¿A qué se deben los antojos?

Bacterias podrían controlar lo que comemos

Una publicación científica revela cómo los microorganismos influyen en las decisiones nutricionales. El estudio, que fue probado en la “Drosophila melanogaster” o mosca de la fruta, podría ser replicado en humanos.

Micrografía electrónica de la bacteria Enterococcus faecalis. / Janice Haney Carr

Controlar la ansiedad o conocer los alimentos que necesita el cuerpo depende, en gran medida, de las bacterias del estómago. Así lo comprobó un estudio publicado en el Centro Champalimaud para lo Desconocido, en Portugal. La investigación, que basó sus análisis en la Drosophila melanogaster o mosca de la fruta, revela cómo la flora del estómago ayuda a estos animales a determinar qué nutrientes necesitan.

Carlos Ribeiro, autor principal del estudio, explica la labor del microbioma en la alimentación. Se trata de un conjunto de microorganismos, o bacterias, que regulan los procesos digestivos y metabólicos y ayudan a generar azúcares y grasas.

“Lo que la bacteria hace por el apetito, es como optimizar qué tanto puede andar un carro sin necesidad de echarle más gasolina”, dijo Ribeiro en el Centro Champalimaud durante la presentación del informe.

La investigación, que fue publicada en la revista PLoS Biology, organizó tres grupos de esta misma especie, con dietas diferentes, para evaluar el impacto del microbioma. El primero recibió como alimento una solución azucarada con la cantidad suficiente de aminoácidos. El segundo, una mezcla con algunos de los aminoácidos necesarios para generar proteínas, pero no los esenciales. Y el tercero no recibió los aminoácidos esenciales para revisar si el microbioma detectaba esta alteración.

Luego de 72 horas de haber suministrado las respectivas comidas, los científicos llegaron a una conclusión: los grupos que no tenían los aminoácidos esenciales, presentaron una ansiedad mayor de comer levadura, pues así podían compensar los nutrientes que les hacían falta a causa de los aminoácidos.

Sin embargo, al identificar este comportamiento en las moscas, los científicos incrementaron cinco tipos diferentes de bacterias encontradas en los tractos digestivos de los animales: Enterococcus faecalis, Lactobacillus plantarum, L. brevis, Acetobacter pomorum y Commensalibacter intestini estaban entre ellas.

Después de recibir esta dosis, los investigadores encontraron que las bacterias fueron capaces de reemplazar los nutrientes que les hacían falta a las moscas, produciendo aminoácidos por sí mismas. Así como también estaban transformando en nuevos químicos la comida que recibían.

Esto significa que el metabolito (cualquier sustancia producida durante la digestión y otros procesos químicos del cuerpo) le avisa al animal que puede vivir sin aminoácidos. Pues las bacterias lograron que las moscas siguieran con sus actividades cotidianas, como la reproducción, por ejemplo. Inclusive, con deficiencias de aminoácidos en su cuerpo. Un proceso increíble, indica Ribeiro, “la manera como el cerebro maneja esta compensación de información nutricional es fascinante y nuestro estudio muestra que el microbioma juega un papel clave en avisarle al animal lo que tiene que hacer”.

Aunque este estudio está probado sólo en animales, es una posibilidad para estudiar los efectos de las bacterias en los humanos. “Es una ventana interesante que podría ser utilizada algún día para mejorar los comportamientos relacionados con la dieta”, concluye Ribeiro.

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