga y 218 personas sanas.

Con el nuevo método, detectaron y cuantificaron la expresión genética del ácido ribnonucleico (RNA) de la orina a tiempo real. Esto gracias a los programas informáticos que permitieron después combinar los valores de expresión genética, diferenciar los tumores agresivos (mortales) de los que no lo son.

Luego de esto, seleccionaron un conjunto reducido de genes relacionados con carcinoma de células transicionales de vejiga, un tipo de tumor, utilizando dos técnicas, los microarrays DNA (ácido descoxirribonucleico) y la PCR cuantitativa a tiempo real.

Entre las dificultades con las que se encontraron los investigadores, figuran la escasa cantidad de RNA en la orina y la potencialidad de su degradación, por lo que había que actuar rápidamente.

El doctor Alcaraz explicó que, tras delimitar qué genes son importantes para hacer un diagnóstico en la orina y detectar si hay cáncer de vejiga, ahora llevarán a cabo un estudio de validación en el que participarán 1.000 pacientes de la Fundación Puigvert, el Hospital Clínic de Barcelona y tres centros europeos ubicados en París, Viena y Holanda.

Una vez probado el test en los 1.000 pacientes durante el año 2008, Alcaraz estimó que podrá ofrecerse el test genético de forma sistemática para diagnosticar cáncer de vejiga. La investigación está financiada por los laboratorios Fina Biotech y tiene un costo de 550.000 euros.

El perfil de población con más riesgo de padecer este cáncer es el de hombres fumadores de más de 50 años. En la actualidad, el diagnóstico de este tipo de tumor se basa en la combinación de la citología urinaria (análisis para identificar los tipos de células) y la observación directa de la vejiga mediante la técnica citoscopia, que es bastante eficaz pero es muy invasiva y se tiene que repetir entre 15 y 20 veces al año.

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