Cómo correr correctamente y evitar lesiones

Especialistas hablan al respecto y dan algunas recomendaciones.

EFE

Uno de los ejercicios más usados para mantenerse saludables es correr, no obstante, puede presentar problemas como dolencias y lesiones si no se realiza adecuadamente respecto a las especificaciones dependiendo del tipo de cuerpo que posea la persona.

De acuerdo a un informe publicado por el portal web BBC Mundo, cada persona cuenta con un estilo diferente de correr, ya sea por su contextura física o en función de las transformaciones que va sufriendo su cuerpo a medida que va creciendo, entre las que se encuentran la forma de los pies, cuán largas son las piernas, el peso y el balance general del cuerpo.

Con base en afirmaciones de Mike Antoniades, fundador y director de The Running School (centro dedicado al análisis biomecánico, condicionamiento y rehabilitación de corredores), las personas suelen cometer errores al ejercitarse corriendo porque creen que es algo que se da de manera natural.

Entre los errores más frecuentes que menciona Antoniades rebotar mucho, alargar las zancadas, aterrizar muy fuerte sobre los pies, no utilizar lo suficiente el tendón de la corva, no utilizar los brazos, girar el diafragma el cuerpo de lado a lado mientras se corre, inclinar la cabeza y el tronco superior hacia adelante o trotar más lento de lo que se podía caminar.

Antoniades, quien desarrolló una metodología para enseñar como correr correctamente y eficientemente, afirma que correr de cualquier manera sin tener en cuenta el cuerpo produce además de cansancio, dolor.

Según la Clínica de Medicina Deportiva Meds en Chile, correr de forma inadecuada puede traer consigo lesiones como la fascitis plantar, la tendinitis aquilana, la bursitis y la fractura por estrés.

Entonces, ¿cuál es la manera correcta de correr?

Los especialistas en temas de ejercicio recomiendan que, los atletas principalmente, hagan contacto con el suelo con la bola del pie con los dedos apuntando hacia adelante y no hacia abajo, no obstante debe ser un contacto leve y ligero, sin dejar que el talón toque el suelo; adjunto a esto, las rodillas deben estar levemente dobladas al momento del contacto, mientras el pie aterrizará debajo del centro de gravedad (justo por debajo de las caderas).

El talón quedará detrás del cuerpo. El tendón de la corva y el glúteo asumen un rol importante en este movimiento, mientras que el muslo se mueve hacia adelante con la acción de los flexores de la cadera, la pierna se extiende y el pie baja de nuevo, haciendo contacto con el suelo.

Las caderas y la cintura deber permanecer estables sin mucho movimiento lateral, mientras que la espalda debe estar recta y relajada, no doblada sobre la cintura.

Los hombros también deben estar relajados y los brazos doblados con un ángulo de 90 grados. El movimiento de impulso debe venir de los hombros y no de los antebrazos.

Las manos deben estar con las palmas mirando hacia adentro, pero no hacia abajo. También pueden estar cerradas en piño con el pulgar descansando sobre el índice.

Por último, la cabeza debe estar levantada con la vista hacia adelante.