Crean app para medir anemia en niños latinoamericanos

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Una aplicación desarrollada en Perú busca mejorar su diagnóstico en forma sencilla. Más de 43% de los niños menores de 35 meses padecen esta enfermedad en el país vecino. En Colombia esta cifra corresponde al 25%.

Una aplicación para smartphones desarrollada en Perú facilitará el diagnóstico de la anemia, que afecta al 43,5 por ciento de los niños de hasta 35 meses en ese país, según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar. Los científicos de la Universidad Cayetano Heredia (UPCH), responsables de la iniciativa, esperan que pueda usarse de forma libre en toda la región.
 
Causada principalmente por la malnutrición, las infecciones y la contaminación por metales pesados, esa enfermedad se produce cuando no se transporta suficiente oxígeno a los tejidos y órganos del cuerpo. El desorden nutricional más común del planeta afecta a 1.620 millones de personas, de las cuales 293 millones son niños en edad preescolar.
 
Más de 35 por ciento de los menores de cinco años en Latinoamérica padecen su variante ferropénica (por deficiencia de hierro), responsable de cerca de un millón de muertes anuales. “Es un problema severo de salud pública que tiene relación directa con condición socio-económica”, señaló Graciela Elena, jefa del servicio de Hemato-Oncología del Hospital General de Niños de Buenos Aires, que no participó en el estudio. La anemia ferropénica, agrega, es especialmente preocupante en el noreste argentino, Paraguay y el Caribe.
 
Cuando queda sin tratar genera déficits de crecimiento físicos y cognitivos. Si se aborda en forma tardía, el subdesarrollo es irreversible. Consciente del desafío, Mirko Zimic, jefe del Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de  la UPCH, dirigió un equipo que buscó perfeccionar el método tradicional de tamizaje o screening, que consiste en bajar el párpado y observar su cara interna (la conjuntiva) con una linterna. Los tonos pálidos y los niveles reducidos de vascularización indican bajos valores de hemoglobina.
 
Especialista en control y prevención de enfermedades por la Universidad Johns Hopkins, Zimic también conocía las dificultades que suelen aparecer en el campo, como el rechazo de algunas familias a las punciones y los recursos limitados para hacer las pruebas de sangre en zonas remotas.
 
Después de ganar US$ 90.000 en una convocatoria nacional centrada en la innovación, empezaron a diseñar un procedimiento no invasivo. “Consiste en capturar la fotografía digital de la conjuntiva del ojo con un celular, que también registra la edad y el sexo del niño, y toma las coordenadas geográficas mediante el GPS”, explicó a SciDev.Net.
 
Antes de usar la app es necesario un entrenamiento básico para tomar las imágenes con determinados ángulo y distancia, de modo que no haya reflejos y se obtenga la resolución adecuada. También deben considerarse criterios de exclusión como infecciones respiratorias o del ojo, fiebre y congestión, que generan un enrojecimiento de la conjuntiva.
 
Una vez tomada la foto, la información se procesa en un algoritmo de inteligencia artificial, que determina con exactitud los niveles de coloración, y por lo tanto de hemoglobina en sangre.
 
En una primera etapa, las imágenes se contrastaron con la prueba de la cianometahemoglobina (la más confiable hasta el momento) en 540 niños. Para los casos severos y moderados se alcanzó una sensibilidad de detección de 90 por ciento. Para los leves, de 70 por ciento. “Necesitamos una base de datos más amplia”, reconoce Zimic, que ahora dirige la segunda fase, cuya finalización se estima en abril. “Esperamos que dure de cuatro a seis meses más para recolectar un número suficiente de muestras y entrenar un algoritmo que mejore el nivel de detección”, explicó.
 
La aplicación, que no busca reemplazar las técnicas disponibles, prevé ser útil para que una vez encontrados los casos sospechosos se deriven para análisis posteriores. En este sentido, Elena recordó la necesidad de mejorar los controles a embarazadas, el acceso al hierro de los menores, hacer hemogramas a los 12 meses, controlar a los niños que ingresan a la escuela y a las púberes, “ya que la primera menstruación es más precoz que en décadas anteriores”.
 
“El problema es que con los métodos vigentes no se está llegando a toda la población”, planteó Zimic. La app podría implementarse como método de screening masivo para aumentar la cobertura diagnóstica. “Es lo suficientemente robusta para ser usada en otros países de nuestra región”, aseguró el profesor, aunque en ciertos casos deberán hacerse correcciones en función de la altura, ya que algunas poblaciones compensan la escasez de oxígeno con un aumento de hemoglobina.
 
El objetivo es que la aplicación sea de uso gratuito. “Queremos orientar a las autoridades para su buen uso”, dijo Zimic, que ya trabajó en la detección temprana de la neumonía y el autismo en niños. “Son poblaciones vulnerables llamadas a dirigir una sociedad en el futuro. Intervenir a muy temprana edad implica generar un impacto doblemente importante”, concluyó.
  

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