La meta de Colombia es reducir los niveles para el 2028

Contaminación del aire, un problema que asfixia al mundo

La medida tomada por la Alcaldía de Bogotá el viernes refleja un problema mucho más profundo: los altos índices de polución están matando en el mundo a 7 millones de personas al año. Además, las enfermedades respiratorias que generan tienen altos costos para los sistemas de salud.

Según la Organización Mundial de la Salud, más del 90 % de los menores de 15 años respiran aire contaminado. Es decir, 1.800 millones de niños y niñas. / AP

“Los cambios en el Pico y Placa son temporales y se revertirán tan pronto como mejore la calidad del aire”. El tuit que el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, publicó en la tarde del viernes ratificó lo que horas antes habían explicado los funcionarios del Distrito. La capital debía prepararse para una medida inaudita: una restricción en la circulación de vehículos el fin de semana. “Pico y placa ambiental”, lo llamaron.

Aunque entre las razones que impulsaron la decisión había una serie de condiciones meteorológicas que hacían que las partículas nocivas se mantuvieran en el aire, la medida es también la muestra de un problema de salud pública que cada vez inquieta más al mundo. Una cifra resume la complejidad de lo que está pasando: siete millones de personas mueren cada año por exposición a esas partículas de contaminación. Material particulado, es el nombre técnico que usan los epidemiólogos para clasificar esos diminutos fragmentos invisibles al ojo humano. Los hay de 10 micras (PM10) y de 2,5 micras (PM2,5). (Acá: La calidad del aire, un reto en centros urbanos cada vez más poblados)

“La contaminación del aire representa una amenaza para todos, si bien las personas más pobres y marginadas se llevan la peor parte”, dijo a mediados del año pasado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando esa entidad reveló uno de los informes más completos sobre la contaminación del aire.

En él advertían los inconvenientes de la polución: las pequeñas partículas que emiten los carros y buena parte de la industria penetran profundamente los pulmones y el sistema cardiovascular. Se trata de un enemigo casi invisible que genera graves enfermedades. Cáncer de pulmón, infecciones respiratorias (como neumonía), accidentes cerebrovasculares y cardiopatía hacen parte de la baraja de males asociados a la contaminación.

Los niños, dijo meses más tarde la OMS en otro informe, son la población que más está sufriendo. Más del 90 % de los menores de 15 años respiran aire como el que han tenido que soportar quienes viven en Kennedy, Puente Aranda, Bosa, Ciudad Bolívar y Tunjuelito, las localidades más inquietantes. Son las únicas que entraron en la categoría de alerta naranja.

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Julián Alfredo Fernández-Niño, médico e investigador de la Universidad del Norte (Barranquilla), tiene una buena frase que resume las preocupaciones que se materializaron el viernes: “Debemos pensar en el aire como pensamos en el agua. Todos estamos conscientes de cuidar el agua y las reservas forestales, pero no estamos conscientes del aire como patrimonio colectivo”.

Se la dijo a este diario a finales del año pasado, luego de que junto a sus colegias Laura Rodríguez, de la Universidad Industrial de Santander; Néstor Rojas, de la U. Nacional; Luis Camilo Blanco, de la U. Santo Tomás, y Víctor Herrera, de la U. Autónoma de Bucaramanga, publicaran un estudio en el International Journal of Environmental Research. Su investigación, en pocas palabras, resumía la calidad del aire en las principales ciudades colombianas. (Le sugerimos: Mala calidad del aire iguala muertes del conflicto armado)

Tras recopilar los datos de hospitales y clínicas y los que arrojaron las redes de monitoreo en Cali, Bogotá, Medellín y Bucaramanga entre 2011 y 2014, encontraron que cuando los niveles de contaminación se disparan muchas más personas acuden a urgencias. ¿Los motivos? Enfermedades respiratorias en niños entre cinco y nueve años e infartos, enfermedades cerebrovasculares y fallas cardíacas en mayores de sesenta (ver gráfica). En su investigación, los autores también llamaban la atención sobre un compuesto que no suele estar en las cuentas de las autoridades: el dióxido de nitrógeno.

Pero para superar ese enorme problema no basta, como escribió en Twitter Johnattan García, máster en Salud Pública de la U. de Harvard, con medidas temporales. “La calidad del aire tomará años en mejorar”, apuntó.

¿Qué se debe hacer para lograrlo? Kim K.H., Kabir E. y Kabir S., investigadores de la Universidad de Corea y de la Universidad Agrícola de Bangladesh, lo resumieron en uno de los artículos más citados en el mundo científico sobre el tema, titulado “Una revisión sobre el impacto en la salud humana de las partículas en suspensión en el aire”. Es necesario, decían, que los responsables de la formulación de políticas implementen estrategias más estrictas para reducir la contaminación del aire y sus efectos en la salud.

La pregunta en este punto, entonces, es, si más allá de las decisiones que son tomadas tras los altos topes de contaminación, Colombia puede trazar una hoja de ruta para combatir este problema. El desafío atraviesa a muchos sectores. Industria, vivienda y ambiente son algunos de los más visibles. El otro factor crucial, como lo evidencia el Pico y Placa de Bogotá, es el parque automotor. Incorporar tecnologías limpias y evitar los carros contaminantes es, tal vez, uno de los caminos más efectivos. De hecho, como lo mostró el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en julio de 2018, el 78 % de la contaminación es generada por emisiones de camiones, buses y motos.

El Conpes de Política para el mejoramiento de la calidad del aire que esa entidad presentó ese mes tenía una meta clara: antes del 2028 se debían reducir los índices que hoy tienen alarmados a los bogotanos y que tenían preocupados a los habitantes de Medellín y del Valle de Aburrá en 2016.

Para lograrlo, advertía, deberán invertirse $16.637 millones, una cifra mucho más baja de los costos que generan al sistema de salud las enfermedades atribuidas a la excesiva polución: entre $1,9 billones y $12,3 billones. (Acá también: Cada día mueren 4.657 niños a causa de la contaminación)

¿Podrá seguir ese camino el país? ¿Serán capaces los colombianos de cuidar el aire tanto como cuidan el agua? Las respuestas no son fáciles, pero un dato presentado hace un mes por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) da algunas pistas: el número de vehículos nuevos matriculados en 2018 fue mayor que el de 2017. Un poco más de 256.000 carros salieron a rodar en las calles. La mayoría lo hicieron en Bogotá y Medellín.

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Contaminación del aire, un problema que asfixia al mundo

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