Entrevista con Luis Eduardo Cavelier

Clínica de Marly ahora tiene una hija

Una de las clínicas más antiguas de Colombia, fundada hace 115 años, inaugura mañana una nueva sede que ofrecerá también servicios internacionales. Se atenderán pacientes a partir de julio.

La nueva sede de la Clínica de Marly, construida en Chía, contó con una inversión cercana a los $100.000 millones. / Cortesía

La Clínica de Marly inició sus actividades a comienzos de 1903. Haber sobrevivido más de un siglo, entre repetidas crisis de la salud, es casi un milagro. Con su prestigio intacto, moderna y a la vanguardia de la medicina en varios campos, el tradicional centro médico que creció en el corazón de Bogotá, en el barrio Chapinero, ahora se expande hacia la sabana con una nueva sede.

Estas instalaciones, cuya inauguración oficial se realiza hoy, contaron con una inversión cercana a los $100.000 millones, están ubicadas en Chía y cuentan con una infraestructura de más de 20.000 metros cuadrados.

Luis Eduardo Cavelier, gerente general de la Clínica de Marly, explica los detalles detrás de este nuevo proyecto.

¿Por qué decidieron expandir la clínica?

Es una idea que tenía mi padre. Desde hace varias décadas pensaba que Chía era un buen lugar para otra sede. La nueva clínica lleva su nombre: Jorge Cavelier Gaviria. La razón social será distinta porque estamos bajo norma de zona franca especial en salud.

¿Qué implica ofrecer servicios médicos en una zona franca?

La idea es también ofrecer servicios internacionales. Eso nos va a ayudar a que se consolide rápidamente.

¿Qué población se verá favorecida con la apertura?

Es una clínica abierta a la población con aseguramiento. Atendemos principalmente pacientes con medicina prepagada, planes complementarios y planes hospitalarios, así como pacientes particulares.

¿Qué servicios ofrecerán?

Todos los servicios para una atención integral. Uno de consulta prioritaria de 24 horas y otros con presencia permanente de especialistas en cirugía, medicina interna, anestesia, cuidados intensivos, pediatras, entre otros. Hay unos de muy alta complejidad, como trasplante de médula y cirugía cardiovascular, que por ahora no estarán.

¿Es una apuesta arriesgada en un sector que todavía afronta crisis?

Es una apuesta grande en un sector complejo como el de la salud en el país. Se manejan carteras muy complicadas. Llevamos 115 años. La clínica debe pensar en progresar, seguir prestando servicios a la población colombiana, y que la salud del país progrese. La clínica se ha caracterizado por ser muy innovadora.

¿Cuándo comienza a operar efectivamente?

Esperamos empezar a atender pacientes en julio, con algunos servicios como imágenes diagnósticas, pruebas de laboratorio y consulta externa.

¿Tendrán alianzas académicas?

Por el momento no. La clínica no está aliada a la academia, salvo en unas pocas excepciones.

¿Cuántas personas trabajarán allí?

Sería aventurado decir. Pero deberíamos tener unos 400 empleados directos y 150 médicos adscritos a la institución en un tiempo. El proyecto está concebido con el ánimo de crecer en el tiempo.

¿Qué espera del próximo gobierno en materia de salud?

En la atención de la salud, esperaría que se fortalezca el primer nivel de atención en salud para que los pacientes tengan acceso cómodo y rápido; para que sean atendidos en una gran cantidad de patologías que se pueden resolver en ese nivel de atención. El problema que veo es que no hay estructura de base fuerte para atenderlos en medicina general y de familia. Las instituciones de alto nivel, como la Marly, deben concentrarse en atender a los pacientes de mayor complejidad.