Con proyecto de ley buscan regular la publicidad “no saludable” para niños

El documento, que empezará a debatirse este 11 de octubre en el Congreso, espera regular los avisos de la comida ultraprocesada, pues están incidiendo en los índices de obesidad de los menores.

Las bebidas azucaradas son clasificadas como alimentos ultraprocesados. No contribuyen con la nutrición de los menores. Pixabay

Este 11 de octubre la revista The Lancet, una de las más prestigiosas en el mundo médico, reveló una cifra aterradora: en los últimos 40 años la cantidad de niños obesos se ha multiplicado por diez. Eso quiere decir que mientras en la década del setenta había 11 millones de menores con varios kilos de más, en 2016 ese número fue de 124 millones. Se trata de un problema que puede poner en vilo a los sistemas de salud alrededor del mundo: la obesidad es una de las principales causas de las enfermedades no transmisibles.

Aunque los motivos que se esconden detrás de esas cifras son varios, hay uno que está contribuyendo a que los niños tengan malos hábitos alimenticios: la publicidad. Los avisos que aparecen en la mayoría de alimentos procesados, como empaquetados, cereales, bebidas achocolatadas, comidas rápidas, galletas, barritas energéticas, bebidas azucaradas o pastas precocidas, están incidiendo en la manera como los menores consumen comida. Muchas ocasiones suelen presentarse como nutritivos y saludables, cuando en verdad no lo son.

Regular la publicidad de esa clase de productos es, justamente, lo que busca un proyecto de ley que se empieza a debatir este 11 de octubre en el Congreso de la República. La idea del texto, radicado por el representante a la Cámara Víctor Correa Vélez (Polo Democrático), es que ese tipo de regulación incluya a todos los sujetos que comercializan, fabrican, importan o suministran esa clase de artículos dirigidos a niños y adolescentes. Sus componentes pueden incidir en el metabolismo de sus organismos desarrollar futuras enfermedades.

Además, pretende establecer cuál es la forma correcta de presentar la información acerca de los ingredientes y aditivos, y busca crear un régimen sancionatorio para quienes no cumplan las disposiciones acordadas.

Aunque apenas será discutido en primer debate y deberá recorrer un largo camino rodeado de política y lobby, la idea podría mejorar en un futuro los índices de salud pública en Colombia, donde uno de cada seis niños tiene sobrepeso. Como lo revelaron la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)  en el informe “Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, la región presenta cifras cada vez más preocupantes sobre el consumo de estos alimentos.

De acuerdo con estas organizaciones, entre el 2000 y 2013 el número per cápita de compras de comida rápida en América Latina aumentó 38,9%. “Aumentaron al doble o más en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Perú y República Dominicana”, se lee en el texto.

“En nuestro país no existe una política pública adecuada que proteja el derecho a la alimentación de niñas, niños y adolescentes. En lo que respecta a la normatividad actual esta privilegia una mirada de derechos de los consumidores –que también es importante-, pero no tiene una perspectiva de estos como sujetos de especial protección constitucional que derive en medidas adecuadas y efectivas para controlar la publicidad”, dice en un comunicado Javier Medina, vocero de FIAN Colombia, una de las organizaciones que respalda este proyecto de ley.

De hecho, tanto la OMS como la OPS, reiteran que “para apoyar y fomentar patrones de alimentación saludable es necesario frenar el rápido aumento de las ventas de productos ultraprocesados en todo el continente, mediante regulaciones legales”.

Algunos ejemplos de alimentos ultraprocesados

De acuerdo con la OMS y la OPS, algunos ejemplos de esta clase de productos son “las papas fritas en paquete y muchos otros tipos de productos grasos, snacks, empaquetados, salados o dulces; helados, chocolates y caramelos; panes, bollos, galletas (galletitas), pasteles y tortas empaquetados; cereales endulzados para el desayuno; barras ‘energizantes’; mermeladas y jaleas; margarinas; bebidas gaseosas y bebidas ‘energizantes’; bebidas azucaradas a base de leche, incluido el yogur para beber de fruta; bebidas y néctares de fruta; bebidas de chocolate; leche ‘maternizada’ para lactantes, preparaciones lácteas complementarias y otros productos para bebés; y productos ‘saludables’ o ‘para adelgazar’, como sustitutos en polvo o ‘fortificados’ de platos o de comidas”.

En esa lista también se encuentra la comida lista para calentar, la cual incluye “platos reconstituidos y preparados de carne, pescados y mariscos, vegetales o queso; pizzas; hamburguesas y perros calientes; papas fritas; nuggets (patitas o trozos) o palitos (barras) de ave o pescado; y sopas, pastas y postres, en polvo o envasados. A menudo parecen ser más o menos lo mismo que las comidas o platos preparados en casa, pero las listas de los ingredientes que contienen demuestran que no lo son”.