Reforma sanitaria ya es ley en Estados Unidos

La reforma, que amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses para 2019.

La reforma del sistema sanitario ya es ley a partir del martes en Estados Unidos, después de que el presidente Barack Obama promulgara la medida en una jubilosa ceremonia en la sala Este de la Casa Blanca.

"La ley que promulgo hoy pondrá en marcha reformas por las que generaciones de este país han luchado durante años", aseguró el presidente estadounidense, sonriente como quizá nunca desde el día de su investidura.

Ante la presencia de cerca de 280 invitados, entre los que se contaban tanto los legisladores que protagonizaron el proceso como ciudadanos ordinarios beneficiados por la medida, Obama firmó la reforma con un total de 22 plumas estilográficas.

Dos de las plumas se guardarán para los archivos, y las otras veinte se regalarán como recuerdo a algunos de los invitados.

"Hoy, tras casi un siglo de pruebas, hoy tras más de un año de debate, hoy después de que se han contado todos los votos, la reforma del sistema sanitario se convierte en ley en Estados Unidos", subrayó Obama.

El presidente, para el que la medida representa el mayor triunfo de su mandato y un logro que había esquivado a quienes le precedieron en el cargo, dedicó la firma, entre otros, a su madre, fallecida de cáncer y que "hasta los últimos días de su vida tuvo que pasarlos peleando con las aseguradoras".

En la ceremonia se encontraban, entre otros, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y Vicky Kennedy, la viuda del senador Ted Kennedy, quien murió de cáncer el pasado agosto y fue uno de los mayores defensores de la reforma sanitaria en el Congreso.

Precisamente en homenaje a Kennedy, según reveló el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, Obama lucía en la ceremonia un brazalete azul que le había regalado Vicky.

Los presentes, tan entusiasmados como el propio presidente, recibieron a Obama con gritos de "fired up and ready to go" (algo así como "muy entusiasmados y listos para el ataque") , uno de sus lemas de campaña.

Al vicepresidente Joseph Biden, incluso, se le escapó una palabrota, al estrechar la mano de su jefe y comentarle que "es un logro de puta madre".

Tras la firma, el jefe de la Casa Blanca se desplazó al departamento del Interior para otra ceremonia de celebración más amplia, de 600 invitados, a los que afirmó: "es por ustedes que no he abandonado" la lucha para hacer realidad la medida.

Para no hacer sombra al evento, la Casa Blanca canceló un acto para presentar su nuevo plan antidrogas, en el que iba a participar el vicepresidente Biden, programado inicialmente para el lunes.

Además, Obama no mantendrá a lo largo de la jornada otros actos públicos, pues incluso su reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, será a puerta cerrada.

Pero no todos los estadounidenses celebraban la aprobación. Esta tarde, los secretarios de Justicia de trece estados del país presentarán en Florida una apelación ante los tribunales en la que ponen en duda la legalidad de la reforma.

La Cámara de Representantes había aprobado la medida, valorada en 938.000 millones de dólares, el pasado domingo por 219 votos contra 212, tras un largo proceso de negociación. El Senado ya lo había hecho en diciembre.

El Senado tiene previsto debatir hoy mismo un proyecto de ley, que la Cámara también aprobó el domingo, que incluye una serie de modificaciones a la norma promulgada.

Una vez concluyan las veinte horas adjudicadas al debate sobre la medida, la cámara alta procederá a votarla.
Este proyecto de ley se ha presentado mediante un procedimiento especial, conocido como "reconciliación", que normalmente se reserva a las medidas presupuestarias, y que requiere tan sólo el "sí" de 51 senadores para su aprobación, en lugar de los sesenta necesarios mediante el procedimiento ordinario.

Los demócratas cuentan con 59 escaños en el Senado, tras haber perdido la mayoría absoluta en esa cámara el pasado enero.

Obama tiene previsto desplazarse el jueves a Iowa City para pronunciar un discurso en el que defenderá la reforma, muy impopular entre un sector del público estadounidense, que otras cosas teme el impacto que vaya a tener en el déficit público.

La reforma, que amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses para 2019, pretende reducir los costos del cuidado de salud, e impone más exigencias a las aseguradoras.

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