Cáncer, ¿cuestión de azar?

En los primeros días de enero la revista científica Science, una de las más prestigiosas, publicó un artículo que puede ser el que más polémica ha generado en lo corrido del año.

Dos investigadores del hospital Johns Hopkins aseguraron que los tumores aparecen por suerte. / Flickr

En él, los investigadores Cristian Tomasetti, bioinformático y estadístico, y Bert Vogelstein, oncólogo, sugerían que dos terceras partes de los tumores que aparecían en los estadounidenses se debían exclusivamente al azar. Eran producto de la mala suerte.

A las pocas horas de la publicación del estudio, cientos de medios de comunicación lo replicaron en sus portales con titulares escandalosos. En El Espectador, por ejemplo, el artículo llevaba el nombre de “El cáncer obedece más seguido a la mala suerte que a causas genéticas”. La nota hasta ayer la habían compartido más de 2.400 personas.

El tema hubiera podido ser pasajero si no fuese porque la comunidad científica de varias partes del mundo reaccionó ante el exceso de información que se estaba generando. Los últimos en hacerlo fueron los mismos editores de la revista Science y esta semana publicaron seis cartas de varios investigadores e instituciones (incluida la Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer, IARC) que criticaban a Tomasetti y Vogelstein ante el temor de que por su culpa la población subestimara el valor de la prevención.

En suma, lo que ellos habían tratado de analizar es la razón de que unos tumores sean más frecuentes que otros. Sus conclusiones rescataban una vieja idea: el riesgo de tener cáncer depende del número de veces en que las células se dividen, pues el cáncer es causado por las mutaciones en el ADN. Cada vez que lo hacen, deben duplicar su material genético, lo que implica copiar unos tres mil millones de letras y sólo cometen un error cada diez mil millones de caracteres. Pero entre más cambios se acumulan, decían, hay más probabilidades de que aparezca un tumor. En palabras más simples: el cáncer de colon es más frecuente que el de intestino delgado porque sus células madres se dividen a mayor velocidad.

Esa hipótesis hizo que varios científicos se lanzaran a hacer algunas aclaraciones. Entre sus argumentos advertían que en el estudio hacía falta analizar tumores muy frecuentes, como el de mama, próstata, estómago y cuello uterino, y que además distaba mucho de la realidad. Por mencionar un caso concreto, afirmaban, el cigarrillo aumenta 20 veces la probabilidad de tener cáncer de pulmón.

También, indicaban los críticos, decir que sólo el azar juega un papel en la aparición de un tumor sería asegurar que la enfermedad no se puede prevenir, cuando evitar riesgos como la obesidad o el tabaco disminuye en una tercera parte los casos, según el IARC.

Pero otro de los llamados, hecho por dos médicos de The Guardian, pone en evidencia un problema mucho mayor: la costumbre de los medios de comunicación de replicar estudios científicos con titulares afanosos para atraer lectores. De hecho, valoraban algunos puntos de la investigación inicial y les daban palo a los comunicadores: “Por favor, periodistas, consigan una pista antes de escribir sobre ciencia”.

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