En busca de la cura para el Párkinson

El viernes culmina el III Congreso Mundial sobre el Párkinson, en el Palacio de Congresos de Montreal (Canadá).

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El próximo viernes termina la discusión entre médicos, científicos, profesionales de rehabilitación, pacientes y familiares cita en Montreal con el objetivo de conocer los últimos avances en tratamientos para una de las enfermedades que más preocupan en la actualidad: el párkinson.

Se trata del World Parkinson Congress (WPC), evento que se llevará a cabo en Motreal (Canadá) y en el que se se realizarán talleres y actividades para pacientes y familiares que buscan nuevos tratamientos para mejorar la calidad de vida de quienes padecen la enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud, más de 6,3 millones de personas en el mundo han sido diagnosticadas con párkinson, una enfermedad neurodegenerativa que produce la muerte de las neuronas por falta de dopamina, una sustancia que produce el cerebro y se encarga de controlar los movimientos. "La dopamina es un lubricante para el cerebro, si no se produce, las neuronas se van muriendo, por esta razón aparecen síntomas como rigidez y dolor que se derivan de ese déficit del cerebro", explica Valldeoriola Serra, neurólogo licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona.

El párkinson se manifiesta generalmente en personas mayores de 60 años, a través de síntomas como dolor de cabeza, problemas para caminar, temblores y pérdida de autonomía en los movimientos. Sin embargo, la enfermedad también puede aparecer en pacientes menores de 40 años, y jóvenes, aunque se trata de casos esporádicos en ocasiones ligados a factores genéticos.

En su primera etapa el párkinson es difícil de detectar pues los síntomas no suelen ser alarmantes: pérdida del sueño, dolor de cabeza y depresión. Sin embargo, en la segunda etapa, la enfermedad empieza a ocasionar temblores, problemas para caminar, rigidez y lentitud. "Es ahí cuando se hace el diagnóstico con el neurólogo esa es la fase motora", expresa el médico Valledeoriola.

Una vez se diagnostica la enfermedad en la fase motora, se inicia un tratamiento que consiste en el suministro de fármacos para controlar los síntomas. Por tratarse de una enfermedad sin cura, el párkinson sólo se puede 'controlar' a través de tratamientos sintomáticos que permiten a las personas conservar la calidad de vida.

Si la enfermedad es diagnosticada en su etapa inicial los pacientes tienen más posibilidades de mejorar los síntomas y no dejarlos avanzar. Por lo general cuando se detecta el párkinson ya está en la etapa motora "nosotros como médicos iniciamos el tratamiento, que en algunas personas dependiendo de su organismo lo asimilan y ven resultados, también existen casos en que los pacientes deben aumentar la dosis para sentirse bien" afirma Valledeoriola.

Claudia Moreno neuróloga Clínica especializada en trastornos del movimiento, afirma que "en los tiempos críticos el paciente experimenta los síntomas parkinsonianos, con la presencia de rigidez, lentitud y temblor que acompañan la enfermedad, el tiempo para ellos se congela, la vida pasa como un sueño que se observa desde afuera sin darse cuenta". En los tiempos ON, cuando el cuerpo recibe la dopamina, se despiertan los sentidos, el paciente puede moverse de nuevo, vuelve a ser dueño de su tiempo, estos síntomas hacen parte de la etapa crítica de la enfermedad y se debe manejar con diferentes tratamientos para poder mantener la calidad de vida de los pacientes.

Lo importante es que el paciente que es diagnosticado con la enfermedad siga el tratamiento al pie de la letra para no dejar avanzar la enfermedad. "Debe quedar claro que la persona no muere de Párkinson pero sí con la enfermedad, nosotros como médicos buscamos su bienestar y mejorar su calidad de vida" concluye Claudia Moreno.

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