Científicos encuentran posible relación entre la microcefalia y el Zika

Aunque oficialmente no se ha encontrado la relación directa entre la malformación y el virus del Zika, científicos estadounidenses dieron con una posible explicación.

En Brasil, las autoridades han confirmado 583 casos de microcefalia / AFP

 El sospechoso vínculo entre el virus del Zika y los casos de microcefalia infantil es cada vez más fuerte.

En principio, se pensaba que el vínculo era solo una cuestión de correlación: se incrementaron de manera alarmante los casos de microcefalia en Brasil, al mismo tiempo, el Zika se propagó por todo el país. En meses pasados, científicos encontraron rastros del virus en la placenta, fluido amniótico, y –más diciente- en el tejido cerebral de fetos con microcefalia.

Ahora, un nuevo estudio, realizado por grupos de investigación de las universidades de Johns Hopkins, Florida State y Emory, en Estados Unidos, muestran que el Zika destruye las células que forman la corteza cerebral e interfiere en su desarrollo y puede llegar a paralizarlo. Estos resultados, no necesariamente confirman el vínculo entre el virus y las malformaciones, pero las autoridades de salud tampoco desmienten la relación. “La asociación es lo bastante fuerte que tenemos que asumir que es cierta hasta que demostremos lo contrario” dice Amelia Pinto, inmunóloga de la Universidad de St. Louis, la cuál no hizo parte de la investigación..

Para realizar el estudio, publicado el pasado viernes 4 de marzo en la revista Cell Stem Cell, los investigadores utilizaron tres tipos de células cultivadas en laboratorio y comprobaron que el virus del Zika afectaba de manera selectiva a las células madre, que son esenciales en la formación de la corteza cerebral del feto. Eso, según indica el estudio, les merma la capacidad para dividirse, producir nuevas neuronas y también las hace más susceptibles de morir. Esto provoca que la corteza cerebral no se forme de manera correcta o termine por no regenerarse. La infección, además, se desarrolla muy rápido, pues los investigadores detectaron que tres días después de la exposición de las células neuronales al virus, el 90% de ellas había contraído la infección.

“Estos hallazgos pueden tener relación con la alteración del desarrollo cerebral, pero es más probable que la prueba directa del vínculo entre el zika y la microcefalia aparezca en los estudios clínicos”, afirman los autores. “Estamos tratando de completar el vacío de conocimiento entre la enfermedad y los defectos neurológicos”, agregan los investigadores. Con los resultados de esta investigación, dicen los científicos, se les va a facilitar la investigación, pues pueden enfocarla cada vez más. “Ahora podemos estudiar el virus, probar medicamentos y estudiar la biología del tipo correcto de célula, dice Hengli Tang, uno de los autores del trabajo y profesor de la Universidad Estatal de Florida.