Con modelos computacionales predicen zonas de propagación del zika en Latinoamérica

Científicos alemanes crean mapa en el que identifican zonas de riesgo para la transmisión de zika. Según el estudio, el peligro es más alto en la costa este de Brasil y en América Central.

Con los algoritmos computacionales, esto confirma parte del patrón de contagio observado y alerta sobre la continua presencia del virus. Sue Partridge, CDC- Ft. Collins.

Usando modelos computacionales, científicos señalan que la costa este de Brasil y Centroamérica tiene más riesgo de infección por el virus del zika, y que el riesgo es moderado en la región amazónica y más leve en el sur del continente. Esto confirma parte del patrón de contagio que se había observado hasta ahora, también alerta sobre la continua presencia del virus y acota áreas a tener en prestar más atención.
 
La conclusión surge de un estudio de investigadores de la Universidad de Goethe y de la Sociedad Senckenberg para la Investigación de la Naturaleza, en Frankfurt, Alemania, que buscaron construir un mapa a futuro para predecir zonas de riesgo en América Latina.
 
Para ello utilizaron datos, de libre acceso, de la distribución del virus y del vector (o los mosquitos) y de la temperatura de las zonas estudiadas. “Estos tres componentes son clave en el ciclo de transmisión”, explicó a SciDev.Net Sarah Cunze, coautora del estudio publicado en PeerJ.
 
Además de variables como la idoneidad del hábitat para las dos principales especies de vectores —Aedes aegypti Aedes albopictus—, temperatura del trimestre más cálido, mapa de consenso de evidencia de zika, también consideraron factores socioeconómicos, como la densidad de población y el producto interno bruto.

Según el mapa los países con riesgo de transmisión de zika en la región son Brasil, Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Puerto Rico y Venezuela.
 
La propagación de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos del género Aedes como el caso del zika, dengue, chinkungunya y fiebre amarilla— depende de muchos factores, entre ellos los ambientales y socioeconómicos. Por ello predecir cómo se propagará la enfermedad sigue siendo un desafío para la ciencia y un importante aliado para definir políticas públicas para disminuir el contagio.
 
“Cuando apareció el brote del virus Zika en las Américas tardamos en darnos cuenta”, dice a SciDev.Net Jeannette Dabanch, infectóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, miembro del comité de infecciones emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología (Sochinf) y quien no fue parte del estudio. “La gran mayoría de las personas infectadas, casi 80%, no tiene síntomas, lo que hizo que la transmisión se propagara intensamente”, agrega.
 
A ello se sumó la transmisión vertical de la madre a su hijo, y la transmisión sexual identificada luego. Por ello este tipo de herramientas de predicción se vuelven relevantes. “Nuestro mapa podría ayudar a mejorar la evaluación del riesgo para la salud y, potencialmente, en la definición de medidas preventivas tempranas a mayor escala”, agregó Cunze. Entre ellas están el control selectivo de mosquitos y las campañas de información pública, sugirió.
 
Jeannette Dabanch concuerda. Si bien Chile solo ha tenido casos importados de Zika, este tipo de modelado se ha utilizado en otras pandemias. “En el caso de influenza H1N1 que comenzó en el sector oriente de Santiago, modelando con todo los factores sociales se pudo determinar cómo se iba a mover la enfermedad en la ciudad y eso nos permitió tomar medidas, como repartir elementos de protección al personal de salud y liberar camas, entre otros”, detalló.

Aunque aún falta para entender este virus y sus consecuencias en la salud, su principal impacto es sobre el sistema nervioso, pues en recién nacidos puede causar microcefalia y enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Guillain-Barré, entre otros trastornos.
 
El primer caso de zika detectado en Latinoamérica fue en 2015. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, desde entonces se han registrado en las Américas 848.737 contagios, de los cuales 247.362 fueron confirmados. Hasta ahora la mayor cantidad de casos ocurrió en 2016, con un total de 651.590, de los cuales casi 274.000 se concentraron en Brasil. En lo que va de 2019 se han detectado menos de 30 mil, con solo 4.562 pacientes confirmados.
 
Entre otras iniciativas, a fines de octubre de este año, ZikaPLAN, proyecto compuesto por 25 organizaciones líderes en investigación y salud pública en América Latina, América del Norte, África, Asia y Europa, lanzó una aplicación para ayudar a identificar los defectos de nacimiento y malformaciones causadas por el zika, para acelerar su diagnóstico y tratamiento.
 
Medidas como estas siguen siendo necesarias, porque si bien la pandemia parece haber mermado en las Américas, hay algunas señales de alarma en el resto del mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, a julio de este año, 87 países han confirmado la presencia de mosquitos autóctonos que transmiten el virus del Zika. Entre ellos se encuentra Francia que a fines de octubre anunció el primer caso de Zika en Europa y solo una semana después confirmó un segundo.

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Lorena Guzmán Hormazábal - SciDev.net

Salud

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