El aumento de espacios sin tabaco beneficia también la salud de los fumadores

La multiplicación de los espacios sin humo, gracias a las políticas de lucha contra el tabaquismo, tiene también efectos sobre los comportamientos de los fumadores que deben redundar positivamente en su salud, según un informe de expertos vinculados a la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Esos beneficios para la salud de los fumadores serán tanto más duraderos en la medida en que esas políticas se integren en una estrategia global contra el tabaquismo, de acuerdo con un estudio publicado por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, Circ.

Prohibir el tabaco en el trabajo conlleva una disminución del tabaquismo entre los adultos, ya que los fumadores encienden menos cigarrillos, explican los investigadores del Circ, quienes subrayan también que la normativa reduce el consumo entre los jóvenes y la morbilidad cardíaca.

Además, todas esas políticas disminuyen sensiblemente la exposición de los fumadores pasivos al humo y a sus consecuencias. Pero los autores de este estudio -dirigido por John Pierce, de la Universidad de San Diego, Estados Unidos, y María León, del equipo de tabaco y cáncer del Circ - van más lejos al afirmar que "las políticas antitabaco no bajan la actividad de bares y restaurantes".

Donde son menos taxativos es a la hora de evaluar la reducción de los cánceres de pulmón, pero por razones técnicas: como el plazo entre exposición a un agente cancerígeno como el humo de los cigarrillos y el diagnóstico de un tumor maligno de pulmón puede ser de una veintena de años o más, no se dispone todavía de datos que lo confirmen.

El director del Circ, Peter Boyle, recordó que ahora "el tabaquismo es la primera causa evitable de muerte prematura por enfermedad crónica en los países con ingresos elevados".

Se calcula que en el mundo fallecerán 450 millones de personas durante la primera mitad del siglo a causa del tabaquismo. "La prioridad clave para reducir esta carga es impedir fumar a los fumadores actuales. Las pruebas de la eficacia de las políticas contra el tabaco aportadas por esta evaluación deberían incitar a una aplicación más generalizada", insistió Boyle.

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