Así fue el proceso para madurar óvulos humanos en laboratorio por primera vez

Científicos de la Universidad de Edimburgo, Escocia, y del Centro de Reproducción Humana de Nueva York, Estados Unidos, fueron los encargados. De esta manera se podría preservar la fertilidad de mujeres con cáncer.

Óvulo humano madurado en laboratorio y listo para la fertilización. Imagen aumentada. Universidad de Edimburgo

No hay duda de que los tratamientos de fertilidad están cada vez más avanzados. La ciencia les ha dado a las mujeres la oportunidad de congelar sus óvulos para que estén vigentes cuando sean mayores, así como la opción de tener fecundaciones in vitro. Hoy, después de años de intentarlo, científicos escoceses y estadounidenses dieron buenas noticias en esta vía: lograron madurar, por primera vez en un laboratorio, óvulos humanos desde su estado más primitivo hasta su completo desarrollo. El resultado es nada más y nada menos que óvulos que estarían listos para ser fertilizados.

Para lograr este avance, científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, y del Centro de Reproducción Humana de Nueva York, en Estados Unidos, llevaron a cabo un proceso que sorprendentemente sólo les tomó entre 22 y 23 días.

Primero, extrajeron una muestra del tejido ovárico de diez voluntarias y buscaron folículos primordiales, pequeñas estructuras que tienen la capacidad de liberar un ovocito, la célula germinal que da lugar al óvulo. En total, de las diez muestras lograron extraer 310 folículos.

Después, estas estructuras fueron puestas en un líquido cargado de diferentes nutrientes, donde empezaron a crecer. Una vez alcanzaron cierto tamaño, los investigadores extrajeron de cada uno un ovocito que se encargaron de cultivar hasta que llegara a su madurez completa y se convirtiera en un óvulo. Es decir, que se convirtiera en una célula con 23 cromosomas lista para ser fertilizada por esperma. Aunque de los 310 folículos, sólo 87 sobrevivieron la primera etapa del experimento y sólo nueve llegaron a convertirse en óvulos, se trata de un gran paso.

Un procedimiento similar se había logrado en ratones, pero esta es la primera vez que se da con células humanas. “Trabajar con tejido de ratones es increíblemente fácil. Pero la composición del tejido humano es bastante diferente y no es sencillo”, afirmó Evelyn Telfer, líder del estudio publicado en Molecular Human Reproduction, al portal New Scientist. Parte de la dificultad de trabajar con células humanas es que hay múltiples células soporte que rodean el óvulo, lo que hace más complicado acceder y trabajar con éste.

Sin embargo, la victoria no es total aún, pues la investigación no llegó a comprobar si los óvulos son viables a la hora de ser fertilizados por esperma, pues no tienen el permiso para hacerlo. Ahora, en caso de que se llegue a comprobar que estos óvulos pueden dar paso a embriones sanos, la técnica podría usarse en varios tratamientos de fertilidad, sobre todo en mujeres que tuvieron cáncer siendo jóvenes.

A las mujeres que sufren de cáncer en la juventud usualmente se les extrae parte de sus ovarios antes de que reciban tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia, buscando evitar que sus óvulos queden afectados. La idea es que, a futuro, y una vez superen la enfermedad, este tejido sea reimplantado para que evolucione normalmente. No obstante, con este proceso se corre el riesgo de que el tejido reimplantado y que se extrajo en primera instancia pueda ser canceroso.

Por esto, la técnica propuesta por el equipo de Telfer sería ideal para ellas, pues los óvulos que estas mujeres usarían para hacerse inseminación in vitro vendrían del laboratorio, disminuyendo el riesgo.

“Hay muchas condiciones por las que las mujeres pierden sus óvulos en etapas muy tempranas o no logran desarrollarse. En la medida que entendamos este proceso podremos desarrollar mejores tratamientos de fertilidad”, concluye Telfer.