Avanza la investigación por títulos falsos

Cirujanos plásticos ante la justicia

La Fiscalía imputó cargos por fraude procesal, falsedad en documento privado y concierto para delinquir al médico Francisco Sales Puccini y a otras seis personas involucradas en el escándalo de las cirugías plásticas.

Los hermanos Francisco y Carlos Sales Puccini, dos de los médicos acusados por la Fiscalía, no aceptaron los cargos durante la audiencia./ Cristian Garavito

“En las noches no concilio el sueño, es una pesadilla y me pregunto todos los días por qué me pasó esto”. “Me dañó las glándulas mamarias, tengo que usar prótesis de por vida y perdí la sensibilidad completa del seno izquierdo”. “Me paran en la calle y me dicen: ‘Tú eres la muchacha del hueco’. Y como tengo huecos en todas partes, en la boca y en la barriga, ya le saco el chiste, porque hemos llorado mucho”. Así describía un grupo de mujeres, en las páginas de El Espectador, hace poco más de un año, el precio que pagaron por caer en manos de falsos cirujanos plásticos. (Lea también: Las mujeres que se atrevieron a mostrar sus cicatrices por cirugías plásticas mal hechas)

Ayer, después de una larga espera y mucho sufrimiento, algunas de las víctimas sintieron que ganaron una batalla cuando la Fiscalía les imputó cargos por fraude procesal, falsedad en documento privado y concierto para delinquir a Francisco Sales Puccini, Carlos Sales Puccini, Óscar Javier Sandoval Estupiñán, Jorge Nempeque Domínguez, Ronald Ricardo Ramos Daza y Juan Pablo Robles Álvarez. Todos involucrados en el escándalo de las cirugías plásticas mal hechas y los títulos de cirugía plástica mal convalidados. (También puede visitar: Los Sales Puccini, una familia de cirujanos cuestionados)

“Es un logro la imputación. Al menos inicia algo”, comentó la periodista Lorena Beltrán, que tras someterse a una cirugía de reducción de senos, en junio de 2014, con Francisco Sales Puccini, comenzó un viacrucis médico provocado por infecciones, deformaciones y cicatrices que sobrevinieron al concluir la operación. Desde entonces, Lorena se convirtió en una vocera de las víctimas y creó un movimiento bajo el lema #CirugíasSegurasYa. Junto a un amplio grupo de mujeres han exigido al Congreso de la República, al Ministerio de Salud y al Ministerio de Educación que pongan orden en esta delicada práctica médica. (Lea: La iniciativa de Minsalud que busca poner freno a clínicas de garaje)

El fiscal encargado explicó que a través de Óscar Javier Sandoval y su esposa, María del Pilar Leyva, se radicaron ante el Ministerio de Educación los documentos de convalidación de títulos de 43 médicos. Estos títulos, conocidos en Brasil como “latu sensu”, no equivalen a un título de especialización en Colombia. Ni siquiera en Brasil. Mientras un médico debe capacitarse con 5.440 horas para acreditarse como cirujano plástico legítimo en Brasil, la intensidad horaria de los cursos que ofrecía la Universidad Veiga de Almeida era de 360 a 1.500 horas.

De acuerdo con el fiscal, los funcionarios del Ministerio de Educación que convalidaron los títulos actuaron de buena fe, pero en cambio los médicos lo hicieron de “manera engañosa” al decir que su actividad académica fue presencial y duró cuatro años. Las prueba recaudadas por la fiscalía demuestran que los certificados son falsos, porque “no hubo capacidad física de realizar las prácticas en Brasil”.

Un negocio lucrativo

En Colombia, cada año se someten a este tipo de cirugías unas 357 mil personas. De esos casos, cerca de 252 mil fueron procedimientos quirúrgicos (categoría que recoge desde abdominoplastia y aumento de senos, hasta una cirugía de oreja y párpado) y casi 105 mil fueron procedimientos no quirúrgicos (es decir, bótox, eliminación de pelo o rejuvenecimiento con láser). Colombia ocupa el octavo puesto entre los países donde más se practican cirugías plásticas. El primero es Estados Unidos con 4’064.571 intervenciones.

Las ciudades donde más se realizan estas intervenciones son Bogotá y Cali, que hacen el 35 %, y Medellín, que realiza el 12 %. La liposucción, el aumento de senos y la abdominoplastia son los tres procedimientos más comunes.

Gran parte del problema que atraviesa Colombia se debe a que no solo existe una alta demanda de este tipo de procedimientos, sino que resultan muy rentables. Un cirujano plástico que se dedique a liposucciones, implantes y procedimientos estéticos puede superar los $100 millones mensuales. Un ingreso suficientemente suculento para impulsar a los que no tienen un título legal a conseguirlo por vías ilegítimas o simplemente a abrir clínicas y ofrecer tratamientos sin cumplir con las normas existentes.

Mas allá de la actuación de la justicia colombiana ante las denuncias por mala práctica médica asociada a cirugías plásticas, el país tiene pendientes muchas tareas en este sentido. Por un lado, el Ministerio de Educación aún no ha resuelto por completo el problema de la convalidación de títulos. Aunque esta semana la ministra de Educación, Yaneth Giha, presentó un nuevo modelo de convalidaciones de títulos del exterior, el sector salud quedó excluido por tratarse de un caso especial. Por otro, en el Congreso de la República se han hundido sucesivamente los proyectos para reglamentar el ejercicio de la cirugía plástica. Principalmente por el lobby de los falsos cirujanos plásticos. (Lea también: Así es el nuevo proceso para convalidar títulos académicos obtenidos en el exterior)

Al final de la audiencia que tuvo lugar ayer en Bogotá, ninguno de los acusados aceptó los cargos.