Ex congresistas liberados piden cobertura en salud

Después de la liberación, los ex senadores y ex representantes a la
Cámara se afiliaron a salud por su cuenta. Ahora piden que el Congreso
les reconozca este derecho por lo menos un año más.

Aunque la mayoría de los ex congresistas liberados recientemente por las Farc de forma unilateral tenían graves problemas de salud, la demora fue que quedaran en libertad para que perdieran sus servicios de salud que hasta el último día del cautiverio les pagó el Congreso de la República. Todos ellos requerían atención médica urgente, pero debieron pagar de su bolsillo una EPS.

La Ley 282 de 1996 concedió medidas de protección a los servidores públicos privados de la libertad. Esta ley fue complementada por con la 986 de 2005, que ampara también a los elegidos por votación popular del pago de salarios y aportes en salud mientras culminaban sus períodos.

Sin embargo, un juez a través de una tutela interpuesta por familiares de secuestrados ordenó seguir cancelando estas obligaciones incluso después del vencimiento del período como congresista hasta tanto se cumplieran tres condiciones: la liberación, la confirmación de la muerte del secuestrado o la declaración de muerte presunta. Algunos han insistido en que les deben reconocer su salud por lo menos un año más después de regresar a la libertad.

El secretario general de la Cámara, Jesús Alfonso, explicó la situación salarial de los ex representantes liberados: en el caso de Orlando Beltrán ya se le cancelaron las obligaciones pendientes hasta el 27 de febrero, día en que salieron del cautiverio. A Consuelo González de Perdomo dentro de pocos días le cancelarán la obligación pendiente de los últimos años que se le debían. Gloria Polanco está realizando los trámites, porque a ella sólo le pagaron hasta el 20 julio de 2006, debido a que no se alcanzó a posesionar, pues fue elegida en cautiverio, pero ahora se le entregará el dinero que hizo falta desde ese momento hasta el día de su liberación.

Eso en el tema económico, pero en salud la preocupación no cesa. “Algunos ex congresistas anunciaron a través de los medios de comunicación que iban a interponer un derecho de petición para exigir su cobertura en salud, pero en este momento no hay nada radicado en Cámara”, dijo Alfonso.

El diagnóstico

Mientras tanto, las enfermedades de los recién liberados no dan espera y para algunos el análisis médico resultó más complejo de lo que parecía en principio. El ex representante a la Cámara Orlando Beltrán está en Cuba, donde se le detectó un tumor no maligno que ya le fue extirpado. El pasado lunes fue dado de alta, pero permanecerá otros días en la isla en proceso de recuperación y en atención a otras dolencias.

“Mi esposo fue privado de los servicios de salud desde que quedó en libertad, el pasado 27 de febrero, y eso nos ha causado mucha preocupación, porque él debería seguir amparado un año más”, dijo su esposa Deyanira Ortiz.

El senador Jorge Eduardo Géchem era uno de los más enfermos y también está subsidiando su salud por su propia cuenta. “Él va a solicitar la atención médica, pero mientras algo ocurre, debería estar cubierto”, dijo su esposa Lucy Artunduaga. La mayor complicación física del ex senador son las cuatro hernias que tiene en la columna vertebral y todos los días va al odontólogo a las siete de la mañana para un complejo y costoso tratamiento dental que le están practicando.

Atención dental similar ha requerido la ex representante a la Cámara Gloria Polanco. Su hijo Sebastián Lozada Polanco sostuvo que ha sido un tratamiento supremamente costoso. “Durante el secuestro, ella sufrió un golpe muy fuerte que le causó una desviación en uno de los huesos de la cara, entonces tiene que operarse la nariz y mantener el tratamiento para controlar la tiroides. Antes hemos hecho maravillas para vivir”, agregó.

La ex representante Consuelo González de Perdomo dijo que no ha emprendido acciones para solicitar su atención en salud, aunque reconoce que sería importante hacer algo para buscar protección. Por ahora, se afilió a Cafesalud. “Me preocupaba no tener ningún amparo de seguridad, porque en el Fondo del Congreso nos dejaron por fuera”.

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