Colombia está negociando con cinco empresas que buscan la vacuna para el COVID-19

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El Gobierno colombiano ha escuchado propuestas de cinco compañías que están tratando encontrar la vacuna. Con dos de ellas ya hizo un acuerdo de confidencialidad, aunque esto no signifique, hasta el momento, nada concreto.

Hace unos días Winnie Byanyima, popular activista de Uganda (África) y ex directora de la organización Oxfam, escribió un breve texto en el periódico inglés The Guardian en el que advertía los desafíos que tendrían muchos países en desarrollo para acceder a una vacuna para el COVID-19, una vez exista. Su preocupación la resumía en un párrafo: “Cuando se descubra una vacuna segura y efectiva, la única barrera para proporcionar dosis suficientes debería ser la capacidad de fabricación mundial. Pero otras barreras se interponen en el camino”. (Lea “Colombia debería hacer más activismo para que tratamientos para el COVID-19 sean un bien público global”)

A lo que se refería Byanyima, ahora directora de ONU SIDA, es que un complejo sistema de propiedad intelectual parecía dificultar ese proceso. Para ella, que firmaba ese texto con Helen Clark, ex primer ministra de Nueva Zelanda, esos mecanismos con frecuencia facilitaban la creación de monopolios y amenazaban con limitar el suministro. Una dificultad a la que se suman varios ingredientes en esta pandemia como la imposibilidad de las compañías de producir una vacuna de forma masiva (el mundo necesitaría unas 7.800 millones de dosis) y las pre compras de las primeras dosis que han realizado algunos países desarrollados.

A ellos se les suma un escenario complejo: más de 140 empresas que buscan ganar la carrera por encontrar la vacuna. El panorama, como explicamos en este artículo, es optimista, pero ante la ausencia de resultados de los ensayos que ya empezaron la fase III es mejor guardar aún una dosis de escepticismo.

Leonardo Arregocés está al frente de la Dirección de Medicamentos del Ministerio de Salud y sabe que en el mundo hoy se mueve en un terreno de gran incertidumbre a la hora de hablar de vacunas para COVID-19. Por eso prefiere ser prudente para explicar con más detalle lo que el ministro de Salud dijo en La W este 28 de julio: “Colombia”, aseguró el ministro Fernando Ruiz, “ya firmó un acuerdo de confidencialidad con Pfizer y con AstraZeneca para empezar negociaciones de compra de una vacuna”.

Una de las primeras cosas que advierte Arregocés es que sabe que hacer negociaciones bajo presión suele asociarse a tratos no muy justos. También tiene una baraja de ejemplos de medicamentos que prometieron grandes expectativas en el pasado pero que mostraron complicaciones de seguridad y eficacia en la fase III y no pudieron salir al mercado. Por eso es claro en explicar una cosa: “Apenas estamos escuchando y negociando pero eso no quiere decir que ya pactamos una compra o que ya llegamos a un acuerdo”.

Las negociaciones, hasta el momento, han empezado a realizarse con cinco proyectos que buscan la vacuna: el de AstraZeneca con la Universidad de Oxford; el de la empresa china Sinovac; el de Sinopharm (también china); el de CanSino Biologics Inc. y el Instituto de Biotecnología de Beijing (China); y el de la multinacional de EE.UU. Pfizer en alianza con la alemana BioNTech. Todos, salvo el de CanSino Biologics Inc. y el de Pfizer ya empezaron la fase III.

Arregocés es franco: “Sin duda estas negociaciones tienen un componente de riesgo porque solo empiezan a verse señales de eficacia cuatro meses después de haber empezado esa fase III. Son muy complejas porque si un país como Colombia, de un ingreso bajo, pierde dinero, tiene una limitada capacidad de volver a invertir esa plata en otra vacuna”.

Por el momento, dice, el Gobierno colombiano, representado por un equipo del que hacen parte, entre otros, representantes del Minsalud, de Cancillería, Minhacienda y del Departamento Nacional de Planeación, solo ha escuchado a esas cinco compañías. Para avanzar a un siguiente paso, éstas piden un acuerdo de confidencialidad en el que los negociadores pueden acceder a más información sobre los ensayos clínicos. Las alianzas Pfizer/BioNTech y AstraZeneca/Universidad de Oxford ya lo dieron sin que eso signifique “que hay un pacto de compra”.

Hay otros detalles, explica Arregocés, que tienen que analizar con cuidado y que hoy no existen como las dosis en las que se debe suministrar la vacuna. La capacidad de producción de cada compañía es otro punto importante en las negociaciones. Pfizer, dice, puede tener una ventaja pues ha mostrado una capacidad de producción de 1.200 millones de dosis.

¿Hay un monto definido para negociar? “No”. ¿Hay un tiempo definido para llegar a un acuerdo? “No tenemos presión para firmar porque la incertidumbre es muy grande. Queremos movernos con cuidado y discutir con calma con los fabricantes. Eso no quiere decir que nos extendamos hasta el otro año. Mientras tanto también avanzamos con la estrategia COVAX”, asegura.

La estrategia COVAX es el otro camino que ha buscado el Gobierno colombiano para acceder a una vacuna una vez esté lista. En pocas palabras, es un mecanismo internacional que busca incrementar el acceso de las vacunas de COVID-19 a todos los países y que su distribución no se concentre en los más desarrollados. En él participa la Organización Mundial de la Salud y está liderado por la alianza de vacunas GAVI (fundada por Bill y Melinda Gates).

Hasta el momento, como se lee en la página web de la OMS, más de 75 países han manifestado su interés por unirse a COVAX, el cual funcionará de la siguiente manera: cuando esté lista la vacuna todos sus integrantes recibirán dosis para cubrir al 20% de su población. Es una cantidad que cada Gobierno decidirá cómo distribuir. La idea es que para 2021 COVAX entregue entregue dos mil millones de dosis de vacunas eficaces y seguras.

“Por el momento”, explica Arregocés, “COVAX tiene un portafolio de nueve posibles vacunas y están invitando a otros productores. Pero ningún país ha hecho una vinculación formal. Para hacerlo hay que firmar un mecanismo vinculante y entregar un anticipo del 15% del valor de las vacunas. Aún no sabemos cuánto es ese monto. Ahora, como solo cubre el 20% de la población, cada país decide cómo cubrir el 80% restante. Por eso es que estamos haciendo negociaciones con los fabricantes, pero debemos tener paciencia”.

*Intentamos comunicarnos con Pfizer pero en el momento en que publicamos este artículo no habíamos recibido respuesta.

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