La malaria mata a millones de personas, pese a más recursos para combatirla

Este viernes, la Organización de las Naciones Unidas conmemora por primera vez el Día Mundial de la Malaria, una enfermedad contra la que se lucha con veinte veces más recursos que hace una década, pero que aún causa un millón de muertes al año, en un 80 por ciento de niños.

Su nivel de mortalidad es tal que es responsable de una de cada cinco muertes infantiles. Los niños y las mujeres embarazadas constituyen los grupos más vulnerables, según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió el año pasado convertir el Día Africano de la Malaria, que se celebraba desde hace diez años, en una celebración mundial a petición de países de Asia y América Latina, regiones donde esa epidemia también está presente.

Se estima que la mitad de la población mundial vive cerca o en zonas donde potencialmente es posible contraer la enfermedad.

La malaria es endémica en 107 países y territorios, para los que el mensaje principal de hoy es que existen modos eficaces de prevenirla, principalmente mediante el uso de mosquiteras impregnadas con insecticida y la atención rápida y con medicamentos apropiados de los enfermos.

Pese a esas alternativas y a las reiteradas campañas nacionales e internacionales, los nuevos casos siguen oscilando entre 350 y 500 millones anualmente.

Ante este diagnóstico, la ONU y los organismos que luchan a su lado contra la malaria lanzan hoy en distintas partes del planeta un llamamiento conjunto para redoblar los esfuerzos, tanto en términos de recogida de fondos como de eficacia de las medidas de prevención.

Un portavoz de la iniciativa "Roll Back Malaria", que reúne a los principales organismos dedicados a este asunto, lamentó hoy en Ginebra que a pesar de que en diez años la financiación ha aumentado veinte veces (1.200 millones de dólares en 2007 frente a 60 millones en 1998), "sigamos deplorando más de un millón de muertes".

Para avanzar al ritmo necesario se ha fijado para 2010 el objetivo de que el 80 por ciento de personas en riesgo de contraer la malaria utilicen mosquiteras y que los nuevos casos sean atendidos en el plazo de 48 horas.

"Vamos a realizar una ofensiva agresiva para llevar mosquiteras a las aldeas a través de una distribución masiva", adelantó el representante de "Roll Back Malaria", Jan Van Erps.

Señaló también la necesidad de ampliar el uso del tratamiento a base de artemisia, una planta tradicional china que, aunque no es la única, ha mostrado una alta efectividad y ha logrado una importante penetración en los sectores sanitarios públicos de los países afectados.

La producción mundial de tratamientos con ACT (Asociación Terapéutica a base de Artemisinina) ha pasado así de 4 millones de dosis en 2004 a más de 100 millones en 2006.

Para llevar adelante esas acciones la financiación todavía deberá aumentar hasta los 3.400 millones de dólares de aquí a 2010, sostuvo Van Erps.

Uno de los grandes problemas para controlar la propagación de la malaria es la resistencia que ha generado toda una gama de medicamentos que en muchos países se siguen utilizando por ser más económicos, pero que han sido desaconsejados por la OMS.

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