La ciudad modificó nuestro estómago

Al parecer los humanos no sólo nos hemos industrializado como sociedad, también nuestros cuerpos han atravesado cambios según lo que consumimos al comer.

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Por lo menos esto es lo que concluye un estudio de la Universidad de Oklahoma que comparó las bacterias digestivas de una comunidad urbanizada con las de un grupo aislado que sigue manteniendo la tradición de la caza y la agricultura.

Motivados por la pregunta de cómo era nuestro sistema digestivo antes de los antibióticos y las comidas rápidas, el equipo liderado por Cecil Lewis analizó las muestras tomadas de los matses, una tribu peruana que vive en el Amazonas, y las de un grupo de personas en Norman, Oklahoma.

Los primeros, según el estudio, tienen una mayor biodiversidad de bacterias digestivas. En especial una del género Treponema, que al estar relacionada con otros microorganismos libera químicos antiinflamatorios y ayuda a mantener la salud del colon.

“Los matses viven en una burbuja de hiperdiversidad”, señaló Lewis, por eso su dieta se basa en tubérculos, plantas, pescado y, ocasionalmente, carne de mico y caimán. Cuando se enfrenta a los enlatados, alimentos procesados y empaquetados que se consumen en Norman, hay un primer indicio de que la urbanización y la industrialización han ido desvaneciendo parte de nuestro poder digestivo, fue la conclusión a la que llegó la investigación.

Aunque aún se debe probar que existe una relación beneficiosa entre el Treponema y la salud de los matses, por ahora se especula que su presencia es buena para la salud del huésped.

“Al estudiar la bacteria que se perdió durante la industrialización hemos tenido la oportunidad de descubrir caminos para restaurarla, asumiendo que es una buena idea para mejorar nuestro sistema inmune”, dijo Lewis a la revista Nature Communications.