Cirujano plástico: “nunca la dejamos sola”

El cirujano plástico Edison Osorio responde a los señalamientos que hizo una de sus pacientes. En Medellín, por cada cirujano certificado existen alrededor de seis piratas.

En Colombia, cada año se realizan cerca de 357.000 cirugías  plásticas, estéticas y reconstructivas. / Archivo
En Colombia, cada año se realizan cerca de 357.000 cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas. / Archivo

El médico Edison Osorio Londoño se sorprendió al ver su nombre en el reportaje La valentía de mostrarse heridas, publicado por El Espectador el pasado 3 de julio, en el que nueve mujeres relataron sus padecimientos y dejaron ver sus cicatrices tras someterse a una cirugía plástica.

“Soy médico de la Universidad de Antioquia y especialista en Cirugía Plástica de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, soy miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, al igual que de la Sociedad Brasilera de Cirugía Plástica”, explicó el médico Osorio en desacuerdo por aparecer al lado de personas que están operando en el país sin las debidas credenciales académicas, prestando su nombre para que otros operen o realizando estos procedimientos sin cumplir con los protocolos médicos necesarios.

Osorio reconoce que tras practicar una cirugía de senos a María Alejandra González, de 21 años, en enero de 2016, se presentó una complicación médica bastante común en esta y otras intervenciones quirúrgicas: una infección. “Estuve todo el tiempo pendiente de ella. Hablaba con ella. Hubo una complicación, pero nunca la dejamos sola”, explicó Osorio. De hecho, una póliza de seguro incluida en el protocolo de atención de su clínica Bioforma, en Medellín, de la que son socios otros tres cirujanos plásticos acreditados, cubrió los gastos médicos para que González fuera atendida en la Clínica las Américas.

Osorio se declara como uno de los médicos que han abogado para que en Colombia se reglamente el ejercicio de la cirugía plástica. Mientras en el país los únicos que pueden hacerse cargo de un proceso de anestesia son los anestesiólogos, a la hora de realizar cirugías plásticas hay una gran confusión y desorden. Sólo en Medellín, uno de los epicentros del problema, existen un centenar de médicos debidamente acreditados y unas 600 personas que no lo son.

“La solución es muy clara: que se reglamente la profesión o seguiremos con los mismos problemas. Hay muchos intereses”, anotó Osorio, “ahora parece que quienes adelantamos estudios, quienes aportamos al crecimiento de este país, somos los malos. Condenamos a priori a quienes prestamos servicios profesionales, pagamos impuestos, creamos empresas y generamos empleo, mientras escuchamos en negociación especial a quienes sí se han dedicado a actividades no tan sanas”.

El objetivo del reportaje publicado por El Espectador no era otro que mostrar las graves consecuencias que está provocando en el país, donde se realizan unas 357.000 cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas cada año, la falta de regulación y vigilancia. Por un lado, el Ministerio de Educación ha convalidado títulos a médicos que no cumplen con los requisitos académicos. Por otro, los tribunales de ética médica no han reaccionado sancionando a quienes durante años han sobrepasado los límites de su profesión. Las secretarías de Salud no ejercen control de las condiciones en que se llevan a cabo muchos procedimientos. Un coctel al que se debe sumar una cultura que bombardea a las mujeres con mensajes y presiones que las llevan a sentirse insatisfechas de sus cuerpos.

María Alejandra González, una de las nueve pacientes que relataron sus casos, y que fue operada por Osorio, reclama que hubo una tardía reacción por parte de su médico a pesar de las señales y síntomas que siguieron a la intervención quirúrgica. Una desavenencia que tendrán que resolver las autoridades competentes.

“A cualquier cirujano plástico se le puede complicar una paciente. Ser miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva no garantiza que una persona obtenga los resultados que espera. Por ello, es importante evaluar si el paciente es apto o no para someterse a una intervención estética y quirúrgica, así como ser realista frente a los resultados esperados. Los pacientes deben hablar con los médicos sobre los riesgos que corren. Pero lo cierto es que una persona que estudió cuatro años y no un fin de semana, está en mejor condición para atender cualquier eventualidad”, comentó la periodista Lorena Beltrán, víctima de una cirugía mal hecha y quien lidera el movimiento #CirugíasSegurasYa.