Cruz Roja: un siglo atendiendo a Colombia

En cien años la Cruz Roja ha hecho enormes aportes a la salud de los colombianos. En 1964 abrió el primer banco de sangre del país, ha atendido a las víctimas de los principales desastres naturales y fue clave en la formación de cientos de enfermeras.

Hace dos años, en medio del paro agrario que paralizó por varios días al país, una situación pasó inadvertida. Al tiempo que los campesinos cerraban carreteras en departamentos como Boyacá, Cundinamarca, Cauca o Nariño reclamando una mayor atención del Gobierno, algunos hospitales veían cómo poco a poco sus estantes empezaban a vaciarse. A medida que las protestas se prolongaban y los arreglos parecían dilatarse, médicos de ciudades como Duitama, Tunja y Sogamoso se alertaban porque se quedaban sin suministros para atender a sus pacientes.

La anécdota es de la psicóloga Joyce Caballero, coordinadora nacional de Proyecto Estrategia de Salud de la Cruz Roja Colombiana y el Comité Internacional. En su memoria ocupa un lugar especial porque ese paro, que mantuvo con los ojos abiertos al país durante varias semanas, implicó para ella y para sus compañeros un reto inconmensurable. Su equipo, conformado por voluntarios de vieja data acostumbrados a resolver apuros sanitarios, se impuso la tarea de superar esa pequeña crisis hospitalaria que empezaba a gestarse.

Para hacerlo, enviaron diez carros desde Bogotá con oxígeno y medicamentos. La meta del personal era sobreponerse a los obstáculos de las protestas, a las negativas de algunos líderes escépticos. Tenía, por encima de cualquier barrera, que garantizar que los doctores volvieran de nuevo a su rutina.

“Fue el año más complejo porque teníamos que resolver ese problema de manera inmediata. No solo se trataba de ayudar a Boyacá sino a otros departamentos lo más rápido posible. Nuestra tarea era lograr un trabajo interinstitucional con el Ministerio y las Secretarías para garantizar la salud, un derecho que siempre defendemos”, cuenta Joyce.

Ella, quizás, es quien mejor puede contar lo que implica hacer parte de ese grupo llamado Misión Médica que se ha dado a la tarea de andar el país haciendo actividades de promoción y prevención. Esa simbiosis de la Cruz Roja que nació de manera formal en 1998 para educar a la población y a los profesionales en temas de salud y para hacer campañas de vacunación en esos rincones a donde el Estado no suele asomarse. Sus hazañas, fundadas solo en criterios médicos, las conocen en casi todos los departamentos. Hoy intensifican su trabajo en departamentos como Antioquia, Chocó, Nariño, Putumayo, Arauca o Guaviare, sobreponiéndose, como siempre lo han hecho, a las dificultades de acceso, a la escasez de transporte y a un conflicto que de vez en vez se les atraviesa. No en vano, como dice Joyce, hay un largo historial de personas amenazadas, de algunas muertes, de ataques a medios de transporte y a entidades hospitalarias.

Por eso, si habría que destacar uno de los muchos aportes que le ha hecho la Cruz Roja a la salud de Colombia en sus cien años desde su nacimiento, tal vez la Misión Médica ocuparía un lugar privilegiado. Claro, sin pasar por alto que detrás de casi todos los episodios de nuestra historia -desde el Bogotazo hasta la tragedia de Armero, desde la toma del Palacio de Justicia hasta la ola invernal de hace unos años-, esta entidad siempre ha estado presente. Sus voluntarios, que hoy son casi 23 mil, han sido unos de los principales protagonistas.

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